domingo, 20 de abril de 2014

 

Analistas

19 / 10 / 2012
- 12:37:47
Para medir democracias
Para medir democracias
Danilo Arbilla / Globovisión
Sucedió el pasado lunes 15 de octubre durante la 68º Asamblea Anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Los expresidentes de Brasil y Perú, Fernando Henrique Cardoso y Alan García, presentados por Roberto Civita de Editorial Abril de San Pablo y moderados por José Miguel Vivanco de Human Rights Watch (HRW) de Washington, hablaron sobre libertad de expresión y democracia. También respondieron preguntas de un poblado auditorio. En ningún momento se fueron por las ramas, ni antes ni después.

El profesor Cardoso, así lo llamaba García quien fue su discípulo en París, señaló la existencia de un cierto retroceso político en la región con efectos negativos en los valores democráticos como consecuencia de un avance del populismo. Destacó una falta de defensa de esos valores, lo que en alguna forma había ha pasado desapercibido eclipsada  por la prosperidad económica.  El auge de los precios, los excedentes, la buena performance de los comodities, el crecimiento ha permitido a los gobiernos contar con más recursos, los que en gran medida y en muchos casos han volcado a la población, a la salud, a la educación, pero que a la vez parecería que los han llevado a pensar o creer que la democracia solo son las elecciones y no entraña ningún otro compromiso ni ninguna otra obligación. Entonces, no han respetado otros valores, se han volcado a la propaganda, atacan a la prensa, a la propiedad privada, hacen demagogia, populismo y pasan a ser democracias autoritarias.

Y no es una cuestión ideológica ni de izquierda advirtió Cardoso, señalando que precisamente esas no son las características del gobierno uruguayo presidido por  un exguerrillero Tupamaro. “Eso no pasa en Uruguay” señaló, pero sí, dijo, son algunas de las cosas que identifican al gobierno venezolano del comandante militar Hugo Chávez.

El tema es más complejo. Hay una tendencia al personalismo y al caudillismo, a la propaganda controlada desde el gobierno, a la concentración del poder, lo que debilita la democracia, dijo el estadista.

“Hoy hay gobiernos que solo conservan la arquitectura democrática, pero no están entendiendo con claridad de que se trata la democracia. Democracia es un valor, no es un instrumento para llegar al gobierno y después yo hago lo que yo quiero”, sentenció el expresidente de Brasil.

Más directo y más agresivo el expresidente del Perú Alan García habló de gobiernos con tendencias autoritarias y de democracias aparentes e imperfectas. Sin dar nombres, pero con bastantes pelos y señales, se refirió a los que entregan dinero del  Estado y lo transforman en un instrumento electoral, para hacerse elegir o reelegir; a los que están cautivos de su inmensas riquezas petroleras  y a los que hacen sus campaña con una única plataforma: atacar la libertad de expresión, a los periodistas y a los medios de prensa. García dijo que hay que tener paciencia y confiar y saber a dónde conduce la historia.

Y finalmente García fue categórico, “para definir una democracia hoy y aquí no basta con que  hubo   elecciones libres o aparentemente libres, ni con que exista una real o aparente separación de poderes, lo único que determina que  en un país de la región hay democracia es si en ese país existe libertad de expresión”.