La dictadura de Pérez Jiménez en Lara

Presentación del libro La dictadura de Pérez Jiménez en Lara
Presentación del libro La dictadura de Pérez Jiménez en Lara - GV

El Cuatricentenario en 1952 benefició a Barquisimeto de las obras de la dictadura del entonces coronel Marcos Pérez Jiménez, quien era el verdadero poder luego del asesinato en noviembre de 1950 del teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la junta militar de gobierno, el primer y único magnicidio en el país.

Esa junta militar sustituyó al presidente Rómulo Gallegos, depuesto en noviembre de 1948 por el golpe encabezado por Delgado Chalbaud y Pérez Jiménez. La junta de gobierno fue reorganizada y la presidió el abogado Germán Suárez Flamerich, pero el jefe verdadero detrás de bambalinas era Pérez Jiménez.

De las 44 obras da cuenta el escritor e investigador barquisimetano Freddy Torrealba en su libro La dictadura de Pérez Jiménez en Lara, presentado el pasado 24 de enero en la capital larense, entre los actos programados al celebrarse 58 años de la fuga del general Pérez Jiménez, la fría madrugada del 23 de enero de 1958. Con las alforjas cargadas de los dólares acumulados por las obras de su corrupta gestión, el tirano despegó del aeródromo La Carlota, en Caracas rumbo a República Dominicana a bordo del avión presidencial la “Vaca Sagrada”, derrocado por un movimiento cívico militar que puso fin a diez años de corrupta y represiva tiranía.

Tras esperar varios meses un aporte al final negado de la alcaldía de Palavecino, Torrealba andaba con su libro bajo el brazo en busca de apoyo de alguna persona o institución. A instancias de un amigo tocó las puertas al vicepresidente de AD y diputado a la AN Edgar Zambrano, quien entendido de la importancia del libro y su sentido didáctico e histórico, de inmediato se hizo coeditor y aportó la mitad del costo, además de apadrinar la presentación.

En 19 capítulos Torrealba recorre la historia regional y sus protagonistas, desde el derrocamiento de Rómulo Gallegos, presidente de la república electo en diciembre de 1947 con la más alta votación popular obtenida hasta ahora por presidente alguno, hasta la partida apresurada del tirano, pasando por la férrea censura de prensa impuesta con el lápiz rojo de Vitelio Reyes y las vejaciones y torturas a unos 1200 presos políticos locales por pensar distinto y disentir.