El comentario de Vladimir Villegas

Periodista
Periodista - Globovision

En días recientes el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, instó a promover el diálogo y la negociación política en Venezuela, como alternativa para solucionar los problemas por los cuales atraviesa nuestro país. Nadie mejor que el cardenal Parolin para interpretar y comunicar los puntos de vista que sobre la crisis venezolana tiene Su Santidad Francisco, quien también recientemente le hizo llegar al ciudadano presidente Nicolás Maduro una carta personal, cuyo contenido no ha sido revelado.

Pero las palabras del cardenal Parolin no dejan lugar a dudas. El Vaticano, a cuya cabeza está el Papa Francisco, propone, más que el diálogo, o como complemento obligatorio del mismo, una mesa de negociación. Este mecanismo es utilizado para resolver controversias y conflictos en países sumergidos en graves confrontaciones o en peligro de caer en ellas. Por eso el impacto y la importancia de la declaración del cardenal Parolin y de la carta enviada por el Santo Padre al presidente Maduro. Los venezolanos y las venezolanas tenemos que apostar al éxito de esta iniciativa papal, que apenas es incipiente. O al menos eso es lo que creemos. Ojalá seamos sorprendidos por la buena nueva de que los actores políticos hoy confrontados en Venezuela ya están en vías de lograr acuerdos para procesar democrática y constitucionalmente sus diferencias .

Pese a la resistencia y al rechazo que las palabras diálogo y negociación producen en sectores intransigentes de uno u otro bando, creo que la absoluta mayoría de los venezolanos prefiere esa vía que la de la confrontación hasta que una de las partes doblegue a la otra, incluso por la vía de la violencia. Por eso la fuerza del llamado que hace El Vaticano genera esperanza y optimismo de cara al futuro.

No olvidemos que el Papa fue un factor fundamental en el deshielo entre Estados Unidos y Cuba, que llevó al restablecimiento pleno de las relaciones entre la isla caribeña y la potencia norteamericana. Eso sí,fue un proceso resguardado por el más estricto secreto. Si cubanos y norteamericanos se pusieron de acuerdo luego de una larga enemistad de más de sesenta años, no parece imposible que entre venezolanos encontremos la fórmula para procesar en paz las diferencias que nos dividen y buscar las soluciones y alternativas posibles en el marco de nuestra constitución .

Pero si el llamado del Papa, si su carta no dan ningún resultado, ¿a qué otra instancia acudir para impedir que la confrontación nos atrape definitivamente? Nadie como el Papa Francisco para convocar el diálogo y darle apoyo espiritual a una negociación política en nuestro país. No menospreciemos su llamado. Más que un llamado es la oportunidad de salir con bien de la crisis que nos afecta como nación.