viernes, 25 de abril de 2014

 

Nacionales

22 / 08 / 2013
- 09:57:01
Lluvia, "matraqueros" y público de "mal genio", emprendedores coinciden en que trabajar en la calle no es fácil

Lluvia, "matraqueros" y público de "mal genio", emprendedores coinciden en que trabajar en la calle no es fácil by Globovisión 24 horas de información
FL / Globovisión
Poco sabemos de quienes hacen café o se dedican hacer "carretiras", hoy en "Mi gente es noticia" varios emprendedores caraqueños contaron cómo es salir cada día a la calle a trabajar, sin importar la lluvia o el mal genio de los clientes. Todos coinciden en las ganas de superación.

"Hay que tener fuerzas y mucho amor al trabajo para tener un negocio horita"

La jornada de trabajo de Restifo Alfonso, conocido en Las Mercedes como "rulo", comienza a las 8 de la mañana y termina cerca de las 12 de la noche. Dice estar satisfecho con lo que hace, a pesar de trabajar sin descanso de lunes a sábado. "Estoy contento con mi trabajo y mi clientela, estoy feliz de atender personalmente el puesto", acotó.

Alfonso, de origen portugués, asegura que para superarse hay que tener constancia y trabajar, pues nada es gratis. "Hay que tener fuerza y mucho amor al trabajo para tener un negocio ahorita", dijo.

"Veo que la vida se les viene duro y no quiero eso para mis hijos"



Todos los días a las 4:30 de la mañana, Leomar Ortega lleva a sus hijos al colegio, a su esposa al trabajo y se incorpora a la línea de taxi "La Hacienda" donde trabaja desde hace varios años. Contó que comenzó a trabajar haciendo "carreritas" en la noche pero debido a la inseguridad, prefirió cambiar su horario al día.

Máximo, de  10 años, y Angelina, de 7, son su mayor motivación para salir adelante. "Uno trata de que sean humildes, yo les digo a ellos que tienen que ser humildes (...) no está vida que llevamos donde todo es un arrebato, yo vivo en un barrio y veo a los niños de allá, veo lo que es, veo que en la vida se les viene duro y no quiero eso para mis hijos", comentó.

"Si usted no atiende bien, usted no tiene éxito"

Con lluvia o sin ella, Gustavo Salcedo instala su puesto de venta de tamales y queso desde hace 28 años en la avenida Las Palmas de Caracas. Allí junto a su esposa, Salcedo ofrece quesos, tamales de carne, pollo, chicharrón y bollitos de maíz tierno.

Contó que su jornada laboral comienza en la noche cuando debe cocinar para la clientela del día siguiente; sin embargo, señaló que sus hijos lo ayudan.

Dijo que una de las cosas más difíciles del día a día es lidiar con el público. "Si usted no atiende bien, usted no tiene éxito", dijo Salcedo quien además indicó que lo único que puede dar a sus hijos y que les servirá para toda su vida es la educación.

"No hay esa armonía que uno pueda salir adelante"

Café, té de malojillo y flor de jamaica es lo que ofrece cada día Miguel Ángel Vásquez. Aunque asegura que trabajar en la calle es complicado porque que la policía lo "matraquea", no duda en servir un café cordialmente a su clientela, quienes lo catalogan como un hombre caballeroso, amable y luchador.

"No hay esa armonía que uno pueda salir adelante", contestó Vásquez sobre su futuro y ganas de superación.

"Hay que luchar porque sino se lucha uno se muere de hambre", destacó.

"Andar todo el día en la calle no es fácil"

Maneja un autobús con el peculiar nombre:"El gran veneno de Boconó". Él más que nadie asegura que trabajar con público es difícil, pues si no pelan, se gritan. Carlos Caldera, transportista, contó que su día a día es duro, pero sale a la calle a trabajar para que sus hijos estudien y sean profesionales. "Andar todo el día en la calle no es fácil".

"Me dedique a esto porque me quede desempleada"

Diana Reyes tiene 14 años vendiendo flores en la Avenida Solano de Caracas. Dice que es difícil trabajar en la calle por las lluvias, el humo de los carros y sobre todo por los clientes de "mal genio". "Yo con una sonrisa que le pongo, atiendo al cliente con mucho amor, me piden flores y yo les digo qué quieren que les arme", expresó.

Relató que su única opción de trabajo llegó tras quedarse desempleada. Dijo que después de la tragedia de Vargas en 1999 su jefe decidió irse del país. "Tenía que hacer algo y decidí montar este carro de flores, tengo que hacer algo (dijo en ese momento)".

Añadió que con lo que gana vendiendo flores mantiene a su familia y logra enviar una pensión a su mama que está fuera del país. "Yo estoy en la calle, en una acera y he logrado salir adelante", remató.