miércoles, 23 de abril de 2014

 

Analistas

04 / 10 / 2012
- 04:15:34
Madre de Henrique Capriles Radonski lo contó todo en conversación con Carla Angola
Madre de Henrique Capriles Radonski lo contó todo en conversación con Carla Angola
Carla Angola / @carlaangola / www.facebook.com/carlaangolaoficial

Como dijo una vez Concepción Arenal:

"La sociedad paga muy caro el abandono en que deja a sus hijos, como todos los padres que no educan a los suyos"

En estos 14 años muchos hemos coincidido en el mal ejemplo que ha dado el Jefe de Estado a nuestro pueblo y a la generación que prácticamente se crió en esta mal llamada revolución. Si la cabeza del Estado discrimina, insulta, grita, tiene un discurso violento, amenaza, viola los derechos de sus críticos, pasa por encima del resto de los poderes del Estado y no es objeto de ningún control ni sanción... ¿Qué aprendió el país todo este tiempo? ¿Qué emulan los jóvenes, los niños?

Por eso es que Goethe decía que podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres. Recuerdo que en algunas entrevistas me preguntaban si hablaba con mis padres sobre lo que era correcto, cómo comportarse, ser solidario, generoso, buen amigo y si conversábamos sobre  la importancia de querer ser mejor persona todos los días. Ahí me di cuenta de que eso no es algo que se conversa, es algo que se imita.

Así que, si realmente nos interesa saber quién es y quién será Henrique Capriles Radonski, teníamos que hablar con su mamá.

-Carla Angola: ¿Cómo ha cambiado su vida desde que su hijo es candidato a la Presidencia?

 -Mónica Radonski de Capriles: Por ejemplo, fue muy distinto llegar a la tarima en su cierre de campaña en Caracas, que haber podido caminar y marchar, como solía hacerlo cuando era una ciudadana de a pie. Igualmente sentí muchísima emoción al estar allí, porque era la primera vez que lo acompañaba en un evento de masas en todo este tiempo. Sin embargo, lo que se siente al caminar entre la gente es inolvidable, es distinto. Tuve que esperar a que me vinieran a buscar para llevarme a la Bolívar y casi que me voy sola caminando. Pero sé que ya ahora no debo hacerlo. Toda mi vida fui una niña obediente y esperé.

Mi vida nunca cambió ni siquiera cuando Henrique fue Presidente de la Cámara de Diputados. En mi casa jamás hubo guardaespaldas ni servicio de seguridad, nada de eso. Pero sí sentí el cambio el otro día en el acto de mujeres en el que tuvieron que sacarme por la cocina por la cantidad de personas que quisieron abordarme. Yo no lo podía creer. Yo les decía: ¡pero si yo no soy El Flaquito!

Por cierto, estos días me tocó renovar el pasaporte. Mi esposo y yo metimos los datos, pedimos nuestra cita y, llegado el día, hice mi cola, esperé y me entregaron el comprobante para retirarlo después. Me aseguraron que podía enviar a alguien a buscarlo con una autorización y así lo hice. Un muchacho que trabaja con nosotros fue y me llama para decirme que no le aceptaron la carta, que tengo que ir yo en persona. Llego y se me acerca un funcionario de camisa roja, malencarado y me dice: usted es la mamá del candidato de la derecha y yo le respondí: ¡No! Yo soy la mamá del candidato de la Unidad.

Entonces me comentó: es que bueno, nosotros no sabíamos que era usted y entonces el director de la oficina quiere hablar con usted. Yo le repliqué: no importa, ya me hicieron venir, yo espero mis papeles. Pero me insistió en que el director quería verme. Yo fui hasta su oficina y me dijo: todo lo que usted ve aquí no es rojo rojito y yo le dije: es que yo no los veo rojo rojitos, yo los veo amarillo,azul y rojo. Y el director me pregunta: ¿me puedo tomar una foto con usted? Y se empezaron a acercar todos los trabajadores, incluso, el malencarado que me había recibido, a hacer lo mismo. Me dijeron que las cosas no funcionan como deberían funcionar y que no estaban de acuerdo con que eso siguiera así. Y yo más bien les decía: ¿Y no les da miedo que los vean en esto? Cualquiera podía entrar a esa oficina. No les importó. En el aeropuerto me pasó igual con los trabajadores de aduana, me decían: ¡Hay un camino! ¡Amorosísimos!

