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BBC Mundo

Don Quijote deshace entuertos también en cárceles mexicanas con obra musical
CF / cfranco@globovision.com
Globovision/AFP
21/05/2005 2:46:01 p.m.
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Las desventuras han llevado estos días al hidalgo Don Quijote de la Mancha tras los barrotes de un penal de Querétaro (centro de México), donde los presos han montado una obra musical sobre el famoso caballero en cuya locura han logrado encontrar una sensación de libertad.


A los 400 años de la publicación de sus hazañas, el Caballero de la Triste Figura sigue deshaciendo entuertos y esta vez hace más llevadera las penas de un grupo de algo más de 150 internos e internas de tres reclusorios e incluso un tutelar de menores de esa ciudad y sus alrededores.

Los reclusos han llevado a cabo el montaje de "Don Quijote: un grito de libertad", una versión libre del musical "El hombre de la Mancha", donde lo hacen absolutamente todo: desde actuar e interpretar la música hasta la escenografía, el vestuario, la iluminación y el sonido.

La función se representa tres veces a la semana durante el mes de mayo en el penal de San José El Alto con un público conformado por otros reclusos o por familiares y otros invitados del exterior de la cárcel que acuden a las funciones especiales de los domingos.

El responsable del proyecto es Arturo Morell, de la fundación Voz de Libertad, que se dedica a promover grupos de teatro en la cárcel y que en el último año ha organizado la obra del Quijote en tres reclusorios.

"Me interesaba reflejar que la cultura es un modo de readaptación social", explica Morell, que está preparando un documental sobre la experiencia.

Con sólo un mes de ensayo, los reclusos han aprendido a actuar, cantar, bailar y hacer piruetas como auténticos profesionales en sesiones maratonianas de ocho horas.

"En una ocasión hasta las cuatro de la mañana", explica Sergio Velarde, uno de los presos que se ha preparado para el papel del Quijote (varios actores se alternan en los principales papeles para las distintas funciones).

"Al principio lo veíamos todos como un proceso muy ambicioso, cuando jamás hemos actuado o cantado y la mayoría no tenemos noción de lo que es una métrica o estar entonados", asegura Sergio, quien en su papel protagónico tiene varios números musicales.

El proyecto no consiste sólo en la obra en sí. También incluye un componente psicológico, con sesiones de lectura conjunta del Quijote, sesiones de relajación, integración o meditación, mesas redondas y diálogos entre los participantes.

"Ha sido muy grande el cambio de todos. Antes éramos un poquito más rudos todos y ahora nos entró la confianza entre nosotros mismos", reconoce Felipe Morales, quien pone un fuerte acento mexicano al bueno de Sancho y quien ha aprendido los diálogos a pesar de que dice tener poca memoria.

"Estuve dos, tres, cuatro días antes de llegar a los ensayos ante la Virgen de Guadalupe y le pedí de favor que me diese la suficiente memoria para aprenderme el libreto", confiesa.

También Ivonne Molina, a quien le toca interpretar a Aldonsa/Dulcinea, admite que esta experiencia le ha ayudado mucho y relata un proceso similar al de su personaje.

"Yo era una persona muy dura o más bien me quería hacer la dura porque no quería que nadie me hiriera y cuando entré a la obra empecé a ver muchos sentimientos encontrados dentro de mí. Me hizo salir de dentro de mí la cárcel que traía y hacerme sentir que valía como mujer", afirma.

El director del penal, Juan José Pedraza, se muestra muy satisfecho con los resultados del proyecto y considera que a los internos les ha aportado "una reflexión profunda sobre la verdadera libertad del hombre".

"Han entendido de una manera maravillosa lo que es la verdadera libertad, la libertad interior del hombre: el hecho de que estén aquí entre cuatro paredes o de que ande gente allá afuera, no quiere decir que los de aquí sean presos y los de allá sean libres", opina.

 

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