23 de febrero del 2019

Han pretendido destrozar la patria, y la patria está intacta, generoso es el término de matricidas para las acciones canallas, de quienes dicen ser venezolanos y usan la impunidad de gobiernos de otros países para agredir a Venezuela, no asombran a nadie esas conductas de degenerados que exhiben cada uno prontuarios de moral impresentables, los cuales dicen mal llamarse oposición, porque la verdad sea dicha, ella ahora es dirigida por los asesinos nombrados por Trump. 

Esa pandilla de psicópatas y crápulas desde hace rato han venido enseñando el tramojo, es el fascismo en su expresión superlativa, cínicos, cobardes y criminales han sido su procederes. Con el golpe de Estado de Carmona el breve, violaron la Constitución, reprimieron con saña y morbosidad a las personas e instituciones democráticas y al Estado en particular. 

En esa oportunidad, la revolución fue emboscada; recuerdo que ese día en la plaza de la República de Maracaibo, nos encontramos sin preaviso, los profesores universitarios Juan Eduardo Romero, Edwar Govia, Rafael Parra, María Queipo, ante lo ocurrido, decidimos en caliente denunciar por los medios que no se trataba de un vacío de poder, sino de un vulgar golpe de Estado en contra de Chávez.

Hoy 23 de febrero, nos encontramos en parecidas condiciones, con la diferencia que este guión es ya conocido y no ha tomado por sorpresa a los patriotas. Hoy toda la Plaza de la República y sus alrededores, antigua tierra de las guarimbas y los grupos golpistas de Maracaibo, el exclusivo sector fue tomado por los pobres, en particular las calles adyacentes a la casa del Gobernador, se encontraban bajo control del pueblo llano: por los barrios del Oeste de Maracaibo, por el indoblegable Sur de San Francisco, por los insumisos Wayuu de las Tarabas, Ziruma, el Mamón y más allá. 

Pasaban de 30.000 almas de mujeres y hombres, que como ríos humanos se dirigían a la casa del Gobernador, para disuadir a cualquier Guaidó de autonombrarse Gobernador del Zulia, por si acaso se le ocurriera en mala hora ese engendro político. 

Recordé y relacioné la distancia cualitativa del momento político que se vive con las manifestaciones en que participe cuando estudiante adolescente, en la Escuela Técnica Industrial de Maracaibo, donde los conductores de los carritos por puestos le preguntaban a algún estudiante del porque manifestaba, obteniendo como repuesta: porque habían matado a Camboya. ¡Qué buena siembra la de Chávez! Ahora ese mismo pueblo salió a decir tenemos patria y no la perderemos.

(Lea también: La secesión es un polvorín)

El pueblo es sabio, sabe que tiene un Gobernador sin liviandad, ni veleidades, Omar Prieto es un hombre de compromiso y lealtad con la revolución y al presidente Nicolás Maduro, un patriota, un zuliano el cual no le arruga al trabajo. Además el pueblo ha conectado su percepción del momento que vive la nación con su futuro y no está dispuesto a perder sus avances y logros, por ello ha salido como el mago de la botella y no está dispuesto a perder su libertad. 

Se vive un tiempo muy delicado, la amenaza del Imperio permanece al acecho, aquí el peligro no ha desaparecido, el primer compromiso debe ser la gestión de gobierno. Hay que estar claro, ese apoyo popular puede desvanecer si no hay repuestas a sus necesidades y demandas. 

Los próximos días serán decisivos, los EEUU “no dan puntadas sin dedal”, están ejecutando un plan para apoderarse de nuestras riquezas y conocen que su principal obstáculo para lograr su propósito es la conciencia socialista, por eso vienen a destruir y desmontar el Estado Nación, incluyendo la lógica que lo sustenta. 

Nosotros por nuestro lado debemos lograr la unidad de la mayoría de los patriotas, constancia y resistencia en la lucha, para lograr la victoria que es la Paz.

Si quieres recibir en tu celular esta y otras informaciones descarga Telegram, ingresa al link https://t.me/globovision_oficial y dale click a +Unirme. Además sigue nuestro perfil en Instagram, Facebook y Twitter.