Día Mundial contra la hepatitis busca una respuesta internacional contra esta epidemia silenciosa

La hepatitis es una enfermedad inflamatoria del hígado que puede ser infecciosa (viral o bacteriana), inmunitaria (por anticuerpos, hepatitis autoinmune) o tóxica (originada por el alcohol, sustancias tóxicas o fármacos). También puede ser considerada como una enfermedad de transmisión sexual.

Esta enfermedad tiene virus específicos que la ocasionan: virus A, B, C, D, E, F y G. De los cuales el A, B y C son los más importantes, D y E atacan en menor medida y F y G son los menos estudiados.

Cortesía PAHO TV

Cada 28 de julio, en honor al descubridor del virus de la hepatitis B, profesor Baruch Samuel Blumberg, galardonado con el Premio Nobel, se celebra el Día Mundial contra la hepatitis.

Esta fecha tiene como objetivos:

- Fortalecer las actividades de prevención, detección y control de la hepatitis viral y sus enfermedades conexas
- Aumentar la cobertura de vacunas contra la hepatitis B e incorporar la vacuna en los programas nacionales de inmunización
- Coordinar una respuesta mundial contra la hepatitis viral
- Dar a conocer las respuestas nacionales a la hepatitis
- Alentar la acción y la colaboración de personas, asociados y el público en general
- Poner de relieve la necesidad de potenciar la respuesta mundial, según se señala en el Informe mundial de la OMS sobre las hepatitis correspondiente a 2017


Causas de la enfermedad

- Infecciones por virus, bacterias o parásitos
- Trastornos de tipo autoinmune
- Lesiones debidas a la interrupción de la irrigación sanguínea normal del hígado
- Traumatismos
- Presencia en el organismo de determinadas drogas, toxinas, medicamentos, etcétera.
- Presencia de trastornos de tipo hereditario como fibrosis quística o enfermedad de Wilson

Hepatitis B

Datos y cifras

El virus se transmite por contacto con la sangre u otros líquidos corporales de una persona infectada.

Se estima que hay 257 millones de personas en el mundo con infección crónica por el virus de la hepatitis B (definidas como positivas al antígeno superficial del virus de la hepatitis B).

En 2015, la hepatitis B ocasionó 887.000 muertes, la gran mayoría debido a sus complicaciones (incluida la cirrosis y el carcinoma hepatocelular).

La hepatitis B representa un importante riesgo laboral para los profesionales sanitarios.

Este tipo de hepatitis es prevenible (con una eficacia de casi el 95%) con la vacuna actualmente disponible.

Transmisión

En zonas con alta prevalencia, el virus de la hepatitis B se transmite normalmente de la madre al niño durante el parto (transmisión perinatal) o por transmisión horizontal (exposición a sangre infectada).

La hepatitis B también se transmite por exposición percutánea o de las mucosas a sangre o diferentes líquidos corporales infectados, así como a través de la saliva y los líquidos menstruales, vaginales y seminales.

La hepatitis B puede transmitirse igualmente por vía sexual, especialmente en el caso de hombres sin vacunar que mantienen relaciones sexuales con otros hombres y de personas heterosexuales con múltiples parejas sexuales o que tienen contacto con profesionales del sexo.

La infección en la edad adulta desemboca en hepatitis crónica en menos del 5% de los casos. El virus también puede transmitirse con la reutilización de agujas y jeringas o entre consumidores de drogas inyectables.

Síntomas

La mayor parte de los afectados no experimentan síntomas durante la fase de infección aguda, aunque algunas personas presentan un cuadro agudo con síntomas que duran varias semanas e incluyen coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema, náusea, vómitos y dolor abdominal

Un pequeño grupo de personas con hepatitis aguda puede sufrir insuficiencia hepática aguda, que puede provocar la muerte si el hígado claudica en sus funciones.

Tratamiento

No hay un tratamiento específico contra la hepatitis B aguda. Se realiza tratamiento sintomático.

La infección crónica por el virus de la hepatitis B puede tratarse con medicamentos (agentes antivirales orales). El tratamiento puede detener el avance de la cirrosis, reducir la incidencia de cáncer de hígado y mejorar la supervivencia a largo plazo.

Prevención

La vacuna contra la hepatitis B es el principal pilar de la prevención de esa enfermedad.

La serie completa de vacunas genera anticuerpos que alcanzan niveles de protección superiores al 95% en lactantes, niños y adultos jóvenes. La protección dura por lo menos 20 años, y probablemente toda la vida.



Hepatitis C

Cifras y datos

- La hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre; ese virus puede causar hepatitis, tanto aguda como crónica, cuya gravedad varía entre una enfermedad leve que dura algunas semanas, y otra grave de por vida.
- El virus de la hepatitis C se transmite a través de la sangre, y la mayoría de las infecciones se producen por exposición a pequeñas cantidades de sangre a través del consumo de drogas inyectables o de atención sanitaria poco segura y de la transfusión de sangre y productos sanguíneos sin analizar.
- Se estima que hay en el mundo 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C.
- Un número considerable de esas personas con infección crónica desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado.
- Cada año mueren unas 399.000 personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular.
- Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C.
- En la actualidad no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero la investigación en esa esfera continúa.

Transmisión

Al consumir drogas inyectables y compartir el material de inyección.
- A través de transfusiones de sangre y productos sanguíneos sin analizar.
- También se puede transmitir por vía sexual y pasar de la madre infectada a su hijo, aunque estas formas de transmisión son menos frecuentes.
- La hepatitis C no se transmite a través de la leche materna, los alimentos o el agua, ni por contacto ocasional (abrazos, besos y comidas o bebidas compartidas con una persona infectada).


Síntomas

Tras la infección inicial, aproximadamente un 80% de los casos no presentan síntomas.

Aquellos con sintomatología aguda pueden presentar fiebre, cansancio, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orinas oscuras, heces claras, dolores articulares e ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).

Diagnóstico

La infección con el VHC se diagnostica en dos etapas:

1- La detección de anticuerpos anti-VHC con una prueba serológica revela la infección.

2- Si los anticuerpos anti-VHC son positivos, para confirmar la infección crónica se necesita una prueba que detecte el ácido ribonucleico (RNA) del virus.

Tratamiento

La hepatitis C no siempre requiere tratamiento, porque en algunas personas la respuesta inmunitaria eliminará la infección espontáneamente y algunas personas con infección crónica no llegan a presentar daño hepático. Cuando el tratamiento es necesario, el objetivo es la curación.

Prevención

Prevención primaria (para evitar infección)

Como no hay vacunas para prevenir la infección por el VHC, la prevención depende de la reducción del riesgo de exposición al virus en el entorno sanitario y en los grupos de población de alto riesgo.

Prevención secundaria

- Información y asesoramiento sobre opciones de atención y tratamiento;

- Vacunación contra las hepatitis A y B para prevenir la coinfección por esos virus y proteger el hígado;

- Tratamiento médico temprano y adecuado, incluida, si procede, la terapia antivírica.

Se estima que el 95% de las personas con hepatitis no saben que están infectadas. Las pruebas para detectarlas siempre deben estar incluidas en laboratorios cuando los pacientes se realizan controles de rutina.