miércoles, 16 de abril de 2014

 

Analistas

03 / 08 / 2012
- 11:29:40
Y también corruptos
Y también corruptos
Danilo Arbilla / Globovisión
El presidente ecuatoriano Rafael Correa no cede terreno ni quiere perder su “medalla de oro“ como el mayor enemigo de la libertad de expresión. No ceja en sus ataques a la libertad de prensa y en sus arremetidas contra el derecho de los ciudadanos del Ecuador a elegir cómo y donde se informan. Ya prohibió a ministros y funcionarios de su gobierno hacer declaraciones y dar información a la prensa independiente y ahora, siguiendo con su escalada, ordenó la no colocación de publicidad oficial en medios privados , como una forma de represalia por la línea editorial e informativa independiente que estos mantienen. Es el criterio “técnico” que aplica Correa para otorgar una publicidad que se paga con los dineros de los contribuyentes ecuatorianos. La independencia y la pluralidad informativa a Correa no le gustan y castiga a los medios que no son oficialistas. Usa los dineros públicos para “sancionar “ pero a la vez y como contrapartida, y esto es muy importante, premiar a aquellos medios y periodistas amigos. Concretamente, les paga a aquellos que son “ oficialistas“ y que solo dan información favorable a él y a su gobierno. A la “publicidad oficial“ , la transforma en un instrumento un poco más disimulado para repartir fajos de billetes entre toda su gente.

En lo mismo están sus colegas y amigos: los Kirchner desde que asumieron la presidencia en Argentina en el 2003 han incrementado los fondos que destinan a “la publicidad oficial“ en un 1300%. Es mucho, mucho dinero, el que en casi su totalidad y cada vez más descaradamente, e incluso desobedeciendo expresos dictámenes judiciales, lo vuelcan a medios públicos que maneja el propio gobierno y a medios privados oficialistas y amigos. Pasa lo mismo con Chávez, Evo Morales y Ortega, pero en estos casos es más difícil conseguir las cifras que cuantifican la arbitrariedad.

Pero el manejo arbitrario y discriminatorio de la publicidad oficial no es solo un atentado contra la libertad de expresión, es, al mismo tiempo una de las mayores formas de corrupción; de utilización de los dineros públicos en función de los intereses privados del funcionario. Se da plata del erario, en grandes cantidades y por supuesto con la carátula “ publicidad oficial“, a familiares, a socios, a correligionarios, a amigos y a empresas que pertenecen al propio funcionario, creándose verdaderos imperios y no solo de la comunicación. Pero esa es también la vía de financiación de campañas electorales, desvirtuando las bases que garantizan la limpieza y libertad de las elecciones, como lo son el derecho de elector a informarse sin límites y sin ningún tipo de traba que le impida acceder a toda aquello que necesita saber al momento de delegar su soberanía y la igualdad de condiciones para todos los postulantes. El difícil hablar de democracia y elecciones legítimas con este estado de cosas y más en estas épocas de presidentes-candidatos siempre dispuestos a la reelección y convencidos de que “deben seguir“, pase lo que pase y sea como sea. Como ya lo anticipa Chávez, quien, seguro de su permanencia en Miraflores, anuncia – como quien dice, abre el paraguas- que la oposición denunciará un fraude electoral. Algún dato tendrá el comandante bolivariano pero no de lo que va a hacer la oposición sino de lo que quizás va a hacer el Consejo Nacional Electoral, mayoritariamente chavista.

Y lo de Correa tiene su originalidad: gasta enormidad de dinero para propaganda de su gestión, lo que llama publicidad oficial, abusa del poder del Estado al que pone al servicio de su imagen y su administración, prohíbe dar información pública y oficial a los medios independientes y les niega a esto publicidad oficial, y, como si no bastara, plantea impedir a los medios de comunicación hacer entrevistas o artículos sobre candidatos. Esto es, a los de la oposición; sobre la promoción de correísmo eso se deja en manos de la publicidad oficial y la propaganda sobre la “ obra de gobierno“. Realmente es difícil quitarlo del podio.