 -Carla Angola: El día del acto de las mujeres con Capriles pronunció su primer discurso político ¿Cómo se sintió? ¿Cómo se preparó para hablar ante el micrófono y ante la gente?

-Mónica Radonski de Capriles: Cuando se preparó el acto y se decidió que yo debía cerrar el evento. Se me acercaron varias señoras, mujeres políticas, a ofrecerme escribir mi discurso. Pero yo les dije con mucho respeto que no podía leer unas palabras que no fueran mías. Entonces la noche anterior me senté a pensar sobre qué escribiría y me volví a parar y entendí que esa no era yo, que yo nunca he sido persona de discursos y no podía escribir uno. Pues sobre eso versó mi intervención. Les dije que era mi primera vez y que me rehusé a leer palabras de otros, que era una venezolana más, igualita a ellas, una mamá y abuela venezolana como otras tantas y que había dedicado mi vida a eso. Que gracias a mis tres hijos sentía un orgullo muy grande y que mi misión estaba cumplida.

A mis 18 años me habían aceptado en la Facultad de Ingeniería de la UCV, pero yo decidí casarme. Y mi trabajo dedicado a mi familia permitió sembrar bien ese camino y construir un núcleo con  valores y principios, base de toda sociedad. Las mujeres tenemos esa enorme responsabilidad y, como dice El Flaquito: cuando hacemos las cosas bien, pasan cosas buenas. En esa tarima leí también unas palabras de la Madre Teresa de Calcuta, las mismas que le enseñé en su momento a mis tres hijos: "(...) aún así, da lo mejor de ti".

Incluso Henrique las leyó en la última audiencia de su juicio. Y terminé mis palabras igual que El Flaquito, diciendo: ¡Amén, amén! (risas)

-Carla Angola: Nos decía que ya casi no tiene oportunidad de hablar en privado con su hijo ¿Cuándo fue la última vez que estuvieron solitos los dos y qué se dijeron?

-Mónica Radonski de Capriles: Compartimos muy poquito. Ese abrazo que le di en la tarima el día del cierre de campaña en Caracas tenía ganas de dárselo hacía muchísimo tiempo. No se lo había podido dar. Me hubiera encantado dárselo más en privado (risas).

Yo todas las noches le escribo a mis tres hijos, gracias a estas nuevas tecnologías. Todas las noches son bendiciones. Con Henrique comparto mensajes y comentarios sobre la actividad del día. Aunque la verdad es que ese día del cierre en Caracas compartí con él un ratico y le comenté lo maravillosa que había sido esa concentración y me dijo: ¡Pero mamá, tenías que haber visto la de San Cristóbal!. Me decía que el interior es una cosa muy grande.

-Carla Angola: ¿Cuál fue el último consejo que le pidió Henrique?

-Mónica Radonski de Capriles: Él no los tiene que pedir. Nosotros se los damos siempre igual (risas). Él siempre está abierto a escucharlos. Sin embargo, hay cosas en las que aprendimos a respetar su criterio, las decisiones políticas son suyas. Él sabe de eso como no sabemos ni su papá ni yo y la verdad es que no se ha equivocado. Sus decisiones siempre han sido las correctas. Lo que sí le digo siempre es que no cambie, que se mantenga como el ser humano que es. Él es muy sencillo, muy humano y por eso está ahí. Él siempre ha querido ayudar a la gente.

-Carla Angola: ¿Recuerda cómo se sintió cuando lo nombraron Presidente de la Cámara de diputados? - Mónica Radonski de Capriles: Recuerdo que cuando lo postularon como candidato a diputado por el Zulia llegó a la casa feliz. Sólo tenía 25 años. Yo le dije: pero hijo, la política en este país... Y me respondió: mira mamá, si todo el mundo pensara como tú, nadie haría nada por su país. Yo le comenté: ¿Sabes qué? Tienes razón, cuenta con nuestro apoyo.

