Mayor tragedia

Marcha opositora
Marcha opositora - Archivo/Referencial

Muchos suelen quejarse de que la oposición venezolana no ha conseguido despejar la vía hacia el cambio que el país demanda. Hay quienes lo atribuyen a pretender curar el cáncer con una aspirina. Apuntan a la ausencia de conciencia cabal de lo que se enfrenta, con lo cual no habría estrategia sólida. Ello podría muy bien explicarse por la ausencia de liderazgos consistentes, que miren más allá de la próxima elección. Una constelación de líderes no significa que tengamos liderazgo. Como tener mayoría no es igual a ser mayoría. Hay que comportarse como mayoría.

Pero algo más grave ha salido al paso. El deterioro de la situación social. No hay suministros que alivien las necesidades más apremiantes. El peligro es real. Ya no solo hay colas, hay trifulcas y heridos en las colas. Ya no solo hay escasez, hay desesperación. Ya no solo faltan medicinas, ya adultos y niños han muerto por carecer de las que no se encuentran. La amenaza no es solo para una plantilla de aspirantes a la presidencia, gobernaciones o alcaldías. Ni siquiera para el gobierno. Tampoco para la estabilidad institucional. La amenaza es para la integridad de la nación. Es un tejido que se deshilacha. Una bomba de relojería sin medidor de conteo. El caos en desarrollo. Una antesala a la anarquía que nadie parece tomar en serio. El umbral de una tragedia.

El desmadre se fomenta desde la cúpula del poder. Pero la negligencia ayuda. El poder busca atajos y da largas. Los demás se distraen en los peines que el poder coloca para dividir y confundir. El poder quiere quedarse. Hay un cronograma insurreccional contra la hegemonía en el poder? Mayor tragedia!, dirían los orientales.-