jueves, 17 de abril de 2014

 

El Tema

26 / 10 / 2005
- 02:52:26
Oswaldo Guillén designado Mánager del Año en la Liga Americana
/ MGC

El estratega venezolano de los Medias Blancas de Chicago, Oswaldo Guillén, fue designado como el Manager del Año de la Liga Americana por primera vez en su joven carrera como director y en apenas su segundo año con las riendas del conjunto patiblanco.

Guillén se convirtió en el primer manager latinoamericano en ganar una Serie Mundial luego de conducir a los Medias Blancas de Chicago a una barrida en cuatro partidos sobre los Astros de Houston, lo cual fue determinante para este nuevo logro que lo catapulta como uno de los dirigentes de mayor proyección en las Grandes Ligas.

 

“Ozzie”, haciendo historia

 

El 30 de mayo de 2005, los White Sox extendieron el contrato de Guillén en el momento en que el equipo tiene su mejor registro histórico con 33 ganados y 17 perdidos.

 

 galeriaozzy.png Vea Galería de Fotos de Ozzy Guillen

 

El equipo de Chicago ejerció su opción de contrato para 2006 y firmó nuevas opciones hasta la temporada de 2009. Bajo su dirección los Medias Blancas ganaron en 2005 la Serie de Campeonato de la Liga Americana por primera vez en 46 años, convirtiéndose en el primer manager no estadounidense en dirigir un equipo en la Serie Mundial.

 

Igualmente, será el manager del equipo de la Liga Americana en el Juego de las estrellas de 2006.

 

Pese a una trayectoria de veinte años en Grandes Ligas, Guillen dice resentir cierto maltrato por parte de sus colegas, e incluso de la prensa, que durante un mal momento que pasaba su equipo durante la temporada fue muy crítico con el venezolano.

 

"Fue un año difícil dentro y fuera del terreno", aseguró Guillén este jueves en una rueda de prensa en la que expresó su malestar contra quienes dudaron de su capacidad para dirigir.

 

"Tenemos que respetarnos sin importar los años de experiencia", dijo Guillén, quien espera que ahora, alcanzada la Serie Mundial, la gente del medio le de un poco más de reconocimiento. 

 

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¿Quién es Oswaldo Guillén?

 

Oswaldo Guillén (conocido como Ozzie Guillén, nació el 20 de enero de 1964 en Ocumare del Tuy, Venezuela), shortstop de los Chicago White Sox entre 1985 y 1997. Jugó también con los Baltimore Orioles, los Atlanta Braves y los Tampa Bay Devil Rays hasta su retiro en el año 2000.

 

 

Oswaldo Guillén se crió entre las ciudades de Guarenas y Los Teques. Fue entrenado por Ernesto Aparicio, tío del famoso beisbolista Luis Aparicio.

 

 

Inició su carrera de beisbolista profesional con los Tiburones de La Guaira, de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en 1981.

 

 

Novato del año y récord defensivo en su equipo, en 1985, participó en el juego de las estrellas en 1988, 1990 y 1991.

 

 

El 12 de abril de 1992 sufrió una lesión que lo incapacitó por el resto de la temporada, pero al regresar al año siguiente, ya no pudo mostrar la gran velocidad que lo caracterizaba al correr las bases.

 

 

En su carrera profesional de beisbolista de la Grandes Ligas, culminada en 2000, acumuló un salario de más de 23 millones de dólares.

 

Como jugador, Guillén era conocido por su pasión, velocidad y habilidades de defensa; su pasión por el juego continúa intacta.

 

 

Luego de ganar la serie mundial con los Florida Marlins como coach de primera base, Guillén fue nombrado manager de los Chicago White Sox para la temporada 2004, recibiendo una fuerte ovación en su primer juego como manager, el 13 de abril de 2004.

 

 

Con Guillén dirigiendo, su equipo terminó con 83 ganados y 79 perdidos. Oswaldo Guillén está casado con Ibis Cárdenas con quien tiene tres hijos.

 

 

Supersticioso, hablador y criticado, así se autodescribe Guillén


La gran mayoría de los deportistas son superticiosos, ya que usan el mismo número de camiseta, no se afeitan antes del juego, se visten a la misma hora y con el mismo protocolo, por ello Oswaldo Guillén no podía ser la excepción.