Pues se convirtió en diputado y el día que se instalaba el Congreso yo le dije: ¡Ay, pues yo quiero ir! y me dijo: mamá, esto no es un acto del colegio. Así que se fue y me llamó para decirme: mamá, parece que voy a ser el Presidente de la Cámara y yo me quedé muda. Y él continuó: mamá, no tengo la experiencia, pero tengo el deseo y la voluntad. Ahí sí le dije: si eso es así... dale que tú puedes.

Bueno, y ahí empezó todo esto. Aunque mucho antes él tuvo ganas de convertirse en servidor público. Fíjate que mientras estudiaba la carrera, él trabajaba de pasante en un buffette de abogados y hasta querían ofrecerle convertirse en socio. Pero él se fue a hacer un curso a los Estados Unidos y, cuando regresó, dijo que no volvía a la oficina, porque quería dedicarse a la administración pública. Bueno, yo hice lo imposible y hasta le pedí a su jefe que tratara de convencerlo de desistir de la idea. Pero él insistió y metió sus papeles en la Fiscalía, en la Procuraduría, finalmente lo llamaron del Seniat.

Estaba muy contento hasta que empezó a ver cómo crecían los vicios de la burocracia y se salió de allí para entrar de nuevo en la empresa privada. Yo feliz porque pensé que hasta allí le llegaría la curiosidad, pero no. Ese deseo de servir siempre estaría en su corazón.

-Carla Angola: ¿Quién es la mamá de Henrique? ¿Quién es su papá? ¿Cuál es la historia de la familia?

-Mónica Radonski de Capriles: Cuando mi papá falleció, ya yo era novia de mi esposo. Me casé nueve meses después. Mi esposo fue un gran apoyo en ese momento y me dediqué a ser ama de casa. Ni la familia de mi esposo ni la mía estuvieron involucrados en política, jamás, para nada. Son dos familias muy trabajadoras y eso es lo que Henrique vio. Siempre coincidimos en que lo más grande que tú le dejas a un hijo es tu buen nombre. Uno se esfuerza por darles estudio y por eso cuando tu hijo se te gradúa, sientes que tú cumpliste.

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El hermano mayor de Henrique tampoco es casado y llega un momento en que después que los ves lograr sus metas académicas y profesionales, te falta verlos hacer su propia familia. Que sepas que alguien los cuida y los espera en casa, que si algo les pasa, tendrás a esa persona para enterarte, que alguien te va a llamar si no llegaron esa noche. Pero, por ahora, ahora ambas casas están solas.

-Carla Angola: ¿Cómo ha hecho para digerir los improperios que el Gobierno le dedica a Henrique y al resto de su familia por los éxitos económicos y profesionales que han alcanzado?

 -Mónica Radonski de Capriles: Yo no veo el canal del Estado, pero claro que me entero de todo. Y de verdad no te miento cuando te digo que esas cosas no me afectan. No son verdad y vienen de quien vienen. Viniendo de ahí, sinceramente no me afectan. La vida tiene tantos momentos verdaderamente malos y difíciles que no vale la pena escuchar estos comentarios. Lo que lamento es que en este país que tiene todas las posibilidades para que su gente surja y, todos tengan las mismas oportunidades que tuvo Henrique, todavía haya tanta necesidad.

Yo veo en mi entorno, cuando he compartido con obreros, casos como el de uno que una vez me dijo: señora Mónica, me voy a ir temprano porque se me gradúa mi hijo de ingeniero. Se baña como puede en un tobito de agua que tiene en su casa, se pone su traje y se va al evento de su muchacho. Entonces, las oportunidades las hay y no hay derecho que en estos últimos años que han ingresado tantos recursos, existan tantas carencias.

El otro día un señor me confesó que venía del chavismo y le dije: bienvenido, si Chávez lo hubiera hecho bien usted me hubiera visto a mí aquí con una franela roja, porque en un principio tuvo mucha gente preparada alrededor y también el dinero. Pero el país se le escapó de las manos. O quizás nunca tuvo la intención de cumplir con lo que ofreció. Por eso da dolor cuando la gente se te acerca a contarte tantas angustias. No hay justificación para que eso esté sucediendo.

