Para comer más legumbres hay que recuperar su cocina, afirman los productores

Para comer un buen plato de legumbres hay que saber prepararlo. Puede sonar obvio, pero en aquellas sociedades en las que se ha perdido esa costumbre ya es hora de recuperarla, asegura a Efe el representante de los productores Gordon Bacon.

Consejero delegado de la asociación de productores, procesadores y exportadores de legumbres de Canadá, Bacon representa también al comité organizador del Año Internacional de las Legumbres, que se celebra en 2016 bajo los auspicios de la ONU.

"La gente no sabe cómo usar las legumbres. Vemos una disminución del consumo per cápita en mercados tradicionales, en parte por el cambio en el estilo de vida de la gente", explica en entrevista telefónica.

En los países en los que tanto hombres como mujeres trabajan y apenas tienen tiempo para preparar platos tradicionales, junto a la proliferación de los restaurantes de comida rápida y los alimentos precocinados, las legumbres se han quedado descolgadas en un cambio de dieta que ha beneficiado más a los carbohidratos.

Por eso, dice, habría que volver a reintroducir las legumbres en lugares como el norte de América y Europa.

Frente al aumento de la obesidad, Bacon defiende que las legumbres, ricas en proteínas, fibra y micronutrientes, son "parte de la solución para abordar asuntos de salud, nutrición y sostenibilidad".

Guisantes, lentejas, judías, guandules y garbanzos, entre otras semillas, integran la amplia lista de legumbres que sirven de base para la elaboración de platos tradicionales como el falafel árabe, el dahl indio o los frijoles cocidos.

"Debemos aumentar su producción, particularmente en el mundo en desarrollo, porque juegan un papel complementario al enfoque que hemos tenido en cuarenta años, centrado en cultivos como el arroz, el trigo o el maíz", sostiene el empresario de Canadá, el país que más legumbres exporta en el mundo.

Uno de los objetivos es relanzar el consumo después de que este haya caído en casi todos los países, incluido en la India, a pesar de ser el mayor productor (19 millones de toneladas al año) y uno de sus principales consumidores.