viernes, 18 de abril de 2014

 

Analistas

03 / 10 / 2012
- 11:02:05
Una elección de Valores y Prioridades
Una elección de Valores y Prioridades
Ricardo Antela / Globovisión
Faltan sólo cinco días para elegir al que debe ser Presidente de Venezuela hasta el 2019 y el resultado –en mi opinión– es difícil de predecir. En medio de esta incertidumbre, vivimos una delicada situación socioeconómica marcada por el acoso sistemático a la iniciativa privada, desempleo: 42% de la población carecía de empleo formal en abril del 2012 [1]; un sistema educativo debilitado; limitado acceso a la vivienda para la mayoría de la población; infraestructura y servicios públicos decadentes; y una creciente inseguridad que está asesinando indiscriminadamente a los venezolanos… Y además, una elevada conflictividad política. No obstante, 82,6% de los venezolanos repudia la polarización [2], lo que quiere decir que independientemente del resultado electoral, los venezolanos (de cualquier tendencia) debemos asimilar dos cuestiones fundamentales.

La primera es que los venezolanos podremos superar estas dificultades sólo si hacemos prevalecer nuestras aspiraciones e ideales comunes (que los hay) sobre nuestras diferencias políticas, y en función de ello, caminar juntos y actuar unidos en la dirección de resolver nuestras dificultades. Sería un error que después del 7 de octubre, los principales actores políticos y sociales alenten (aún más) la discordia entre los venezolanos, persigan ilusiones históricas (ni “puntofijismo” ni “socialismo” trasnochado) y profundicen (aún más) las heridas del pasado y del presente. Vienen tiempos donde debemos sumar esfuerzos y entre todos emprender la acción decidida y conjunta para desarrollar el modelo de convivencia que nos dimos los venezolanos en 1999: el Estado Social y Democrático de Derecho y de Justicia, Federal y Descentralizado.

Como consecuencia de ello, y he aquí la segunda cuestión, los venezolanos tenemos la obligación de recuperar los valores y poner en práctica las reglas de juego que compartimos y están en la Constitución, que es nuestro PACTO DE CONVIVENCIA. Allí se dice –desde el Preámbulo– que el Pueblo de Venezuela tiene la aspiración de establecer una sociedad democrática que consolide valores como la libertad, la paz, la solidaridad, el bien común, la convivencia, el imperio de la ley y la garantía universal e indivisible de los derechos humanos, “sin discriminación ni subordinación alguna” (es decir, la garantía de TODOS los derechos y para TODOS por igual, sin discriminaciones).

Dice también que Venezuela debe ser un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia (no un Estado Socialista), Federal Descentralizado (no Comunal Centralizado), que proclama como VALORES SUPERIORES, no solamente la justicia, la igualdad y la solidaridad, sino también la libertad y la supremacía de la Constitución y de los derechos humanos, así como la democracia y el pluralismo político (Arts. 2; 4 y 7). Son valores que deben complementarse y no destruirse unos a otros. El Pacto de Convivencia no permite que para lograr la justicia y la igualdad, un gobierno agreda las libertades y los derechos de los ciudadanos, o tenga pretensiones hegemónicas.

Ese modelo de Estado debe tener como fines tanto “el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad” como “la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo”; así como “el ejercicio democrático [no hegemónico] de la voluntad popular” (Art. 3). El Pacto de Convivencia no permite entonces que para alcanzar el bien común, se sacrifique irrazonablemente la dignidad y libertad individual, ni que un partido político se atribuya el monopolio de la voluntad popular y pretenda imponer su proyecto ideológico.

Y para alcanzar estos fines, la educación y el trabajo deben ser los procesos fundamentales (Arts. 3 y 87). ¡EDUCACIÓN y EMPLEO deben ser las prioridades nacionales! Educación de calidad para todos los venezolanos, fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento (Arts. 102 y 103), y empleo productivo para todos, incluso los jóvenes, los discapacitados y los campesinos (Arts. 79; 81; 87; 299; 302 y 306).

Esa es la sociedad que queremos ser y en la que queremos vivir la mayoría de los venezolanos. Y es la que debemos empezar a construir, con el impulso del próximo Jefe de Estado (sea quien sea). Como lo expresaron los Obispos venezolanos, la reconciliación implica restablecer la convivencia a partir del respeto y aprecio mutuos, el reconocimiento del pluralismo y la aceptación del “otro”. Por tanto, es necesario “un proyecto común compartido, como el que tenemos en la Constitución… Trabajar por construir la unidad entre los venezolanos no es tarea fácil. El progreso y el bienestar de este país sólo podrán lograrse con la participación de todos…” [3]

El candidato Capriles se comprometió con las dos prioridades nacionales: Educación y Empleo productivo para todos los venezolanos. Igualmente se comprometió a garantizar los derechos sociales sin sacrificar los derechos individuales; a superar tanto la exclusión del pasado como la del presente (sin hegemonías); y a mantener las conquistas del pasado y también las del presente (misiones y otros beneficios sociales). Por cierto, aunque quisiera eliminarlas, no tiene mayoría en la Asamblea Nacional para hacerlo.

En contraste, en su Programa de Gobierno el candidato Chávez promete “profundizar la Revolución Bolivariana… consolidando la hegemonía y el control de la orientación política, social, económica y cultural de la nación”. Al menos desde el 2007, el hoy Presidente ha impuesto un modelo de Estado Socialista Comunal Centralizado, diferente al modelo previsto en nuestro Pacto de Convivencia. Con la intención legítima de alcanzar el bien común, garantizar derechos sociales y terminar con la exclusión del pasado, se han sacrificado irrazonablemente las libertades y derechos individuales de los ciudadanos, ha discriminado a quienes le adversan y generado más exclusión.

Queda claro que –para mí– el compromiso de Capriles se parece más a nuestro Pacto de Convivencia, que el programa de Chávez. Pero sea cual sea el resultado electoral, Venezuela no se acabará el 7 de octubre. Superada esta competencia (una entre otras), los venezolanos debemos apostar a la convivencia y a la reconciliación.

POSTDATA.- Si Usted es de los que siempre está en la “la acera de enfrente” (no alineado con el partido de Gobierno) y defiende sus valores y principios, ¿a quién prefiere Usted cuestionar y reclamar? ¿Al Presidente Chávez o al Presidente Capriles?

 

[1]       Véase: http://informe21.com/elias-eljuri/12/04/18/en-9-puntos-subio-el-trabajo-formal-y-bajo-la-informalidad

[2]       Estudio Omnibús de Datanálisis, reseñado por la Revista SIC y disponible en línea: http://sicsemanal.wordpress.com/2012/05/15/polarizacion-826-rechaza-la-division-entre-venezolanos-encuesta-ucab-2012/

[3]      http://sicsemanal.wordpress.com/2012/01/12/2012-ano-de-reconciliacion-nacional/