Mi papá murió hace 43 años y se sentía tan venezolano como nosotros. Cuando estuve en la tarima acompañando a Henrique, le comentaba a mi hermana lo orgulloso que debe sentirse su abuelo. Yo me alegro tanto por mi papá. Él no tuvo hijos varones y ahora al nieto le dicen es Radonski.

-Carla Angola ¿Cuál es el vínculo que tiene Henrique con los horrores de la guerra, con Varsovia? ¿Qué es lo que se lo contaba de pequeño? ¿Por qué uno tiene la impresión de que eso dicta su manera de ver la vida y también la política?

-Mónica Radonski de Capriles: Mientras vivió mi papá, en mi casa nunca se habló de eso. A él no le gustaba hablar de lo malo, de lo negativo ni del pasado. Nosotros ignorábamos esa historia. Pero mi padre sí nos decía insistentemente que había un solo Dios, que no había un Dios judío, otro católico y uno musulmán, que era uno para todos y claro que nos inculcó el respeto a nuestra religión judía por el hecho de que a su madre, a su padre y a su hermana los habían matado precisamente por ser judíos.

Pero cuando mi papá fallece, mi mamá empezó a contarnos cosas. Nos dijo que ella había estado con su hermana mayor en el ghetto de Varsovia cuando tenía 16 años y mi papá estuvo en la resistencia polaca. Mi papá salvó a mi mamá. A ella la venían a buscar los nazis para meterla en un autobús y llevarla a limpiar sus oficinas (mi mamá siempre aclaraba que limpiaba muy bien porque los nazis la habían enseñado exactamente cómo hacerlo. Todo tenía que brillar).

Un día mi papá logró sacarla por la puerta de atrás antes de que se la llevaran de nuevo y la escondió en casa de una conocida (todavía eran novios). Primero la llevó a las afueras de Polonia y excavaban de noche un refugio debajo de las tablas del piso, porque no había dónde esconderse. Pero se sospechaba que los delatarían.

Se trasladaron a casa de otra amiga de mi padre. Vivió 20 meses en un clóset. Sólo salía para comer. El hueco que habían cavado salvó más adelante a mi papá. Pero el asunto es que Henrique escuchó todas esas anécdotas contadas sin odio ni ira, pero historias de vida al fin, que marcaron a todos los nietos, no sólo a él. Mis hijos mayores fueron compañía para mi mamá, quien había quedado viuda y los llevó a recorrer el mundo. También imagino que les contó mucho más de lo que yo creía que sabían.

Cuando mi mamá se enfermó, suponemos que por tantos medicamentos, tuvo alucinaciones que la regresaban a los días de la guerra. Y como tenía en la mente que Henrique era Alcalde, sentía que la podía proteger. Me decía: tráeme a Henrique, que traiga a la policía, dile que venga, esta enfermera es de la Gestapo y me quiere matar. ¡Imagínate tú! El único que la calmaba era él. Entonces la experiencia de su abuela y la suya cuando le dictaron auto de detención, en las que tuvo él también que resguardarse, por casi tres semanas, le hizo concluir cuando fue detenido: mamá, yo creo que es mejor estar preso que en la clandestinidad.

Entonces todas esas circunstancias que vivió su familia, su abuela y las que le tocaron a él, lo marcaron mucho. Mi mamá fue una abuela muy especial, se dedicó a ellos. (Henrique no sólo mira al cielo y nombra a su abuela en los discursos, incluso en su pin personal, la foto que ha conservado toda la campaña es la de la abuela Lili)

-Carla Angola: ¿Por qué es tan mariano? - Mónica Radonski de Capriles: Yo creo que fue la cárcel. Lo visitaba gente que no conocíamos. Una señora de Mérida vino a Caracas sólo para verlo a él y le llevó una virgen. Desde ahí empezó su devoción. Él tenía esa celda chiquitica llena de imágenes que la gente le obsequiaba en sus visitas- estampitas, rosarios... Y él prendía una velita detrás de la otra.