"Yo soy uno de los peloteros más supersticiosos del beisbol. Soy un hombre que cuando tengo un buen juego un día, al siguiente trato de hacer lo mismo que hice el día anterior. Trato de comer lo mismo, casi siempre me visto de blanco debajo de mi uniforme y siempre me persigno cuando salgo al terreno de juego", dice.

"También lo hacía cuando iba a batear, uno sabe cuando entra, pero no sabe cómo va a salir. Es famoso el jugador que comía pollo 365 días al año y es uno de los mejores bateadores de las Grandes Ligas: Wade Boggs", comenta Guillén.

David Concepción impuso el número 13 en su uniforme, y eso causó furor en las Grandes Ligas. El aragüeño pasaba por debajo de escaleras y se tomó gráficas con gatos negros, ambos signos cabalísticos de mala suerte.

Como admirador de Concepción, Oswaldo Guillén usó ese número, al igual que Omar Vizquel y Edgardo Alfonzo.


"Yo pienso que el 13 sí da suerte. A mí me dio bastante", confirma. "David Concepción estuvo 19 años en Grandes Ligas con el 13. En mi caso, antes usaba el 9 pero cuando llegué al equipo de Chicago, ese número estaba retirado por haber pertenecido al cubano Orestes "Minnie" Miñoso.

"Entre los números disponibles estaba el 13 y ahora no voy a ningún equipo de Grandes Ligas sin ese número", dice.  "Si firmara un contrato con otro equipo, lo primero que haría sería preguntar por ese número", manifestó Guillén.


No desmiente la fama, bien ganada, de ser uno de los peloteros más habladores y pantalleros. Lo reconoce y lo tiene dentro de sus fortalezas. "Pompeyo Davalillo me dijo una vez que hombre chiquito tiene que tener habilidad. Yo creo que eso es verdad. Los latinos jugamos con más entusiasmo, con ese espíritu de tener más chispa que los demás.


Nosotros tenemos que tratar de hacerlo mejor", explicó en medio de recuerdos.

"A ti te pagan para que hagas el show. Cuando pelotero siempre hacía algo para que los fanáticos se olvidaran de una derrota". En el libro Venezolanos en las Grandes Ligas , Guillén cuenta como le dio un pelotazo a un bat boy para desviar la atención del público en un juego donde su equipo perdía por paliza.

"Me tiró la bola sorpresivamente y no la vi. Perdíamos por 13-3. Yo le devolví la pelota y se la pegué en la espalda. Después del juego nadie preguntó las razones por las que perdimos tan feo, todos se reían del pelotazo al muchacho. Esas son cosas que uno tiene que hacer: sobresalir", confiesa.

En la pantalla chica también hizo su pasantía. Protagonizó el unitario de Radio Caracas Televisión (RCTV), La raya de cal, escrito por Ibsen Martínez, y en el que también participaron los actores María Alejandra Martín, Franklin Virgüez e Hilda Abrahams, además del locutor deportivo Lázaro Candal, quien representaba el rol del suegro del pelotero. Guillén es quizá el único pelotero que ha incursionado en la TV.

Guillén es atacado frecuentemente por sus detractores, debido a su volado verbo y por tener siempre una respuesta a las diferentes interrogantes.


En Venezuela y en Estados Unidos ya se vio en las diferentes transmisiones como los locutores locales apoyaban fuertemente a las novenas enemigas de los Medias Blancas. Inclusive, medios de comunicación desviaron la atención deportiva hacia otros caminos, y dejaron a un lado la performance de este criollo.

Pero, según sus propias palabras, toda persona que quiera atacarlo, tiene todas las de perder, ya que mientras los demás conversan una vez por día, o menos, con la prensa, él lo hace tres o hasta cuatro veces cada 24 horas.

Nunca antes se observó a una televisora enfocar durante choques de beisbol tanto a un pelotero. El protagonista principal del juego parecía el venezolano, su accionar, su reacciones, sus señas, su alegría y su tristeza.

Guillén está acostumbrado a las pitas. Las recibió en 1984, cuando es canjeado por los Padres a los Medias Blancas de Chicago con Tim Lollar, Bill Long y Luis Salazar por La Marr Hoyt, Kevin Kristian y Todd Simmons,

Hoy venía de ser el astro del pitcheo en Chicago y los fanáticos no perdonaron a la gerencia del club. Cada vez que salía a jugar, Guillén era pitado. Pero su guante y su bate se encargaron de taparle la boca a los aficionados y cambiaron las pitas por los aplausos.

