jueves, 17 de abril de 2014

 

Internacionales

06 / 12 / 2012
- 12:02:27
Relator de ONU denunció que persiste emergencia carcelaria en Uruguay
Relator de ONU denunció que persiste emergencia carcelaria en Uruguay
JMS / Globovisión/ AFP
El relator especial sobre la Tortura de Naciones Unidas, Juan Méndez, denunció este jueves en Montevideo que la emergencia carcelaria persiste en Uruguay, cuya tasa de encarcelamiento es de las más altas de América Latuina y donde subsisten prisiones con condiciones de detención inhumanas.

"Uruguay tiene una de las más altas tasas de prisionalización, que sigue en aumento", dijo Méndez en una conferencia de prensa en la que presentó las conclusiones preliminares de su visita.

"La tasa de sobrepoblación (carcelaria) a nivel nacional varía entre 120% y 140%. Pero esas son cifras engañosas porque como son un promedio en algunos lados son de 200% o 300%", añadió.

Según las primeras conclusiones del relator, la población reclusa "viene aumentando a un ritmo de cerca de 1.000 nuevas personas privadas de libertad por año".

"De seguir este ritmo, en los próximos años se llegará a una insólitamente alta tasa de encarcelación que no puede ser solucionable a través de la construcción de nuevas prisiones y que acarrea imprevisibles consecuencias sociales y culturales para toda la sociedad", advirtió.

Recordó además que el porcentaje de encarcelados sin condena también es uno de los más altos del continente, debido a que el proceso penal uruguayo usa excesivamente la prisión preventiva "como regla y no como excepción".

Se estima que en Uruguay aproximadamente el 70% de los presos no tiene sentencia.

Méndez visitó el país del 2 al 6 de diciembre para evaluar los avances logrados e identificar los retos pendientes relativos a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, desde la última misión en 2009 del entonces relator especial Manfred Nowak, quien había realizado un durísimo informe sobre la situación carcelaria del país.

Según Méndez, la evaluación de Nowak "sigue vigente" y "se mantiene la emergencia carcelaria" declarada por el gobierno tras el informe.

Desde 2009, "la situación de algunos detenidos ha mejorado y la de otros se ha mantenido en condiciones infrahumanas", indicó, observando que "hay una gran voluntad de seguir mejorando pero lamentablemente la voluntad y el esfuerzo hasta ahora no han sido suficientes".

El relator indicó que en el área de adultos recluidos "las reformas son visibles y tangibles", pero éstas aún no son satisfactorias para niños y adolescentes presos.

En estos casos "todavía existen condiciones de reclusión inaceptables en algunos centros, incluyendo hacinamiento crítico, encierro prolongado y total ausencia de trabajo técnico y falta de actividades educativas".

En este contexto, Méndez manifestó su preocupación por la convocatoria para 2014 de un plebiscito que propone bajar de 18 a 16 años la edad de imputabilidad penal para delitos graves.

"Tal decisión conllevará a exacerbar los problemas del sistema penitenciario, como ser el hacinamiento, el aumento de penas y falta de uso de medidas alternativas, y la falta de rehabilitación y reintegración social", enfatizó.

Para el relator, "es importante continuar impulsando la inversión, no solamente en infraestructura sino también en las condiciones de vida digna" de los presos, al tiempo que llamó a cerrar sitios de reclusión de algunos centros, especialmente celdas de aislamiento.

Consideró por otra parte "muy significativo" que, a diferencia de gran parte del resto de los países latinoamericanos, ninguno de los presos entrevistados en Uruguay denunció haber sido torturado durante los interrogatorios policiales, algo que -según él- es un "problema endémico" en la región.

En julio de 2010, el Parlamento uruguayo aprobó una ley de emergencia carcelaria que previó la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios, tras un incendio en una cárcel departamental que dejó 12 presos muertos.

El sistema penitenciario uruguayo tiene una capacidad de unas 7.800 plazas pero alberga más de 9.500 presos, lo que genera periódicamente revueltas en las principales cárceles del país.