miércoles, 16 de abril de 2014

 

Analistas

14 / 08 / 2012
- 11:46:29
La involución de la revolución
La involución de la revolución
Nitu Pérez Osuna / Globovisión
En este país, con las reservas mas grandes de petróleo del planeta, nada es normal. A pesar de que somos riquísimos, nuestras carreteras, calles y avenidas están destruidas, partidas, hundidas y/o llenas de huecos.

Los hospitales vacíos de insumos y repletas de instrumentales caducados, envejecidos e inoperantes.

La agroindustria en franco deterioro, lo que trae como consecuencia desabastecimiento; más de 2 millones de hectáreas les fueron arrebatadas a sus dueños en nombre de una supuesta “soberanía alimentaria” que brilla solo en los puertos.

La inflación en pleno desarrollo, haciendo sal y agua nuestras quincenas. Son tantos y variados los problemas económicos que tienen que afrontar nuestra población, que ni la más reciente gloria deportiva nacional escapa de ello. Efectivamente, nuestro atleta Rubén Limardo, medallista de oro de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Londres, al ser entrevistado por CNN reconoció que tuvo problemas económicos durante su preparación: “tuve algunos problemas con las divisas que controla Cadivi, pero apenas lo publiqué en el twitter, mi problema se solucionó”. ¡Bien por él! Ojalá y las redes sociales continúen sirviendo para que alguien en el gobierno se ocupe y solucione los muy variados problemas que necesitamos sean atendidos.

Continuando con el rosario de inconvenientes con los que tenemos que coexistir le llega su mención a la basura. Pueblos y ciudades nadan en ella y nuestra gente se enferma por ella. El “saliente”, quiere salvar al planeta, pero el medio ambiente de Venezuela se nos presenta en continua contaminación. En Caracas, por solo mencionar una, la basura nos rebasa, las fabricas de concreto y cementeras recientemente colocadas en zonas de alta densidad habitacional, comienzan a producir serios problemas respiratorios en quienes viven en sus cercanías.

El hombre más custodiado del país por fuerzas de seguridad endógenas y exógenas, anuncia por enésima vez que alguien quiere acabar con su vida. Afortunadamente “la supuesta amenaza” siempre queda en un simple anuncio del “saliente”, mientras, son cientos las muertes semanales de los hombres y mujeres de la Patria producto de la violencia e impunidad reinantes. Esos alarmantes índices no son parte de una ficción, todo lo contrario, es una realidad que las madres y padres venezolanos debemos enfrentar diariamente.

Es tan grande la involución en esta revolución, que en estos últimos 14 años los venezolanos hemos tenido que asistir al quiebre de todo el sistema eléctrico y de agua en el país. La infraestructura de esos vitales servicios para la vida y el progreso presentan una grave situación. Cada vez son mas frecuentes los apagones en el territorio nacional, así como, las denuncias sobre la poca potabilidad del agua que llega a los hogares de cientos de miles de venezolanos.

Para finalizar debo mencionar la penosa y grave situación que se vive en Mata Redonda, en Aragua, donde las viviendas de casi 8 mil familias están a punto de desaparecer bajo el agua del Lago de Valencia, sin que ninguna autoridad haga algo por ellos.

Esta amarga realidad hay que transformarla. El país tiene los recursos suficientes para acometer la reingeniería necesaria. Necesitamos nuevas autoridades comprometidas, no con un color partidista, sino con un pueblo que quiere ser arropado con el tricolor nacional.