El criollo fue objeto de críticas y hasta fue abucheado en septiembre durante esta temporada cuando se complicó la clasificación de los Medias Blancas. Guillén fue fuerte, aguantó el vendaval de críticas en su contra y salió airoso. En esta oportunidad, la respuesta no vino de su boca, sino de los hechos.

Ciertamente, se le complicó la recta final del campeonato, pero barrió a los Indios de Cleveland en la última serie y terminó seis juegos por encima de la tribu. En esta campaña tomó la punta desde el primer día y jamás la perdió.

Guillén conquistó a la opinión pública de Estados Unidos, en la gran mayoría de los medios reseñan los triunfos de este mirandino. Igualmente, alaban la manera como llevó a los Medias Blancas al banderín.

Muchos le comparan con el legendario mánager Casey Stengel. Quizá no sea para tanto. Pero por este triunfo, a Osvaldo Guillén deben brindarle un trono cerca del Olimpo. Una embajada deportiva eterna. Por la oportunidad que le dio a Venezuela de promoverse a través de la actividad muscular. Guillén merece la gloria.

 

Ozzie Cifras por Aloys Marín

 

Otra maldición  cayó  y esta vez de la mano de Oswaldo Guillén, el primer mánager latinoamericano y venezolano en ganar una Serie Mundial. Los Medias Blancas ya saldaron la cuenta: no más medias negras, maldición del “descalzo” Jackson u otro tipo de alusión negativa para justificar la larga espera por una corona. Por cuarta juego consecutivo desmoralizaron a un batallador conjunto de los Astros de Houston y con una sola anotación ganaron su primera serie mundial desde 1917.

 

Freddy García puso su gran grano de arena desde la lomita, con siete innings de labor, 4 ponches propinados y solo 4 hits permitidos para “ayudar” a Houston a no conseguir anotaciones en los últimos 15 capítulos del choque.  El derecho hizo 107 pitcheos, 63 de ellos en strikes y colocó su marca en estadios ajenos en 13 y 3, incluyendo sus tres lauros en la postemporada 2005, en los cuales lanzo para 2.14 de efectividad en 21 episodios. García, de 30 años, llegó a Chicago a través de otro cambio, en junio de 2004, y al mes siguiente renovó contrato con los Medias Blancas por tres temporadas. Como profesional ha establecido una marca de 99-62, incluida la de 14-8 que logró en el 2005. El magallanero fue el pithcer más efectivo para los de Guillén en la Serie Mundial y mantiene foja de 5 y 2 con 3.56 en ocho salidas de postemporada con Seattle y su actual equipo. Además es el primer serpentinero desde John Smoltz en 1996, en ganar tres juegos en postemporada como visitante en un año.

 

En el tercer choque que definió Geoff Blum, la única adquisición de final de campaña para los patiblancos, se utilizaron 17 lanzadores entre los dos conjuntos que jugaron durante 5 horas y 41 minutos, el partido más extenso en los 101 años  de Serie Mundial. Además fue el partido con más largo por innings y el número 55 que llega a extrainnings.  Roy Oswalt fue el abridor de los Astros en ese partido. Es el primer lanzador de los Astros en ganar dos años seguidos al menos 20 juegos desde Phil Niekro en 1979 y 1980.  Fue el primer lauro como visitante para Chicago en clásico de octubre desde 1917. Mark Buerhle se convirtió en el primer escopetero que gana y salva un juego de Serie Mundial en días consecutivos. Para el partido definitorio tras la actuación de Freddy García, se sumó el imparable de Jermaine Dye que fletó a Willie Harris con la decisiva, para escribir la nueva historia blanca. Además fue la décima novena Serie Mundial que acaba en 4 jornadas.

 

Chicago se sumo a la lista de 22 equipos que no pierden luego ir venciendo en la serie tres por cero. El conjunto blanco  superó a los Astros en el Minute Maid con una marca de 57 ganados de 86 partidos en Texas. Houston nunca había llegado a una Serie Mundial en sus 44 años de historia. Pero acumulaba 11 series de postemporada donde tenía marca de 21 y 31. Chicago sumaba 9 para récord de 23 y 26. Los Astros no pudieron fabricar una sola carrera en las últimas 15 entradas de la serie mundial y dejaron a 18 hombres en las bases en ese lapso. El equipo texano se fue de 48 y 10 con corredores en base, para un pobre promedio de 208. Dejaron a 24 hombres en bases en los últimos dos juegos.