Poco antes de salir llegó también una señora de Margarita con una figura de la Virgen del Valle grande, espectacular y me pidió veinte minutos con Henrique a solas. Nos salimos todos y esperamos afuera. Nunca le pregunté a él sobre la conversación y él tampoco me contó jamás. Salió poquito tiempo después. Desde entonces, todos los años visita a la Virgen en la Isla. Este año yo fui a Margarita y me encontré a esa señora, a Aurora. Ella me dijo: ¿Se acuerda de mí? Yo le respondí que su cara no se me iba a olvidar más nunca y nos abrazamos bien lindo.

 -Carla Angola: ¿En qué religión se crió a Henrique?

- Mónica Radonski de Capriles: Yo soy judía y mi esposo católico. La iglesia católica permite la celebración religiosa mixta y así nos casamos nosotros. Me casó Monseñor Pellín en mi residencia y firmé un compromiso de criar a mis hijos en el catolicismo. Yo los bauticé, les hice la primera comunión y se confirmaron. Yo cumplí con lo que firmé. Mi mamá también era muy amplia en su forma de ser y en sus creencias. Tanto así, que siendo judía, le prendía velas a San Judas y San Antonio, al igual que yo. Dicen que la representante de la familia ante la iglesia católica soy yo, porque soy la que más cumple.

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-Carla Angola: Mientras conversamos, Henrique anunció que su Ministro de la Defensa será un militar activo. Usted se vio tan sorprendida como yo ¿Es una espectadora más en todo este proceso?

 -Mónica Radonski de Capriles: Me entero al mismo tiempo que los demás. Yo lo veo en televisión y, como nos pinchan todos los teléfonos, yo prefiero no darles el gusto. Si no tengo la oportunidad de verlo personalmente, no le pregunto nada. Aunque en esta nueva etapa soy la Coordinadora Nacional de las Mujeres por el Progreso... eso suena enorme. A mi primera reunión con las mujeres de todos los partidos políticos, vinieron secretarias de todos los partidos y yo les dije que no era política, pero que estaba dispuesta a colaborar. La señora Eli Ojeda, de Copei, me corrigió: perdóneme señora Capriles, usted es política. Y ella tiene razón, todas lo somos.

- Carla Angola: Uno siempre tiene momentos de roce con los padres. De diferencias ¿Cuáles recuerda con Henrique?

 -Mónica Radonski de Capriles: El día que tengas tus hijos sabrás que de repente, no por mal, pero a veces los hijos dicen cosas que te generan tristeza. Te lo hace tu jefe, tu pareja... que tú sientes que han sido injustos porque tú has dado todo y de repente te contestó feo, pues. Quizás porque tuvo un mal día. Pero Henrique me ha hecho llorar es de emoción. Lo que pasa es que yo no lloro en público, me cuesta mucho. Cuando estaba preso la gente entraba con lágrimas en los ojos y yo no me permitía entrar ahí llorando. Una sola vez me fue difícil aguantar y me tuve que salir de la celda. Fue el día que lo visitaron los niños especiales con quienes ha tenido una relación muy bella. Si estoy sola en la casa y lo veo metido en esas concentraciones tan increíbles se me salen mis lagrimitas. Uno se emociona.

-Carla Angola: ¿Cómo reacciona Henrique cuando se sabe ganador, allí en la intimidad, cuando está en principio sólo con ustedes?

- Mónica Radonski de Capriles: Lo que mucha gente no sabe es que, el día de las Primarias, yo venía de un mes muy duro. A mi esposo le practicaron una operación de corazón abierto fuera del país. Yo no estaba segura si a él lo dejarían regresar a Venezuela en esa condición. Llegamos ese día a la 1:00am, cansados de tantos días de clínica, pero muy emocionados.

-Carla Angola: ¿Es verdad que Henrique tiene rituales en los días importantes de su carrera política y de su vida?

-Mónica Radonski de Capriles: La familia es así. Con lo que te va bien en algún momento de tu vida, te lo vuelves a poner. Él ha usado los mismos zapatos en todas las elecciones en las que ha participado. Y nos dice esos días: mírenme los zapatos. Somos muy kabalísticos. Así somos su papá y yo y así era también su abuelo Capriles.

-Carla Angola: ¿Cuándo fue la última vez que le dijo: mamá, voy a comer a la casa?

