Estados Unidos se convierte en epicentro del coronavirus sin una estrategia nacional

Estados Unidos superó China en número de infecciones por COVID-19, con cerca de 104.000 casos y 1.693 fallecidos, según los datos del viernes por la tarde de la Universidad Johns Hopkins, lo cual, en un país de 329 millones de habitantes, significa una ratio de incidencia mucho más baja que en España o Italia.

El ritmo de aumento, aun así, apunta a una escalada rápida. Más de la mitad de los ciudadanos se hallan sometidos a diferentes grados de confinamiento, pero cada Estado actúa por su cuenta, en función en la gravedad de la situación en su territorio, aunque en ocasiones también influidos por un trasfondo social, reseñó El País.

Mientras California y Nueva York han pedido a sus ciudadanos que se encierren en casa todo lo posible, Maryland y Kentucky han cerrado los negocios no básicos, pero han evitado dar órdenes de quedarse encerrados. 

Texas, el segundo Estado por población (30 millones), también ha evitado emitir mandatos generales y ha dejado la decisión en manos de los condados. Y Misisipi ha optado por una orden ejecutiva para cerrar los “negocios no esenciales”, con el pequeño matiz de que dentro de la lista de negocios sí esenciales incluye bares, restaurantes (incluido el servicio de comedor) e inmobiliarias. “EEUU nunca será China”, argumentó el gobernador, Tate Reeves, el lunes. "Estamos en contra de los modelos de dictaduras como China”, aclaró el jueves.

El propio presidente estadounidense, Donald Trump, también quiere acelerar la vuelta a la vida normal y planea unas nuevas directrices de prevención de los contagios que diferencie los territorios entre alto, medio y bajo riesgo, de modo que unas zonas del país puedan entrar en funcionamiento antes que otras. 

El republicano explicó a los gobernadores del país el jueves que el aumento de la capacidad para hacer pruebas del virus en la población, uno de los principales problemas en EE UU y otros países, iba a generar un conocimiento más pormenorizado del mapa del problema. 

La Administración de Trump emitió las primeras recomendaciones, como la de evitar reuniones de más de 10 personas, a nivel nacional, pero son los Estados los que las implementan.

Mientras, los gobernadores de los Estados más castigados reclaman más intervención federal. También los Ayuntamientos. Una encuesta entre alcaldes de 213 ciudades en 41 Estados publicada el viernes revela que el 90% no dispone de suficientes mascarillas, kits de prueba y otros equipamientos para hacer frente a la ola de la enfermedad.

La necesidad es aguda en el Estado de Nueva York, el foco de la epidemia en Estados Unidos, donde se han confirmado 44.635 infecciones. El número de muertos allí ha aumentado el viernes a 519, en comparación con 385 el día anterior, pero el gobernador Andrew Cuomo se mostró optimista porque el incremento en la tasa de hospitalización se ha ralentizado.

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