A 55 años del estreno de Batman en TV: Onomatopeyas, villanos famosos y la locura de la Batimanía

Batman y Robin, los Encapotados, fueron uno de los grandes éxitos de los años 60
Batman y Robin, los Encapotados, fueron uno de los grandes éxitos de los años 60 - Cortesía

El estrenó de Batman en Televisión se dio hace 55 años, todo comenzó cuando Doug Cramer, un ejecutivo televisivo de la ABC compró todos comics de Batman que encontró en un kiosco. Otro productor, William Dozier se empecinó a llevar adelante el proyecto. 

Desde el principio su idea original era imprimirle un tono de comedia a las historias. Pero los ejecutivos de ABC preferían que el foco estuviera puesto en el costado detectivesco y deductivo del superhéroe, al fin y al cabo carecía de súper poderes.

Fue entonces cuando para el programa tuviera buen rating era encontrar el actor que pudiera ponerse en las calzas del hombre murciélago. El elegido resultó Ty Hardin. El artista había sido descubierto por John Wayne y después había protagonizado durante cuatro años, de 1958 a 1962.

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Al pasar del tiempo llegó la construcción de la Baticueva y del Batimóvil habían sido tan caros que había que probar el producto en pantalla, buscar de alguna manera recuperar la inversión. Hicieron algunas pruebas antes de emitirlo al aire y todas dieron resultados desastrosos: el público no sabía si lo que veía era en serio, se trataba de una parodia o los creadores habían errado el tono. Los pronósticos eran (muy) pesimistas.

El estreno se fijó para el miércoles 12 de enero de 1966. Eran dos capítulos por semana. Miércoles y jueves a las 19:30 horas.

La música de Neil Hefti, el Batman Theme, trae reminiscencias de las series y películas de espionaje pero con aires de guitarras surferas, y cada tanto, siempre en el momento exacto, aparece el coro recordándonos el nombre de nuestro superhéroe. Los títulos de apertura corren mientras en el Dúo Dinámico (podría ser el Duro Dinámico por la rigidez de sus movimientos) corren y se pelean, con onomatopeyas incluidas, en dibujos animados de colores lisérgicos.

La serie fue un éxito inmediato. Ese nuevo lenguaje dio de lleno con el tono de la época y con su público: la familia veía televisión reunida en casa donde sólo había un aparato que solía ocupar el centro del living. Ella, la televisión, aglutinaba a su alrededor y Batman les hablaba a todos los integrantes. Y los divertía. ¿Era una serie medio tonta? ¿o era demasiado solemne? Nadie lo sabía demasiado bien.

El formato era bastante similar, casi monolítico, en especial en las dos primeras temporadas. Las historias duraban dos capítulos. Un villano provocaba un desastre y el comisionado lanzaba la Batiseñal. Bruno Díaz (Bruce Wayne) dejaba sus cosas, se convertía en Batman y salía a enfrentar al mal. Pero el final del primer capítulo nuestros héroes se encontraban en riesgo cierto de muerte (los villanos siempre se mostraron remolones y vuelteros como para liquidar a los superhéroes; el regodeo previo permitió demasiadas aventuras). La continuación, al día siguiente, comenzaba con la salvación del Dúo Dinámico y la persecución de los malvados hasta que, al final, triunfaban los buenos y la calma retornaba -hasta la semana siguiente- a Ciudad Gótica.

Los personajes secundarios eran muy importantes. Alfred, el Comisionado, Batichica (que se incorpora de manera estable en la tercera temporada), la Tía Harriet, que fue creada a pedido de los directivos de ABC.

Con información de Infobae

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