jueves, 24 de abril de 2014

 

Turismo

18 / 10 / 2005
- 08:07:36
“Morrocoy es la playa”
/ MGC

Roberto Marrero es posadero desde hace ocho años en el pueblo de Tucacas, una de las entradas al Parque Nacional Morrocoy. Cuando se le pregunta por qué escogió instalarse allí responde sin pensarlo dos veces que “Morrocoy es la playa”. Recuerda que desde pequeño iba con su familia a este inmenso oasis del estado Falcón “y significa mucho para nosotros, muchos momentos felices”.

Violando por necesidad una de las reglas del periodismo “puro y duro” que habla sobre no emplear la primera persona, tengo decir que estoy de acuerdo con él. Tendría unos 7 años o menos cuando maravillada descubrí cómo decenas de pececillos se alborotaban con cada paso que daba en el mar más cristalino que mis infantiles ojos hubieran visto jamás. Más de 20 años después debo admitir que sigo alucinando con esas aguas, con sus gamas de azules y su contraste con el verde de los manglares.

 

A tan solo tres horas de Caracas por vía terrestre, Morrocoy no es solo el concurrido cayo Sombrero, la amigable Playuela o el popular Paiclás, uno de los más cercanos a Tucacas. Mallorquina es una playa solitaria, ese es su principal atractivo. Allí se puede disfrutar de un respetable mar abierto de fabulosos turquesas y para quienes gusten de un poco de aventura, existe la oportunidad de adentrarse en una cueva ubicada en un pequeño risco, escalar dentro de ella y luego, si su valentía así se lo permite, lanzarse de clavado desde la cima.

 

Tiene que estar conciente de que no hay ningún tipo de servicio allí. Debe llevar desde su sombrilla hasta los refrigerios que vaya a consumir, pero el increíble paisaje y lo apacible del sitio lo convierte en una seductora alternativa. Esto para comenzar el día. Pasadas las 2 y pico de la tarde ¿no le provocaría un suculento almuerzo preparado con frutos del mar? Y usted se preguntará: ¿dejar el parque tan temprano para ir a comer? Pues no, olvídese de eso. En Morrocoy no tiene ni que salir del agua para deleitar el paladar.

 

Bajos, pero sabrosos

 

Pescadores y Los Juanes son dos bajos a donde se puede llegar saliendo en lancha desde Tucacas. Se trata de unas espectaculares piscinas naturales donde solo tiene que enclavar su embarcación y de resto lanzarse a sus cálidas aguas, observar los peces y, como si con eso no bastara, disfrutar de todas las comodidades que pueda imaginar a pesar de estar en el medio del mar.

 

“Venga a disfrutar estas exquisiteces que no hay en cualquier parte del mundo. Solo aquí en el Parque Nacional Morrocoy existen cosas tan divinas, es el parque más bello del mundo, grábese eso”, así sentencia más que convencido a quien todos conocen como Chevy Chase por los alrededores, un venezolano que con sus manjares le hace agua la boca desde hace 27 años a los visitantes que llegan a Los Juanes.

 

No podemos hacer otra cosa que asentir con la cabeza. Y es que el silencio reina mientras probamos su ceviche, el “vuelve la vida”, los camarones, el pulpo y el arroz a la marinera en medio de las cristalinas aguas del paradisíaco lugar. El Chevy, en su peñero–restaurante (vamos a denominarlo así), nos cuenta que es un trabajo muy entretenido porque se relaciona con mucha gente, “que si artistas, presidentes de otros países, embajadores, duques, príncipes de Arabia Saudita, aquí conozco yo cualquier cantidad de gente”, asegura.

 

No sólo él piensa de esa manera. Definitivamente el sol falconiano para nada merma las ganas de trabajar. Jimmy vende de todo para ataviarnos de caribe: collares, pulseras, zarcillos y tobilleras. Llega en lancha golpe de nueve de la mañana y a las seis de la tarde emprende el regreso. Reconoce que es “cansón” pasar todo el día en el mar, “pero uno se divierte”.

 

Douglas hace unas cocadas de lujo dentro de su lancha. En ella recorre Los Juanes y Pescadores. No sabe cómo se le ocurrió esa idea a su prima, la dueña del negocio, “pero es una brillante idea”, acota. Remata diciendo que “seguro les va a gustar”, antes de comenzar a mostrarnos cómo se crea este elíxir tropical.

 

Entre aves y estrellas

 

Con el estómago satisfecho, la piel tostada (no olviden su protector) y los pulmones purificados con aire de mar llega la hora de partir, mas no crean que ha terminado aún el paseo: de regreso puede hacer un nado sideral. Sí, así mismo como lo lee. En el bajo de Las Estrellas puede ver y tocar estos astros marinos en su hábitat natural; pero por favor, devuélvale la cortesía al mar por dejarle ver tanta belleza y deje las estrellas en el agua.

 

Ya cayendo la tarde, pídale a su lanchero que le dé una vuelta por la Isla de Pájaros. Alucinará con el gran número de aves que decoran los cielos. Pelícanos, flamencos, corocoras, tijereta de mar, patos de ala verde, cuervos marinos, garzas y gaviotas son solo algunas de las especies que podrá observar en distintas épocas del año. Verá sus nidos y todos sus rituales; un complemento perfecto para el final del día.

 

Como en casa

 

Tucacas ofrece variadas opciones de alojamiento. Desde hoteles cinco estrellas hasta posadas, una de ellas la que regenta Roberto Marrero. La Posada Náutica  cuenta con 10 habitaciones de distintas capacidades, todas con aire acondicionado y televisión por cable. A esto se le suma la atención ofrecida por su propio dueño. Justo al lado está la Posada de Alexis, la cual pertenece a su primo y tiene 14 confortables cuartos también de varios tamaños.

 

En la Posada Náutica puede optar por varios paquetes, uno de ellos incluye desayuno criollo y cena. No tiene que salir de allí para tomar un peñero, la posada cuenta con un muelle y dos lanchas a disposición de los turistas para ir directamente a los cayos. Roberto destaca que además tiene una piscina que abre las 24 horas del día, un restaurante y “un salón donde incluso se puede cantar. Tenemos a todos los artistas internacionales por medio de nuestros huéspedes”, comenta jocosamente.

 

Para Marrero, la única opción para que Venezuela prospere con una alternativa distinta al petróleo es el turismo, ese es el “negocio del futuro”. Convencido señala que “la gente siempre se va a querer divertir, en cambio no siempre el petróleo va a ser la fuente de energía. Si surge una alternativa, ¿qué hacemos con todo el petróleo que tenemos?”.

 

Cree que hay que invertir en este sector, pues “no hay nada más democrático que el turismo. Del turismo comen todos: la que vende empanadas, los que trabajan en hospedajes, los que venden artesanía y nosotros”. Además “es muy satisfactorio porque haces amigos y transmites felicidad al enseñar estas bellezas que hizo Dios. Hay personas que le dicen a uno compadre porque entran dos y salen tres. Cada día hacemos más venezolanos. Todo esta hecho para que seas feliz”, concluye.

 

Para reservar puede comunicarse por los teléfonos (0259) 8122685 y 8122559 en Tucacas o través del 339-95-55 y 7615076 en Caracas. También puede visitar su página web www.posadanautica.com o mandar un correo electrónico a posadanautica@hotmail.com.