Especial|COVID-19: Las secuelas psicológicas, emocionales y espirituales

Coronavirus COVID19 en Chile
Coronavirus COVID19 en Chile - AFP

El nuevo coronavirus originado en la ciudad de Wuhan, China, ha dejado una elevada tasa de contagiados y fallecidos a nivel mundial, y aunque la localidad asiática comienza a recuperarse de la crisis sanitaria, otras latitudes son testigos del repunte en números de contagios y defunciones que dejan desolación y desconcierto a su paso.

Expertos sugieren que después de una pandemia de elevadas proporciones, la humanidad es testigo de un drástico cambio en el orden mundial. Y es que producto de terribles pestes, hoy gozamos de importantes avances científicos y llevamos a cabo amplias medidas preventivas.

Por ejemplo, la policía se originó debido a la cuarentena de la Peste Negra del siglo XIV, cuando las autoridades designaban a vigilantes en las calles que velaran por el cumplimiento de las medidas.


También hoy apelamos por las vacunas, una invención que nació producto de la viruela y que salvan miles de vidas cada año. Con la cólera, surgieron las cloacas. Mientras que debido a las enfermedades transmitidas por los mosquitos se dio origen a los insecticidas.

En este sentido, también somos testigos de los métodos preservativos que detienen la propagación del VIH y que han evitado alrededor de 50 millones de infecciones a nivel global.

Aunque todo esto suena muy positivo, lo cierto es que atravesar una pandemia de grandes proporciones nos hace susceptibles a una infinidad de episodios de pánico, ansiedad y angustia, y es que no sabemos cuál será el rumbo que tomará la humanidad.

Transformación social 

El psicólogo Alfredo Rosario, cree que, en efecto, nos encontraremos con una transformación en la sociedad al superar la pandemia: “Va a haber un cambio de paradigmas, en la salud, en lo religioso, en lo económico”. Invitó a estar dispuestos al cambio y advierte que “si seguimos con la misma mentalidad, la pandemia nos va a llevar”

“Debemos entender que somos el principal antídoto de esta enfermedad”. Recordó que, al ser seres sociables, el impacto del asilamiento “es brutal”.

Sostiene que la información es vital, pero debemos regularla. “Tenemos que desprendernos también de ella (…) Vamos a manejar y reconocer el miedo que nos genera la información, pero vamos a hacerlo con fuentes confiables en ese sentido”.

Advierte que el nivel de miedo también baja las defensas, pues hay una relación entre ansiedad y estrés con el sistema inmunológico, esto “nos hace más vulnerables al contagio”.

Ansiedad, estrés y pánico son enemigos silenciosos

Por su parte, el médico psiquiatra Carlos Alzualde,  define la ansiedad como una situación de malestar emocional producto de un miedo del cual no se logra identificar el origen, donde el individuo además del malestar psicológico, presenta taquicardia, sensación de falta de aire, sudoración en las manos o en el rostro, entre otros síntomas.

Mientras que en el estrés hay un estímulo concreto, que puede ser también de tipo social, en la ansiedad no se identifica tal estímulo.

“La ansiedad normalmente la definimos como un trastorno del pensamiento, porque la persona piensa siempre en tiempo futuro, pues tiene dificultad de ubicarse en el presente, con un escenario catastrófico", explica el especialista consultado por Globovisión Web.

Agrega: "Es decir que van a ocurrir situaciones desagradables que no puede controlar. Y si esa ansiedad aumenta, estaríamos en presencia de lo que conocemos como pánico. El pánico es un temor de mayores proporciones acompañado de una parálisis y síntomas corporales”.

Argumenta además que ante la pandemia del coronavirus hay muchas situaciones de ansiedad y pánico.  Y menciona que hay unas zonas cerebrales como el sistema límbico, que se encarga de la respuesta emocional, donde la mayor cantidad metabólica del cerebro se sitúa en esta área y baja la capacidad de respuesta del lóbulo frontal, que es la parte cerebral responsable de pensar, de la voluntad, de la atención y de la intencionalidad.

“Con esto se explica porqué ante el miedo no podemos pensar (…) Ante situaciones de pánico generalizado, la gente, aunque tenga información, le cuesta procesarla”, subraya.

