El coronavirus pone a prueba la salud mental del personal médico en Nueva York

“Tengo ansiedad extrema”, cuenta con lágrimas en los ojos Debbie Sánchez, una enfermera que atiende a pacientes de coronavirus en un hospital del Bronx, uno de los distritos de Nueva York más afectados por la pandemia que ha matado a más de 14.400 personas en esta ciudad en poco más de un mes.

“Todos los cambios en toda mi vida, eso es lo estresante”, explica a la AFP esta enfermera de 57 años que ahora debe trabajar 12 horas diarias y fines de semana en el epicentro de la crisis en Estados Unidos, intentando mantener con vida a pacientes internados en cuidados intensivos en el Hospital Montefiore.

Hace más de un mes que no ve a su nieta ni a su madre por temor a contagiarlas. Le preocupa también equivocarse, ya que hasta antes de la crisis trabajaba en la sala de emergencia y no tiene la formación para cuidados intensivos. “Me cuesta dormir”, confiesa.

Parte de los miles de millones de personas en aislamiento en todo el mundo están sufriendo de ansiedad y depresión. Pero en el caso de los profesionales de la salud en la primera línea de batalla contra el COVID-19, que se enfrentan cada día con la enfermedad y la muerte y tienen un riesgo elevado de contagio, la nueva realidad es increíblemente dura.

“Estos son momentos que están probando nuestra resiliencia”, dice a la AFP Jonathan Ripp, un médico internista que dirige el programa de bienestar interno de la red de hospitales Mt. Sinai en Nueva York y que ha pasado de hacer visitas domiciliares a ancianos a admitir enfermos de COVID-19 en la sala de emergencia.

Meditación y tai chi 

Ripp es coautor de un estudio que busca comprender las fuentes de ansiedad del personal médico durante la pandemia y que fue publicado este mes en el Journal of the American Medical Association (JAMA).

“Al mismo tiempo que lidian con los mismos cambios en la sociedad y los factores de estrés emocionales de todo el mundo, los profesionales de la salud tienen un riesgo de exposición mayor, cargas de trabajo extremas, dilemas morales” y un ambiente laboral a veces desconocido, indicó el estudio de las escuelas de medicina de Mt. Sinai y de la Universidad de Stanford.

“¿Tendremos suficiente equipamiento de protección? ¿Cómo llegaré al trabajo? ¿Quién cuidará de mis hijos? ¿Cómo será trabajar en otra unidad que no conozco? ¿Qué sucederá si estoy con pacientes gravemente enfermos que están muriendo?”, son algunas de las inquietudes del personal, según Ripp.

Mt. Sinai ha intentado responder todas las preguntas del personal, provee información en un sitio web dedicado, creó una línea telefónica de salud mental abierta 24 horas, tiene grupos de apoyo virtuales y ofrece clases de meditación, yoga o tai chi.

Profesionales de salud mental también contactan de manera proactiva con el personal en el frente de batalla para preguntarles cómo se sienten.

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 “Señales de trauma”

El peor día para Heather Isola, una asistente médica de 36 años que dirige a más de 900 de sus colegas en los ocho inmensos hospitales Mt. Sinai, fue cuando a uno de ellos diagnosticaron la COVID-19 y fue hospitalizado en estado grave.

Estaba extenuada, “y era el pico de enfermedades, el pico [de capacidad] en el hospital; ese día me quebré. Tuve que pedir ayuda a mi familia, a mis amigos”, recuerda.

“Lo mismo se repite cada día y eso es agotador (…) ¿Cómo nos afectará esto? Las ansiedades, el estrés postraumático. La experiencia de la muerte, de morir. La mayoría del personal no ha visto tanta muerte”, dice Isola.

Al menos 26 empleados de hospitales públicos neoyorquinos fallecieron debido a la covid-19, según cifras oficiales difundidas el viernes pasado.

“Es imposible no verse reflejado con ese paciente de 30 o 40 años que puede ser la excepción, que no tenía ningún problema y ahora ha terminado conectado a un respirador por razones que aún estamos tratando de entender. Verlo lo torna muy real, y aumenta el miedo y la ansiedad”, dice por su lado Ripp.

Para Dawn Brown, directora de la línea telefónica de ayuda de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales (NAMI) de Estados Unidos, para el personal médico “esta es una situación realmente trágica”.

“Estamos comenzando a ver señales de trauma” en profesionales de la salud “y esto tiene consecuencias de largo alcance”, dijo a la AFP.

Sánchez intenta no consultar Facebook, y se ha desconectado del grupo de WhatsApp que tenía con colegas. “Es demasiado estrés (…) A veces me siento triste y quiero llorar”, cuenta sin poder contener la emoción.

Fuente: AFP

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