La Guaira: 21 años de una dolorosa tragedia

El 15 de diciembre de 1999, mientras el mundo se preparaba para el cambio de milenio, Venezuela no se esperaba que por esos días viviría una de las peores tragedias de su historia, recordada por sus sobrevivientes como "el fin del mundo",  el deslave de Vargas. Un escenario de terror que dejó centenares de muertos y miles de damnificados.

Hoy, 21 años después, se hace memoria de la cronología de los hechos, comenzando por ese 5 de diciembre, cuando se emite la primera alarma en el estado Vargas (como anteriormente se conocía) por parte del organismo de Defensa Civil, luego de 5 días de torrenciales lluvias que habían afectado a unas 200 viviendas. Al día siguiente el centro de información de la Fuerza Aérea de Venezuela advertía que estaba lloviendo 3 veces más que el promedio histórico.

A los cuatro días siguientes se declara una nueva alarma, esta vez, por parte del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales y se informa que debido a las intensas precipitaciones ya se contabilizaba un millar de damnificados. Tres días después la costa del norte del país fue azotada por fuertes vientos que intentaban pasar por las montañas del litoral central, el informe para ese entonces señalaba que en las dos primeras semanas del último mes del año se había superado el máximo histórico de 282 milímetros de agua acumulada. 

"El día en que la montaña avanzó al mar" 

El 14 de diciembre, mientras la nación se preparaba para un referéndum. Las precipitaciones en el litoral no cesaban, los bomberos de la región costera consideraron con urgencia decretar estado de alarma en la zona. Sin embargo, fue el 15 de diciembre el día en que "la montaña avanzó hasta el mar". La fuertes lluvias dieron origen a extensos e intensos deslaves, derrumbes en las laderas montañosas de la Serranía del Ávila. 

El deslave continuó dejando a su paso destrucción, se contabilizan 11 estados del país golpeados por el fenómeno meteorológico. Aunque las zonas más afectadas son los correspondientes a la costa: Los Corales, Naiguatá, Catia La Mar, fueron algunas de las urbanizaciones más afectadas. Carmen de Uria desapareció.

Las precipitaciones acumuladas alcanzaron los 1.200 mm en dos semanas y la increíble cantidad de 1.700.000 metros cúbicos de lodo y sedimentos fueron arrastrados por los caudales de los ríos hasta las costas.

Los venezolanos del resto del país dieron muestras de solidaridad; medios de comunicación para la época se abocaron a darle seguimiento a aquellos días de dolor y luto que vivía el país entero. Debido a los innumerables derrumbes, las vías de acceso a Vargas estaban trancadas, por ello se inició una ayuda aérea a dicha entidad desde Caracas.

La cifra de muertos para el 21 de diciembre de 1999 era de 16 mil, de acuerdo a estimaciones del Gobierno. Fuerzas armadas, voluntarios y rescatistas iniciaron labores por todos los medios posibles con la finalidad de evacuar a los sobrevivientes. 

La huella de una tragedia 

Imágenes impactantes retumban en la mente de aquellos que vivieron esos días de terror pensando que sería "el fin del mundo". A pesar de que el estado Vargas, hoy en día La Guaira, se ha transformado en estos 21 años, en su cotidianidad, los habitantes y  su pueblo llevan en sus hombros la huella de la tragedia y el gran peso de sus consecuencias. 

La Guaira muestra un rostro de recuperación, tras las inversiones gubernamentales que se centraron en la reconstrucción de vías, balnearios, reforestaciones, canchas deportivas y canalizaciones de ríos. 

Aunque muchos sobrevivientes que volvieron a reconstruir entre los escombros sienten miedo de una nueva tragedia, afirman "al fin y al cabo, esta es nuestra casa y esas cosas solo ocurren una vez cada 50 años, mudarme no está en mis planes".

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