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Danilo Arbilla
Globovisión
30/10/2009 11:02:32 a.m.
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El senado de Brasil, a cuyos miembros Hugo Chávez ha calificado de “loros de Washington“, parece que finalmente tras una negativa de casi dos años, aprobará el ingreso de Venezuela al Mercosur. Y esto pese a que los propios senadores brasileños dicen que Chávez “ gobierna de forma dictatorial“ , que“ ha tomado medidas que van hacia el desmoronamiento de la democracia y los principios democráticos“ y que ha violado sistemáticamente la libertad de expresión y otros derechos humanos , al tiempo que le reclaman “una navidad sin presos políticos en Venezuela“. Es más , no tienen dudas de que el ingreso de Venezuela a la asociación “es un riesgo“ y que Chávez es un factor de “ división y desintegración en Suramérica“. El senador opositor Arthur Virgilio afirmó que con ese ingreso se le dará “ un golpe de muerte al Mercosur“, aunque quizás se equivoque porque ya hace tiempo que está muerto; solo se trata de un sello o un fantasma del que, eso sí, Brasil saca muy buenos réditos. Practicamente todos los legisladores piensan, -como lo ha destacado hasta el propio vicepresidente José Sarney- que esta Venezuela de Chávez no cumple para nada con la cláusula democrática del Mercosur , la que sus miembros obligatoriamente deben honrar, pero , sin embargo, igual aprobarían el ingreso.

Los que tratan de justificar ese cambio de enfoque , recurren al argumento más emblemático de la hipocresía y el doble discurso que hoy impera en las relaciones internacionales:: no hay que aislarlo, es mejor tenerlo adentro y así poder exigirle que respete la democracia. ¿ A Chávez? ¿A Fidel?

Tiene más peso el argumento económico: el ingreso de Venezuela convertirá al Mercosur en un bloque con 250 millones de habitantes, 76% del PBI sudamericano y un comercio de 300 mil millones de dólares. Pero esto es en los papeles; el dato practico que mueve a Brasil es que su intercambio comercial con Venezuela, que se triplicó desde 2003, arañó los 5.700 millones de dólares el año pasado. Es , además, el país con el que Brasil tiene el mayor saldo favorable en su balanza.

Por otro lado Brasil percibe a un Chávez más debilitado y no teme como en un pasado reciente a la eventual alianza regional venezolano-argentina. En estos días, mientras Lula se encuentra en Caracas con Chávez y hablan de integración y de fortalecer al Mercosur, en las aduanas brasileñas cierran el paso a centenares de camiones argentinos e impiden el ingreso al mercado brasileño, pese a los contratos y convenios firmados, de mercaderías perecederas por centenares de millones de dólares. Esta conducta brasileña no es una novedad- la han sufrido ya los uruguayos- constituye una de los mayores burlas a la integración y uno de los más flagrantes desconocimientos del Mercosur y de sus normas.

Se trataría de una respuesta o represalia de los brasileños frente a una caída de sus exportaciones a Argentina, con la que, por supuesto, tiene saldo favorable. En eso Brasil no cede: entre enero de 2004 y setiembre de 2009, el saldo positivo comercial de Brasil, en detrimento de sus vecinos, Argentína, Paraguay y Uruguay, ha sido de 26 mil millones de dólares. Pero parece que no le bastan. Según el empresario argentino Pedro Bergaglio a Brasil “ solo le interesa acumular superávit comercial“ y para los brasileños el Mercosur “ es una forma de ganar territorio imponiendo una política comercial muy cercana a la depredación“.

Todo hace pensar , entonces, que Itamaratí trata ahora de incorporar a ese territorio a Venezuela, con un Chávez algo en descenso, y al que ha logrado amarrar mejor. Solo restaría para ello la aprobación de Paraguay: Lugo ya está, pero en el Congreso no hay votos.

Todos los analistas prevén que habrá presión del “vecino imperial“, porque en el campo económico y comercial poco importan los acuerdos y compromisos firmados y mucho menos las cláusulas sobre principios y valores democráticos.
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