 

Solo Tadahito Iguchi fue el único regular de Guillén que bateo por debajo de 250 de promedio al bate. En cambio por Houston solo Willie Taveras y Lance Bergkman conectaron por encima de ese promedio. De manera colectiva los pupilos del mirandino, conectaron para 300 en los tres primeros choques, el tercer team en hacerlo desde 1995, luego de los Yankees del 98 y los Angelinos del 2002. Chicago por su parte, destrozó los pronósticos de postemporada al liquidar 4 por cero a los ex campeones de Boston. Luego se deshicieron de Anaheim, después de perder el primer encuentro, el único día de octubre, que Guillén debió irse serio al interior del dogout. de hay en adelante ya conocemos la historia.

 

Oswaldo Guillén es una persona que puede ser odiada o amada. Su extrema sinceridad no es la mejor carta de presentación, sobre todo en estos tiempos donde el individualismo ejerce de coraza ante la crítica, valedera, pero critica al fin. En cuanto a su estilo de juego, el criollo aplico la teoría de lo básico en la pelota. Las pequeñas cosas que contribuyen al logro máximo, que al fin y al cabo es ganar. Ese estilo tradicional que no se ciñe con camisa de fuerza a las estadísticas y que da una apertura al sentimiento y a los variados momentos del juego.  Muchos consideran que la estrategia del “Ozzieball” no es nueva, lo que si es destacable es que ha sido puesto de moda. Sobretodo luego de años donde predominaba de manera extrema el poder. Tiempos que por coincidencia o no, se disolvieron con el auge del tema de los esteroides.

 

Chicago termino disputando este año 103 partidos decididos por una o dos anotaciones. con una nomina salarial de 74 millones de dólares, modesta para los parámetros de divisas como los Yanquis y los Medias Rojas, Chicago no tenía grandes luminarias en sus filas. Guillén impuso que sus bateadores fuesen pacientes y no forzar las cosas. También tuvo buen balance con sus palpitos  e intuiciones que casi siempre dieron en el blanco.

 

En su primer año con el conjunto, Guillén probo que sus piezas no se adaptaba al estilo que quería practicar. De ahí  sobrevino la salida de Magglio Ordoñez y el panameño Carlos Lee. Incluso, la salida del falconiano generó una gran polémica entre ambos personajes y parecía indicar que el ambiente dentro de la novena del antiguo Comiskey Park no sería el más idóneo. Lo más alejado de la verdad. Precisamente la comunicación abierta con sus peloteros fue lo más destacado de la dirección del venezolano. Guillén formo una hermandad que unió a un grupo de peloteros de poco nombre, en muchos casos subvalorados, pero que en el momento justo supieron superar las críticas y la falta de fe en sus posibilidades.

El de Ocumare habló en su momento de dejar al equipo patiblanco si  ganaba el campeonato. Eso no pasara, ya que además de defender la diadema, Oswaldo Guillén quiere convertirse también en el primer mánager latinoamericano y  venezolano en ganar un choque de juego de estrellas.  

Estadísticas de bateo

Año

Equipo

Juegos

VB

C

H

HR

CE

P

1985

CHW

150

491

71

134

1

33

0,273

1986

CHW

159

547

58

137

2

47

0,250

1987

CHW

149

560

64

156

2

51

0,279

1988

CHW

156

566

58

148

0

39

0,261

1989

CHW

155

597

63

151

1

54

0,253

1990

CHW

160

516

61

144

1

58

0,279

1991

CHW

154

524

52

143

3

49

0,273

1992

CHW

12

40

5

8

0

7

0,200

1993

CHW

134

457

44

128

4

50

0,280

1994

CHW

100

365

46

105

1

39

0,288

1995

CHW

122

415

50

103

1

41

0,248

1996

CHW

150

499

62

131

4

45

0,263

1997

CHW

142

490

59

120

4

52

0,245

1998

BAL-ATL

95

280

37

74

1

22

0,264

1999

ATL

92

232

21

56

1

20

0,241

2000

TB

63

107

22

26

2

12

0,243

TOTAL

 

1993

6686

773

1764

28

619

0,264

 

VB

Veces al bate

C

Carreras

H

Hits

HR

Home Runs

CE

Carreras empujadas

P

Promedio de bateo

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