-Mónica Radonski de Capriles: Antes de las Primarias ¡Imagínate, el año pasado! Pero creo que una vez que estaba cerca un fin de semana, vino. De hecho ni su papá ni yo salíamos de la casa ningún fin de semana con la ilusión de que él llamara. Podían ser las 4 ó 5 de la tarde y le decíamos: ¡claro que hay almuerzo! Aquí estamos, te esperamos.

 -Carla Angola: ¿Usted es magallanera? - Mónica Radonski de Capriles: No

-Carla Angola: Porque él dijo en la concentración de Valencia que tenía a una magallanera en el corazón ¿Sabe a quién se refería? -Mónica Radonski de Capriles: Te voy a ser sincera, yo no entiendo de béisbol. No soy de ningún equipo. Me encanta es el fútbol.

-Carla Angola: Y entonces, ¿Quién es la magallanera?  -Mónica Radonski de Capriles: Ni idea.

- Carla Angola: ¿Es verdad que su novia es maestra? -Mónica Radonski de Capriles: Eso me han dicho pero yo tampoco la conozco ni sé cómo se llama. Yo le pregunté una vez y me dijo: mamá ¿en qué tiempo? Así que la verdad, oficialmente, yo no he conocido a nadie.

-Carla Angola: ¿No se la ha traído a la casa? -Mónica Radonski de Capriles: Para nada.

 -Carla Angola: ¿Cuál es la comida favorita de Henrique? -Mónica Radonski de Capriles: Las chucherías. Le fascinan.

 -Carla Angola: Si es normal ver a una madre orgullosa de los éxitos de un hijo, en lo deportivo, en lo profesional ¿Qué será de la madre de un joven quien aspira ser Presidente de una nación?

 -Mónica Radonski de Capriles: Yo he adoptado un mecanismo de defensa, yo vivo el día a día, yo ni siquiera pienso en el domingo. Trato de no pensar. No es un momento ni un país cualquiera. Es un momento muy difícil. Yo lo que hago es pedirle a Dios que salgamos todos con bien y en paz de este momento.

-Carla Angola: Me contaba que tuvo pesadillas antes del acto de cierre en Caracas, que estaba un poco nerviosa ese día. Han sido pocos afortunadamente, pero en la campaña ha habido ciertas situaciones delicadas ¿Cómo lo maneja? -Mónica Radonski de Capriles: Creo que lo que pasó en Barinitas ese día, provocó mis pesadillas. Y por supuesto que los conatos de violencia no me los cuentan, pero los leo en los periódicos, en el Twitter o los veo en televisión. Yo le rezo mucho a Dios, le pido mucho a Dios y cuando la gente me dice que reza también, yo les digo: reza, reza, no sólo por Henrique, por toda Venezuela. Hay que rezar por este país.

- Carla Angola: ¿Cuándo fue la última vez que se reunió toda la familia, hijos, hermanos, sobrinos, nietos... con Henrique incluido?

-Mónica Radonski de Capriles:  En diciembre del año pasado.

 -Carla Angola:  ¿Ha sido un buen hijo? - Mónica Radonski de Capriles: ¡Sí! Y creo que para recibir, tienes que dar. Y unos buenos padres tienen unos buenos hijos. Mientras tengas la conciencia tranquila. Mientras estés seguro que hiciste todo lo que estaba en tus manos para que las cosas salieran bien, aunque no salgan bien, tú puedes dormir tranquila, porque diste lo mejor de ti.

 -Carla Angola: ¿En algún momento le ha dicho: tú podrás ser muy Gobernador y muy candidato, pero yo soy tu mamá? -Mónica Radonski de Capriles: ¡Claro que sí! Sigue siendo mi hijo. Podrán ser muy graduados de Harvard, pero yo soy su mamá y cuando algo no está bien, se los digo. Yo no me meto en sus cosas pero tampoco me quedo callada. Si son tus hijos tu opinión cuenta.

-Carla Angola: ¿De dónde viene la definición ideológica de Henrique?  -Mónica Radonski de Capriles: Él a mí me ha dicho: ser de izquierda o de derecha no te aporta mayor preparación para resolverle los problemas a la gente. No te va a resultar más fácil tener casa o comida si eres de derecha, izquierda o de centro. Las carencias del pueblo no se resuelven con definiciones ideológicas. De eso no se habla en mi casa. Se habla es de cómo aportar soluciones.

