Boxeador Andy Ruiz: Ser el primer Campeón Mundial mexicano entre los "pesos pesados" es una bendición

Campeón Mundial de "pesos pesado"
Campeón Mundial de "pesos pesado" - AFP

El 1 de junio, Andy Ruiz, de 29 años e hijo de migrantes mexicanos, se convirtió en el improbable campeón de boxeo de los pesos pesados tras aporrear y derrumbar en repetidas ocasiones a Anthony Joshua, el campeón escultural e invicto del Reino Unido que hacía su debut estadounidense en el Madison Square Garden. 

Rodeado de un aire de victoria predestinada y con la misión de restaurar la gloria en la división de los pesos pesados.

Desde ese momento, la fama y la riqueza han llegado deprisa para el chico que tira golpes asesinos y es originario de la ciudad fronteriza de Imperial. Ha generado casi 6 millones de dólares en ganancias. Apareció en el programa de Kimmel. Realizó un viaje a Ciudad de México para ver al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ahora, Ruiz le ha dado al boxeo una historia cautivadora. Tuvo la oportunidad de pelear por el título solo porque el oponente original de Joshua no pasó varias pruebas de dopaje y logró una victoria sorpresiva parecida al célebre nocaut que Buster Douglas le propinó al campeón invicto e indiscutible Mike Tyson, quien entró al cuadrilátero con 37 victorias, 33 de ellas por nocaut.

“El hecho de que sea el primer campeón mundial mexicano dentro de los pesos pesados es una bendición”,

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En su ciudad natal de California, Imperial, con sus casas prolijas de techos bajos y paisajes suburbanos del desierto —como oficinas para pagar fianzas, puestos de tacos y centros comerciales—, el logro de Ruiz ha animado a una comunidad que se siente acosada por la división nacional en torno al tema de las personas migrantes.

Para Andy  el boxeo fue una herencia. En la década de 1960, su abuelo administraba un destartalado gimnasio de boxeo en Mexicali, en el lado mexicano de la frontera, a 32 kilómetros de Imperial. 

Andy Ruiz padre llegó a Estados Unidos cuando era niño, peleó en las calles de Caléxico, California, justo enfrente de Mexicali, y después entrenó a boxeadores, entre ellos a su hijo.

Ruiz padre tuvo un exitoso negocio de construcción y, cuando la dedicación al boxeo de su hijo flaqueaba, lo ponía a trabajar en el calor extenuante, a instalar placas de yeso, para demostrarle cómo era la vida afuera del gimnasio. También le enseñó una lección más extrema. 

Después de que Ruiz participó en otra pelea callejera, su padre hizo que un amigo, un oficial de la policía, lo metiera en una celda.

“Entonces, empezó a escuchar”, mencionó Ruiz padre. “Aprendió a escuchar”. Si no lo hubiera hecho, ¿quién sabe qué habría sucedido?

“Todo el mundo es rudo en ese lugar porque es una pequeña ciudad cerca de la frontera mexicana”, comentó Ruiz, quien probablemente peleará la revancha en contra de Joshua a finales de este año. “Hay mucho contrabando de drogas. Hay pandillas. Cárteles. Pero, por suerte, el box me salvó la vida. Me mantuvo disciplinado, me alejó de las calles”.

Cuando Ruiz está en casa, a veces se ejercita en el gimnasio Sparta de la ciudad cercana de El Centro, en un viejo almacén ubicado en las inmediaciones de las vías del tren, al lado de un edificio en ruinas que fue el escenario de una de las escenas de combate en la película American Sniper. El gimnasio es solo uno de los muchos lugares donde la gente está celebrando a Andy Ruiz.

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