¿Cómo evitar que la información me genere pánico?

Recomienda que se obtenga información de fuentes fiables y no sólo de las redes sociales.

“En el caso de la pandemia del coronavirus sugiero que se use la Organización Mundial de la Salud o la Organización Panamericana de la Salud que son fuentes confiables; o de medios de comunicación que tienen fuentes verificables. Porque en redes hay muchas personas que están emitiendo juicios de opinión sin ningún referente epidemiológico o estadístico”, sostiene.

Manifiesta que es necesario tener información, pero lo importante es la calidad de la misma. Sugiere que esta sea consumida en la mañana y luego en la tarde noche, “para ver cuál ha sido la evolución de las noticias en términos generales y en particular con el coronavirus”.

Esto nos mostraría el “panorama del día” y nos permitirá manejar la información en función de tomar decisiones.

Recordó que el virus tiene una capacidad importante de transmisión, pero su facultad para generar un cuadro clínico y complicaciones, solo ocurre en el 2% de los casos. 

“Es decir, de cada 100 personas que puedan experimentar la infección por el virus, solamente dos van a tener complicaciones y riesgo de muerte. Ese riesgo de muerte está asociado a varias condiciones como lo son la edad o las circunstancias preexistentes que comprometan el sistema inmunológico o metabólico, como es el caso de las enfermedades autoinmunes, como los trastornes tiroideos, la diabetes, cuadros de desnutrición o tuberculosis y estrés crónico o prolongado; estos nos hacen vulnerables a los cuadros infecciosos”.

Somatizar los síntomas

El médico psiquiatra alerta que a medida que el individuo está mucho más ansioso, “empieza a navegar sin información adecuada”, asociando directamente lo que lee en redes sociales o escucha de vecinos o amigos, con elementos corporales.

“Existe como una magnificación de las manifestaciones corporales. Las personas empiezan a sentir cualquier reacción corporal habitual y lo reconocen como una manifestación inequívoca de experimentar el coronavirus. 

"A medida que yo bajo los niveles de ansiedad y pongo más atención en la información, menos riesgo tengo de somatizar, porque la angustia o el temor es lo que nos hace magnificar respuestas corporales y asociarlas como un cuadro de la enfermedad viral”, señala.


Recomendaciones para la cuarentena

1. Establecer la rutina: Transmitirles a los niños que no están en un período de vacaciones. Deben mantener una rienda similar a la que tenían en el colegio. “Si se levanta temprano, desayuna, merienda, hace sus tareas, toma un periodo de descanso y retoma sus actividades escolares”.

2. Permitir a los niños que tengan un espacio de juegos: “Una zona de la casa libre de adultos, donde los niños puedan disponer de ese espacio y que hagan manejo de juguetes. En el cual se permita el desorden de alguna manera, para que ellos puedan sobrellevar la ansiedad y tolerar estar tanto tiempo encerrados”.

3. Para las personas que viven en edificios asegura que sería ideal que los condominios se pusieran de acuerdo para establecer un horario en el cual las familias (padres e hijos) puedan acudir al patio, con todas las previsiones, y que otros individuos no bajen en ese periodo de tiempo. Esto para sacar a los niños del encierro.

4. Estimular actividades familiares: Ver películas juntos, juegos de mesa, juegos de títeres o contar cuentos. “Es importante tener mucha tolerancia con el tema de los niños, sin perder la rutina”, recomienda.


5. No sobrecargarlos de actividades: Que haya unos horarios para tener la clase, descanso, tiempo para hacer tareas y pausas de recreación.

En el caso de los adolescentes y adultos:

1. Cumplir funciones laborales vía teletrabajo a través de herramientas informáticas y redes sociales.

2. Mantener una rutina laboral y no estar en pijama todo el día.

3. Adicionalmente a la actividad laboral programada con una rutina o un horario, hacer actividad física. En caso de estar en espacios pequeños, hacer yoga o saltar la cuerda que no requiere de un área muy grande. La actividad física es importante.

4. Hacer meditación o practicar la oración como mecanismo de relajación. “Hay muchísimos estudios que demuestran que la oración y la meditación reducen los niveles de a la frecuencia cardiaca, baja la frecuencia respiratoria y aumenta la profundidad de esas respiraciones”, comenta.