-Carla Angola: ¿Nos podría hablar de la grabación de una conversación telefónica de su esposo, que el gobierno ha publicado para intentar desacreditarlo? ¿Qué tiene que decir al respecto? -Mónica Radonski de Capriles: En Venezuela grabar es un delito permitido. Por eso yo nunca hablo por teléfono con Henrique, le escribo. La grabación como tal es el delito. Allí no se habló de nada ilegal. Aquí somos una familia legal. Gracias a Dios siempre hemos estado del lado correcto. Yo, personalmente, no podría vivir con alguien quien fuera incorrecto, porque como te lo dije: lo más grande que le puedes dejar a un hijo, es tu buen nombre.

-Carla Angola: ¿Qué siente por los adversarios políticos de su hijo? -Mónica Radonski de Capriles: Nunca me lo he planteado. Sinceramente, no pienso en ellos.

-Carla Angola: ¿Ha cambiado su rutina? ¿Qué es lo más extraña de su antigua vida? -Mónica Radonski de Capriles: Pues hasta la semana pasada, yo fui como siempre, al mismo mercado de hace mil años a hacer mis compras. Yo prefería mi anonimato ¡ay sí! (risas) Ahora ya me reconocen.

-Carla Angola: ¿Verá a Henrique antes del 7 de octubre? -Mónica Radonski de Capriles: No lo creo, a veces llamo a su secretaria para que me sople su agenda. Esta última semana fue maravillosa porque un sobrino quien vive afuera no aguantó más estar lejos, se vino a acompañar a Henrique en el recorrido y fue mi espía. No sabes cuánta felicidad... Tía ya vamos a despegar, tía aterrizando, ya comimos, nos fue bien... fue perfecto. La semana pasada estuve informadísima.

-Carla Angola: El gobierno ha tratado de decir que su cercanía y cariño hacia el pueblo son fingidos. Que nunca tuvo baño de pueblo ¿Él siempre fue así? -Mónica Radonski de Capriles: En mi casa les enseñé a respetar a todos y Henrique acompañaba al papá al trabajo, pero nunca estuvo metido en la oficina con aire acondicionado, sudaba en la calle como los demás. Si era muy tímido, característica que superó, por lo visto (risas). Lo que más me sorprende es que ahora come de todo (risas) antes era puro pollo. En esta gira debe llegar a cada estado y come lo que hay. Muchas veces las mamás de los voluntarios les preparan los refrigerios que consumen rapidito en el avión, entre pueblo y pueblo.

Anécdotas de la casa...

Mónica Radonski de Capriles: Una vez la señora de servicio que trabaja en las casas de mis dos hijos solteros y con nosotros 32 años ya, me pide la máquina de coser y yo le decía que desde hace años no la usaba que ni sabía dónde estaba. Era para tratar de arreglarle las camisas que ha usado en estas tres vueltas que le ha dado al país y en las caminatas. Pero el problema es que esas camisas no están descosidas, sino rotas, reventadas, completamente reventadas por los apretones y manifestaciones de cariño de la gente que se le acerca ¿Y él? ¡Feliz!

Aquí les dejo las palabras que citó en esta entrevista la señora Mónica. Las mismas que le enseñó a sus tres hijos y que Henrique repitió cuando fue juzgado:

"Hay personas que no escuchan razones, son ilógicas y egoístas. Aún así ámalas. Si haces el bien, la gente te acusará de tener motivos ocultos y egoístas. Aún así, haz el bien. Si alcanzas el éxito conseguirás enemigos verdaderos y falsos. Aún así alcanza el éxito. El bien que hagas hoy, será olvidado mañana. Aún así, haz el bien. La honradez y la franqueza te harán vulnerable. Aún así, sé honesto y franco. Lo que tomó años construir, podría ser destruido en instantes... aún así, construye. Muchas personas necesitan ayuda, pero quizás te ataquen si las ayudas... Aún así ayúdalas. Da al mundo lo mejor que tengas y quizás te paguen mal... Aún así, da lo mejor que tengas", Madre Teresa de Calcuta.