Héroe en Maracay

Analista Manuel Felipe Sierra
Analista Manuel Felipe Sierra - Analista

El cielo de Maracay parecía un inmenso hangar. Aviones militares y aeroplanos de variados tamaños se cruzaban en arriesgadas maniobras. Charles Linberg había sido huésped años antes de Juan Vicente Gómez, y el dictador solía interesarse en las noticias sobre los cambios que sufría la aviación durante la “Gran Guerra”. Justamente una misión alemana entrenaba en la ciudad a los aspirantes a pilotos y ayudantes. Carlos Otto Meyer Baldó había nacido en Maracaibo de ascendencia alemana, y desde muy joven se incorporó a la fuerza aérea germana, participando en riesgosas operaciones junto a pilotos de la época, como el famoso “Barón Rojo” y recibiendo la Cruz Hanseática por el valor demostrado en los combates. Meyer regresó al país en 1921. Su prestigio fue reconocido por Gómez, quien lo envía a Estados Unidos para especializarse en el manejo de naves no militares. Como era lógico regresa con las más altas calificaciones en los cursos de “Viajes de Estudio”. El 27 de noviembre de 1933, un biplano Stearman C-3B realizó maniobras que alarmaron a la población aragüeña, el aparato no soportó las piruetas, se deformó el plano superior derecho y se reviró una de sus alas, entró en barrena y cayó en espiral en los terrenos que actualmente ocupa la Avenida Las Delicias: su piloto Carlos Otto Meyer Baldó. La noticia llegó a Alemania y Adolf Hitler y su Ministro de Aviación Herman Goering (que fue el último comandante de Meyer Baldó en el llamado “Circo Volador”) enviaron una comisión presidida por el Barón Wilhem von Birntner a rendirle honores de guerra. Un busto de Meyer Baldó se destaca en el Museo Aeronáutico de Maracay.

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