Rothschild: No podría vivir sin el arte

La británica Hannah Rothschild está convencida de que no podría vivir sin el arte, al que se confiesa "adicta", un mundo al que ha estado vinculada desde niña por su familia, propietaria de valiosas colecciones, y que traslada a su nueva novela donde hace protagonista a un cuadro que habla.

"La improbabilidad del amor" (Suma de Letras), es el título de la edición en español de la novela de Rothschild, escritora y actual presidenta del patronato de la National Gallery de Londres, en la que, a través de una historia de misterio y amor, se adentra en el mundo del arte y desvela alguno de sus lados oscuros.

"Tendría que haber muchas más novelas sobre este mundo", que considera muy duro, ya que hay poca regulación legal, y que mueve muchísimo dinero, asegura la escritora en una entrevista con Efe.

"Frente a los pintores, los artistas, los comisarios y mucha gente que trabaja literalmente por amor al arte, la falta de regulación y el dinero atraen también a personajes poco atractivos hacia este sector, gente que se dedica al blanqueo de dinero y a la evasión de impuestos", señala Rothschild.

Su novela recrea la historia de Annie McDee, una chef que lucha por reinventarse y que compra por pocas libras en una destartalada tienda de segunda mano de Londres una pintura que ha llamado su atención como regalo para un novio que, finalmente, no aparece. Al pretender devolverlo, descubre que el comerciante ha sido asesinado y su tienda incendiada.

El poder de este cuadro, cuyo nombre es el del título de la novela, se irán desvelando a lo largo del relato, a veces contado en primera persona por el propio lienzo, que recordará los famosos dueños que ha tenido a lo largo de sus 300 años de vida, y por cuya propiedad hay gente capaz de matar.

Y es que a Hannah Rothschild los cuadros le hablan desde niña, explica, una cualidad que les empezó a atribuir cuando iba con sus padres a los museos y se distraía inventando historias sobre cada pintura.

Aunque el cuadro es una invención de la autora, sí es real su creador, el artista Antoine Watteau, uno de los grandes pintores del Barroco francés y del primer Rococó.

Considerado el creador de las pinturas de las fiestas galantes, sus cuadros parecen a primera vista representaciones de meras escenas cortesanas pero cuando se observan con más detenimiento se descubren escenas más oscuras, explica la escritora.

A pesar de que Annie no sabe de arte, "La improbabilidad del amor" le provoca una reacción emocional, un sentimiento que se olvida a veces, dice la autora, cuando hablamos del valor de un cuadro, que reconoce que es difícil abstraerse de la cotización de una obra.

Pero el valor es también subjetivo, señala la escritora que recuerda cómo cuando tenía 15 años compró por 4 libras (5,6 dólares, al cambio de hoy) un dibujo atribuido a Rembrandt. Desgraciadamente, y al contrario de lo que ocurre en su novela, el dibujo era una fotocopia pero, a pesar de que carece de valor económico, esta obra sigue siendo una de sus posesiones preferidas.

"Me fascina conocer la procedencia de las obras de arte" y la historia que tienen detrás, señala Rothschild, que recupera en su novela los robos que perpetraron los nazis a los judíos, de los que fue víctima su propia familia.

A los Rothschild les robaron 3.100 obras de arte y aunque muchas les fueron devueltas tras la guerra, no han recuperado todas, explica la novelista, que cree que todavía hay "muchos tesoros por descubrir".

Durante su carrera en la BBC siguió el rastro para un reportaje a algunos cuadros perdidos durante la Segunda Guerra Mundial, uno de los cuales fue encontrado y repatriado a su legítimo propietario, recuerda la autora, que destaca cómo internet ha facilitado la identificación de estas obras de arte.