El principio Apís sigue atrayendo a mas de uno que encuentra en él una forma interesante y compleja de simbiosis entre la Abeja y el hombre, entre el insecto y la solución de algunas dolencias en el cuerpo humano, sean estas de origen físico o emocional.
Este principio y ciencia es mas profundo que dos líneas, pero confieso que he entrado a él de manera cautelosa ya que soy a penas una recién lectora al tema y no un erudito como bien podrían ser sus mas fieles el Psicólogo José Gregorio Rodríguez, quien posee certificación Internacional por su dedicación apisofica y la creación de productos apícolas de calidad.
De estos productos hablaremos poco a poco, ya que requieren de un tiempo interesante para su comprensión, aunque trataré de ir desmenuzando uno a uno.
El primero que viene a la palestra es la Tintura de Propoleo, hasta su nombre resulta un misterio.
Se dice que las abejas para mantener su colonia limpia de virus, bacterias y hongos, procesan resinas de tallos y de hojas ; luego barnizan las paredes internas de la colmena. Este producto derivado de ellas y su entorno, es llevado al ser humano como una acción bactericida, antimicótica, cicatrizante, antioxidante y analgésica.
Hoy se utiliza para el tratamiento de heridas comunes y procesos infecciosos en las vías respiratorias. Es ideal para prevenir infecciones después de una raspadura y se utiliza tanto en niños como adultos.
Lo interesante de todo esto, es que a través de la observación meticulosa hacia los seres vivos, en este caso hacia las abejas, se puede encontrar en su cotidianidad , interesantes propuestas en beneficio de dolencias y padecimientos que tenemos como seres humanos.
El principio Apis es apenas una luz a simbiosis y aprendizaje que como seres debemos tener ante la contemplación inequívoca de la creación Divina.
Contacto:
Principio Apis / Bióloga Carolina Donoso y el Psicólogo José Gregorio Rodríguez
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