Desinflada la oposición considera negociación con Nicolás Maduro

Débil y sin poder resolver de forma rápida la crisis política de Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, considera posibles negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro. Ambos enviaron representantes a Noruega para discusiones, en una concesión que el jefe parlamentario ya había rechazado.

Tres semanas después del 30 de abril, “Guaidó se ha estado moviendo entre casas seguras para evadir una posible captura”. Mientras que muchos de los hombres que estuvieron a su lado ese día, al igual que parlamentarios y políticos que lo han apoyado, “ahora están en prisión o refugiándose en embajadas”, señala el The New York Times.

En un trabajo de Anatoly Kurmanaev para el cual colaboró Isayen Herrera, el diario estadounidense califica como una “apuesta atrevida” la acción del líder opositor de aparecer en una base militar “rodeado por decenas de oficiales uniformados y aliados políticos llamando a las fuerzas armadas a sublevarse contra el presidente Maduro”.

Mermaron las protestas

Argumenta el medio norteamericano que “las protestas que desbordaban las calles se han reducido, mientras los venezolanos -ante el desplome económico y la escasez de alimentos, combustibles y medicinas- han regresado a su rutina de sobrevivencia”.

Aunque en público, Guaidó se muestra optimista y decidido, al tiempo que en mítines ha urgido a mantener vivas las protestas, el medio advierte que en una entrevista, el líder político “reconoció que la capacidad operativa de la oposición se ha visto afectada”.

“Ha sido muy salvaje la persecución del gobierno”, dijo desde el pasillo vacío de una de las casas seguras que ha estado usando.

A partir de enero, los gobiernos de varios países que respaldan al presidente de la Asamblea Nacional se han pronunciado a favor de adoptar otros enfoques para acabar con la parálisis política venezolana, un giro respecto a los llamados internacionales para que Nicolás Maduro fuera removido del poder.

En una entrevista en abril, el enviado especial para Venezuela del gobierno de Donald Trump, Elliott Abrams, dijo que para que pueda funcionar una transición democrática, “todos los venezolanos deben ser parte, incluidos los que son leales a Maduro”.

“Son parte de la escena política de Venezuela”, argumentó Abrams antes de afirmar: deseamos “dejar claro que realmente queremos una Venezuela democrática. No estamos eligiendo a un bando como ganador”.

Impulsan un “pacto negociado”

El presidente Trump ahora ha puesto su mirada sobre Irán, lo que desvaneció las esperanzas que pudieron tener algunos miembros de la oposición venezolana sobre el respaldo militar estadounidense.

Sin ver atisbos de una resolución expedita, los aliados europeos de Juan Guaidó “redoblaron sus esfuerzos para conseguir un pacto negociado entre la oposición y el gobierno”, lo que trasladó la batalla política venezolana hacia el ámbito diplomático, explica Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos, con sede en Caracas y que ha asesorado a la oposición.

A mediados de la semana pasada viajaron a Noruega representantes de la oposición para reunirse con enviados del gobierno. De acuerdo con representantes de ambas partes, el fin es “sostener diálogos exploratorios”.

En un evento con trabajadores del sector público, Guaidó dijo el 16 de mayo pasado estar de acuerdo con que se iniciaran esos diálogos, pero sostuvo que no se prestaría “para ningún tipo de negociación falsa”. Declaró que el objetivo seguía siendo “sacar a Nicolás Maduro del poder, establecer un gobierno de transición y convocar elecciones libres”.

El líder parlamentario se reunió la semana del 13 de mayo con diplomáticos europeos que representan al Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela, el cual impulsa la realización de nuevas elecciones en el país.

En otros esfuerzos para encontrar un espacio común con los principales defensores de Maduro, la canciller canadiense Chrystia Freeland viajó a Cuba, mientras que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, acudió a Rusia.

El gobierno de Maduro ha quedado debilitado tras la sublevación convocada por Guaidó. El jefe del servicio de inteligencia desertó y Estados Unidos asegura que varios funcionarios de alto nivel, incluidos el ministro de Defensa y un magistrado del Tribunal Supremo de Justicia estuvieron involucrados en el complot que buscaba derrocarlo.

Impacto de las sanciones estadounidenses

“Las sanciones de Estados Unidos han golpeado duramente los sectores clave de la economía venezolana, el petróleo y las importaciones, lo que dificulta que Maduro pueda gobernar. Este fin de semana, el país quedó prácticamente paralizado debido a la falta de combustible, una escasez que el presidente atribuye a las sanciones”, reseña The New York Times.

Sin embargo, indica el medio norteamericano citando al encuestador Seijas que: “Seis años de recesión han preparado a Maduro para gestionar, aunque no para resolver, una serie de crisis. Su apuesta parece ser que la represión y la fatiga eliminen el respaldo a Guaidó antes de que las sanciones lo obliguen a dejar el poder”.

“El gobierno cree que el tiempo juega a su favor, y no están tan equivocados”, dijo el analista, y afirmó que: “Parece un equilibrio”, porque “ningún lado puede doblar el brazo del otro”. Pero advirtió que “el gobierno cree que es una situación que puede manejar y controlar”.

Gobierno de transición

Líderes opositores dijeron que “seguirán trabajando para sacar a Maduro” y que están estableciendo un gobierno de transición desde las casas seguras y embajadas donde se han estado refugiando.

“La meta ahora no es volverse mártires políticos al ser arrestados”, justifica Juan Andrés Mejía, diputado de Voluntad Popular, quien se escondió después de que la Asamblea Nacional Constituyente le allanara la inmunidad parlamentaria el 15 de mayo. “La meta es asegurar un gobierno de transición. Estoy enfocado ahora en asegurarme de que el trabajo que iniciamos no se detenga”, dijo.

No obstante, para los integrantes de la oposición que están escondidos es difícil mantener su trabajo de contacto con las bases, que han dicho es fundamental para que siga el respaldo popular.

Después de que fracasó el levantamiento, el objetivo de sacar a Maduro sí parece más lejano, reconoció por su parte Rafael del Rosario, el vicejefe de gabinete para Guaidó.

Cuando los vecinos de Del Rosario le dijeron en abril que los funcionarios del servicio de inteligencia lo estaban buscando, eligió exiliarse ante la amenaza de ser arrestado y tomó el primer vuelo a Bogotá, Colombia.

“Tengo que seguir luchando porque sé que esto va a caer, pero yo entiendo que puedo pasar un buen tiempo aquí”, aseguró Del Rosario en una entrevista desde el departamento de Bogotá que renta por Airbnb.

Al día siguiente de la huida de Del Rosario, su esposa y sus dos hijos pequeños lo siguieron a Colombia. “Tuvieron que cruzar a pie un río por la noche, con la ayuda de soldados que simpatizan con Guaidó”, abunda el The New York Times.

Desde entonces, “la familia ha estado subsistiendo con donativos, ayuda de familiares y la amabilidad de partidarios. Solamente cuentan con 300 dólares de ahorros en efectivo que Astrid Zuleta, la esposa de Del Rosario, agarró de su casa antes de irse”.

De acuerdo con la Agencia de la Organización de Naciones Unidas para los Refugiados, más de 3,7 millones de venezolanos han salido del país mientras empeoran las condiciones. Se estima que poco más de 1,3 millones de esa cifra están en Colombia.

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