jueves, 24 de abril de 2014

 

Internacionales

02 / 02 / 2013
- 06:37:54
Rajoy defiende su integridad bajo la sospecha de corrupción
Rajoy defiende su integridad bajo la sospecha de corrupción
DYMG / Globovisión / AFP
Acechado por la crisis y el desempleo, al jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, le surge una preocupación inesperada: limpiar su imagen y calmar la indignación ciudadana después de verse señalado por un escándalo de corrupción.

"Yo ganaba más dinero en mi profesión que como político. No he venido a la política a ganar dinero, vine perdiendo dinero. Pero para mí el dinero no es lo más importante de esta vida", se defendió este sábado delante la dirección de su partido, tras dos días de silencio.

En uno de los momentos más críticos de su carrera, Rajoy rompió su mutismo para dar explicaciones sobre el escándalo que estalló cuando su nombre apareció, en una lista publicada por la prensa, entre presuntos beneficiados de pagos de "dinero negro".

"Nunca, repito, nunca he recibido ni he repartido dinero negro ni en este partido ni en otra parte", insistió Rajoy luciendo un grave rostro tras su barba gris y haciendo gala de la sobriedad que ha cultivado desde sus inicios en la política.

Una sobriedad que lo llevó a la presidencia a finales de 2011 pero que sus críticos relacionan con un hombre gris y discreto, poco carismático y sin reconocimiento en el exterior.

Aficionado al deporte y seguidor del Real Madrid, se presentó entonces como un buen padre de familia al lado de su esposa "Viri", Elvira Fernández, y sus dos hijos, y como el hombre capaz de tranquilizar a los electores y a los mercados.

"Dicho de manera directa, Mariano Rajoy carece de liderazgo. Es un hombre de partido y un hombre de Estado. Ahora bien, España necesita un hombre de Estado", analizó en otoño de 2012 el profesor universitario Fernando Vallespín.

Pero una vez en el poder, los problemas de Rajoy, de 57 años, no han dejado de proliferar: un paro galopante que supera el 26% de la población activa, una recesión cada vez más profunda y un horizonte económico turbio.

Indeciso, ausente y atado de pies y manos por la crisis, fueron las criticas que recibió Rajoy cuando su Gobierno, en el verano de 2012, se sometió al plan de austeridad impuesto por Bruselas para ahorrar 150.000 millones de euros tras haber pedido una amplia ayuda a la Eurozona para salvar los bancos españoles.

Aunque su fama de estadista lo llevó a la presidencia en plena crisis económica, la ambigüedad y la falta de definición de Rajoy han exasperado en numerosas ocasiones a los ciudadanos y a sus homólogos europeos.

Su círculo, en cambio, reivindica su imagen de hombre íntegro.

"Hace doce años que trabajo con Mariano Rajoy. Lo que he visto durante estos doce años juntos es una conducta ejemplar", aseguró el viernes la portavoz del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, una de las personas de su partido más fieles a él.

"Nunca le he visto sobrepasar una norma, nos da siempre un ejemplo de rectitud al servicio de la colectividad", recalcó.

Hijo y nieto de juristas, Mariano Rajoy nació el 27 de marzo de 1955 en Santiago de Compostela, en la región conservadora de Galicia, en el noroeste de España, donde fue educado en el catolicismo.

Tras estudiar en una escuela jesuita y en una facultad de derecho, entró en la política adhiriéndose a Alianza Popular, el partido de derecha fundado por el exministro franquista Manuel Fraga que se acabará convirtiendo en el Partido Popular.

Rajoy será elegido diputado regional con 26 años, antes de seguir ascendiendo hasta convertirse varias veces en ministro y en el hombre de confianza de José María Aznar, presidente del gobierno de 1996 y 2004, que lo nombrará para sucederle.

"De mi padre heredé un sentido muy marcado por el respeto a las reglas, el sentido de la justicia y el esfuerzo", destacó en su autobiografía.

Un respeto por las reglas y un sentido de la justicia que ahora los ciudadanos ponen en duda exigiéndole la dimisión y mostrando su indignación en las calles, no solo contra él, sino contra toda una clase política que parece haber perdido el crédito de sus votantes.