Las baterías de móviles y coches eléctricos ganan el Nobel de Química

Las baterías de iones de litio que alimentan todo tipo de dispositivos móviles desde teléfonos a coches eléctricos, y que facilitan el aprovechamiento de energías renovables como la eólica y la solar, han sido reconocidas con el Premio Nobel de Química de 2019.

El galardón se ha concedido al estadounidense John B. Goodenough, al británico Stanley Whittingham y al japonés Akira Yoshino. Reciben el premio “por el desarrollo de las baterías de iones de litio”, según el veredicto de la Real Academia de Ciencias Sueca.

Las baterías de iones de litio que alimentan todo tipo de dispositivos móviles desde teléfonos a coches eléctricos, y que facilitan el aprovechamiento de energías renovables como la eólica y la solar, han sido reconocidas con el premio Nobel de Química de 2019.

Goodenough, nacido en 1922, se convierte a sus 97 años en la persona de más edad en recibir un premio Nobel.

Akira Yoshino llega a una rueda de prensa tras anunciarse que ha ganado el Nobel.

Las baterías de iones de litio “son del mayor beneficio para la humanidad” tanto para las generaciones actuales como para las futuras, destaca la academia sueca en un comunicado en el que explica el premio.

Para las actuales, porque “han revolucionado nuestras vidas desde que se comercializaron por primera vez en 1991”. Hoy día se utilizan en todo el mundo para alimentar “los dispositivos electrónicos portátiles que utilizamos para comunicarnos, trabajar, estudiar, escuchar música y buscar conocimiento”.
Para las futuras, porque “pueden almacenar cantidades significativas de energía de origen eólico y solar” y porque “han hecho posible el desarrollo de coches eléctricos de larga autonomía”.

En comparación con sistemas anteriores de almacenamiento de energía, las baterías de iones de litio tienen la gran ventaja de que no dependen de reacciones químicas que degradan los electrodos.

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La creación de la primera batería de este tipo comercialmente viable fue obra de Akira Yoshino en 1985. Pero lo consiguió gracias a los avances logrados en los años anteriores por Whittingham y Goodenough.

Fue Stanley Whittingham quien inició en los años 70, a raíz de la primera gran crisis del petróleo, la investigación que llevó a las baterías de iones de litio. 

Trabajaba en aquella época como investigador para el grupo petrolero Exxon y empezó a buscar nuevas tecnologías energéticas que no utilizaran combustibles fósiles. Exploró las posibilidades del litio en forma metálica, ya que tiene una gran propensión a liberar electrones, y obtuvo una batería experimental que parecía prometedora pero no era viable.

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