5. Buena nutrición: “Se nota muchísimo el incremento del consumo de alimentos generalmente de mala calidad. Carbohidratos, azúcares y grasas en exceso”. Recomienda comer más frutas o trozos pequeños de vegetales como zanahoria cruda, hojas de lechugas y tomar agua, en lugar de consumir carbohidratos, porque el consumo de estos alimentos baja la capacidad de respuesta inmunológica.

“Una buena nutrición junto con la actividad física, la oración y la meditación fortalecen mucho el sistema inmunológico y baja la ansiedad”, precisa.

Alzualde sostiene que “vivimos perseguidos con la idea del ‘hacer y de la prisa” por lo que invita a meditar acerca de la cuarentena: “Es un momento que nos invita a la reflexión, a acercarnos no solamente con personas de nuestro entorno inmediato dentro del hogar, sino también con las que tenemos tiempo sin tratar; pues retomemos vínculos y esos afectos”.

Añadió que “en las convivencias, por ejemplo, de parejas, hay un alto nivel de conflictividad, porque no estamos acostumbrados a convivir, sino a hacer cosas. Muchas relaciones de parejas se basan en el diario”, ahonda.

Recordó la importancia que tiene en este momento “la intimidad emocional” y “propiciar el dialogo entre los adultos”. A su juicio, es un período ideal para “ponernos al día en asuntos emocionales”.

“Es un tiempo para hablar sobre las cosas que debemos mejorar en las relaciones de pareja. Es una buena oportunidad para estrechar y armonizar la relación”, precisó.

Finalmente concluye que “el amor es salud”, y en el caso de “las personas que tienen creencias religiosas y están cercanos al sistema de espiritualidad, Fe es salud”.

Iglesia apuesta a lo digital para acompañar a la ciudadanía 

Para el presbítero David Blanco, esta pandemia es una oportunidad para reconciliarnos con nosotros mismos y con el prójimo, así como con la naturaleza y la propia creación.

“Es momento de cuidar y reconciliarnos con nuestra casa común que es la tierra. Es una oportunidad para reflexionar como seres humanos acerca del don de la vida”, aclara.

“La Iglesia Católica asume el reto de no quedarse a un lado, asume el reto de no quedarse a la orilla de este proceso (…) Este momento histórico que estamos viviendo por esta pandemia nos ha permitido fortalecernos, nos ha permitido descubrir que hay medios digitales para llegar a las familias que en este momento no pueden acercarse a los templos (…) es oportuno que las plataformas digitales, en general, puedan permitirnos este acceso de llegar, de evangelizar…” puntualizó.

El párroco de la Parroquia Santa Rosa de Lima, el presbítero José de Jesús Martínez, cree "hay una oportunidad para reivindicar nuestras existencias en un tiempo tan importante de preparación como es el camino cuaresmal”.

Manifiesta que, en efecto, la situación derivada por la pandemia y el crecimiento de las alternativas digitales para expandir la capacidad de comunicación con la feligresía ha surtido efecto:

 “Desde hace rato que estamos entendiendo que hay una comunidad 2.0 que necesita también ser llenada de mensajes evangélicos y positivos. Es una inmensa oportunidad para quienes aún no creían en la necesidad de que la Iglesia debía asumir un rol en las redes sociales y lo necesario que es”.

¿Época de cambios eclesiásticos? 

Para el sacerdote católico, esta situación cambiará la realidad eclesiástica a favor. En un futuro, nos encontraremos con “una Iglesia en salida, que toque y conozca las realidades de sus pueblos, que le refleje al mundo que las adversidades se convierten en oportunidades de crecimiento, formación y al final de gratitud. Debe ser maestra ayer y hoy para retomar valores humanos y cristianos y poder trabajar en el cambio cultural de la sociedad”.

Si los venezolanos entendemos, a raíz de toda esta situación que nos ha paralizado, que la vida es transitoria y que no podemos malgastar el tiempo en discusiones y rivalidades, en vanidades y egos, sino que debemos valorar la vida y la vida del otro con todas y sus diferencias, definitivamente la humanidad agradecería a la pandemia tan grande enseñanza que nos llevará a grandiosos cambios, pero depende de cada ser humano”, asegura el presbítero.


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