jueves, 24 de abril de 2014

 

Analistas

02 / 10 / 2012
- 11:03:22
La esperanza tricolor
La esperanza tricolor
Nitu Pérez Osuna / Globovisión
Quiero aprovechar esta columna de hoy para levantar banderas de  esperanza.  Entramos en la recta final de una campaña electoral extremadamente atípica y sumamente  misteriosa.

Hemos visto con asombro, como el hombre que aspira a la reelección, quien ha hecho de todo por dividirnos y enemistarnos, anda metido a enamoradizo empedernido, enarbolando corazones partíos por doquier.

Esta especie de vengador errante se nos ha querido mostrar ahora como un cupido mudo, ciego, viejo y sordo de amor, cuando lo cierto es que el pueblo anda  muy desencantado con él; defraudado, descorazonado y desenamorado. Ya la gente no lo quiere y él lo sabe, pues como decía mi mamá,  "cuando el amor se acaba y  muere,  no hay más nada que hacer".

Así que en estos cinco días que nos quedan para terminar con la pesadilla roja, lejos de andar con lamentos y frustraciones del alma, más bien los invito a llenarnos el espíritu de alegría, la conciencia de reflexión y el cuerpo de energía, ya que, si pudimos sobrevivir a las calamidades de la plomazón del hampa, a las explosiones de Amuay o El Palito, a la caída de puentes y hundimiento de caminos, a la decadencia del sistema educativo y de salud, a la persecución del ejercicio pleno del periodismo y de la  democracia...estamos listos para ejercer la tolerancia, a fomentar el reencuentro alrededor del tricolor que nos arropa para reconocernos como pueblo del mejor país del mundo que se llama Venezuela.

Dejemos atrás el suicidio de la vida nacional,  la caricatura de vida en la que llevamos inmersos desde hace 14 años y comencemos a sonreír por los mejores tiempos que llegarán para todos y con el concurso de todos, sin gobernantes inútiles y safios, atormentados de hazañas medioevales. Lo que queremos y necesitamos quienes habitamos esta “tierra de gracia”  son servidores preocupados y ocupados en la solución de los pequeños y grandes problemas que nos afectan.

Ejercitemos los sueños convirtiéndolos en realidades y combatamos el fusil con el voto, con mares de votos  que instauren la institución de la justicia contra la intolerancia del poderoso.

Apartemos a los ladrones de nuestra dignidad, a los usurpadores del futuro, a los cuatreros de la fe popular, a los saqueadores de los dineros públicos. Juntos, riámonos de ellos y de sus maluqueras. Y entonces,  ¡armemos la gran fiesta  el próximo 7 de octubre!