El enigma de una niña que habría sobrevivido al bombardeo del Caquetá

El 21 de octubre, casi dos meses después del bombardeo de la Fuerza Pública al campamento de alias ‘Gildardo Cucho’ en zona rural de San Vicente del Caguán, el Ejército citó a un consejo extraordinario de seguridad a todas las autoridades locales para hablar de los pormenores del ataque a las disidencias de las FARC.

En dicha reunión, según conoció la revista semana, los militares revelaron que acababan de rescatar a una niña de 16 años, a quien identificaron como una sobreviviente del operativo militar. El mismo que le terminó costando el cargo al ministro de Defensa, Guillermo Botero, luego de que el senador Roy Barreras revelara la muerte de los menores, un hecho que desconocía el país.

Según los reportes oficiales, la joven fue abordada por los militares a las 5:00 de la tarde del 20 de octubre en una carretera de la vereda El Edén del Tigre, en La Macarena (Meta). Iba en compañía de tres hombres que se movilizaban en motos y aseguraron no tener ningún parentesco con ella. 

Ninguno de ellos pudo contestar por qué a la joven le faltaba el brazo derecho ni por qué, pese a la gravedad de la lesión, no había recibido atención médica. Solo coincidieron en que iban rumbo a una fiesta.

Miembros del batallón de operaciones terrestres No. 3 del Ejército la llevaron al hospital San Rafael de San Vicente del Caguán, en donde hicieron entrega oficial de la joven a la Comisaría de Familia. Ese mismo día se le practicaron exámenes médicos y psicosociales. Al término de la revisión fue trasladada a un hogar sustituto del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. El mismo 21 de octubre, la menor hizo todo el ciclo de atención inmediata.

En las entrevistas, la joven manifestó que había perdido el brazo hacía tres meses por cuenta de un accidente en una moto.

"La moto se fue a una cuneta y quedó un poquitico alzada la llanta, quedó acelerada y la cadena me quedó sobre el brazo y lo mochó de una vez todo y lo volvió nada", explicó.

También relató que se quedó dormida del dolor y que fue su mamá quien le contó cómo la trasladaron en un carro hasta San Vicente del Caguán, en donde la operaron. "Solo recuerdo que me dolía muchísimo, me aplicaron droga, suero, sangre y curaciones".

La joven se lamentaba ante los trabajadores de servicio social porque no sabía qué iba a pasar con ella cuando la dejaran libre y se mostró temerosa de hablar. En su mano izquierda -dicen los reportes- llevaba una manilla de color azul artesanal con una bandera de Colombia. En el centro, lleva la imagen del Che Guevara y un reloj militar.

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A pesar de las preguntas de las autoridades, la menor nunca admitió haber estado en el bombardeo ni haber integrado un grupo al margen de la ley.

No obstante, los registros médicos sí concluyeron que la menor pudo haber sido posiblemente una víctima de reclutamiento forzado y sufrió un evento traumático por la pérdida de su miembro derecho al parecer como consecuencia de un hecho armado. La joven permaneció en el hogar sustituto durante 45 minutos y después huyó. Estos son los únicos reportes que quedaron de su existencia.

Además, en el consejo de seguridad, los militares confirmaron que efectivamente la menor resultó herida en el bombardeo. Autoridades de San Vicente del Caguán, en diálogo con Semana, señalaron que la menor no dio la información real sobre las traumáticas circunstancias en las que perdió su brazo por temor. "Tenía miedo", señalaron.

Aunque la Defensoría del Pueblo y el Bienestar Familiar todavía tienen misiones especiales en la zona haciendo acompañamiento sicológico a la población, allí impera el silencio. Existen reportes no oficiales entre las entidades que registraron que tanto el Ejército como la comunidad elevaron alertas porque tras el devastador bombardeo habrían quedado con vida tres personas, sin que exista certeza de si todos son menores de edad. 

Estas versiones coinciden en que entre los sobrevivientes habría estado la niña de 16 años que quedó malherida.

Los sobrevivientes al parecer estuvieron resguardados durante un tiempo en una vivienda vecina, pero para cuando el Ejército tuvo acceso al punto los menores se habían esfumado y la vivienda había sido destruida. Esta es la versión que ha venido circulando sin que se haya podido confirmar de parte de ninguna autoridad.

La posibilidad de que existan estos testimonios podría abrir la puerta a reconstruir los detalles secretos del campamento y lo que rodeó la cuestionada operación militar. Información revelada por el personero de Puerto Rico (Caquetá), Herner Carreño, deja claro que en al menos en tres casos las menores no llevaban más de un mes en ese campamento.

Por cuenta de alertas del mismo Ministerio Público a los militares queda claro que, previo a la acción militar, se denunció el reclutamiento de niños en la zona por parte de organizaciones al margen de la ley. 

 “Estos niños estaban retenidos contra su voluntad en calidad de secuestrados, sin armamento, en etapa de adoctrinamiento", señaló Carreño a los medios de comunicación.

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Carreño reveló que posterior al bombardeo las familias de las tres menores pusieron en conocimiento de la Fiscalía sus denuncias. En un principio, llegaron alertados porque estaban obligando a planificar a las menores, lo que suponía un sometimiento sexual de parte de sus superiores en el grupo armado ilegal. Pero no consiguieron frenar el cruel desenlace y terminaron enterrando los restos de las niñas.

De los resultados del operativo solo trascendió ante el país que se dio de baja a alias ‘Gildardo Cucho‘, un disidente que le hizo conejo al proceso de paz de la mano de Gentil Duarte. Pero mientras el primer mandatario hablaba ante las cámaras de unos resultados "impecables" y "meticulosos", los habitantes de la comunidad de Candillejas y sus alrededores estaban traumatizados.

Un reporte de la Defensoría del Pueblo registró el impacto sicológico que produjo la acción de la Fuerza de Tarea Omega en estas poblaciones y reclamó acompañamiento sicosocial pues la gente vio escenas macabras: por un caño que cruza el sector flotaron "los restos de cuerpos humanos, como manos, pies, piel e incluso pelo", según detalla el informe. De los 27 niños que estudian en la escuela de la vereda de Aguas Claras, únicamente seis regresaron a clases.

Cómo fue que murió este elevado número de menores en un bombardeo militar es algo que ningún investigador ha logrado explicar. No obstante, esto no fue un impedimento para que las autoridades que conocían los resultados levantaran la reserva y dieran a conocer detalles mínimos de la escena de barbarie. Detalles que hoy, tras el escándalo, sí se conocen.

La cadena de errores le costó el cargo al ministro de Defensa, Guillermo Botero, 24 horas después de conocerse la noticia. En la noche del miércoles anunció su salida con un comunicado de prensa en el que no se explica por qué el país desconoció los resultados de esta operación realizada por la Fuerza de Tarea Omega del Ejército hasta ahora, cuando el senador Barreras los hizo públicos.

Por lo pronto, se sabe que en una escena sin antecedentes en la guerra colombiana cayó rodeado de niños el comandante de disidencias ‘Gildardo Cucho‘. 

La operación no fue ni meticulosa ni impecable, como anunció el presidente Iván Duque. Y lo que serían los testimonios claves están siendo buscados para contextualicen lo que ocurrió en una operación cuestionada que no admitirá respuestas a medias por parte de la justicia.

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