lunes, 21 de abril de 2014

 

Analistas

31 / 01 / 2013
- 05:39:27
La caverna y el poder
La caverna y el poder
Carlos Genatios / @carlosgenatios
Los hombres del paleolítico se refugiaban en cuevas para defenderse de los peligros que la noche les imponía: eran atacados por feroces animales, con más fuerza que ellos, y estaban agobiados por miedos y sombras desconocidas, en un mundo del cual sabían muy pocas cosas, y tenían pocas herramientas para sobrevivir en él. La acumulación progresiva y sistemática de información y teorías, que eran contrastadas con la realidad, fue abriendo el camino a la creación y a la luz.

Esa salida de la oscuridad hacia el alcance del conocimiento, lo planteó Platón en su Mito de la Caverna. Platón describe a la humanidad, como hombres prisioneros en el fondo de una caverna, condenados a ver sombras en las paredes de la cueva, como si fueran la única realidad existente. Platón insiste en el esfuerzo que debe hacerse para ascender hacia la salida de la cueva y, gracias a la luz, contemplar el mundo del conocimiento, el de las ideas. Desde lo profundo de la prisión que impone la caverna propone salir de ella mediante  “la ascensión allá Arriba y la contemplación de lo de Arriba, si pones que es camino ascensional del Alma hacia el lugar de lo inteligible” (…) Arriba, “en en lo cognoscible, está, Allá, cual final, la idea de lo Bueno; y es dificultosa de ver, más, una vez vista, hay que concluir que ella es causa para todo, de todo lo correcto y bello, que en lo visible engendra la luz” (…) “ y aporta verdad e inteligencia, y que ha de verla quien se disponga a obrar sapientemente en privado o en público”.

Pero Venezuela tiene su propia oscuridad. Cuando una instancia de poder como el TSJ establece que el presidente de la república, quien no está presente en el país, no está ausente, ni siquiera de manera temporal, el poder pretende decir a los ciudadanos que la realidad no es la realidad, que lo que ven no es lo que ven, que lo que oyen no es lo que oyen. El poder sin separación de poderes, pretende que lo que todos sabemos, que el presidente está ausente desde el 9 de diciembre pasado, luchando por recuperarse del cáncer que lo aqueja desde hace casi 2 años, no es una ausencia ¿Entonces qué es? ¿Qué es una ausencia? El poder quiere imponer una falsa verdad, y sin pudor, exige obediencia: “Aquí hay libertad de expresión, todos pueden decir lo que quieran, pero lo que vale, es lo que decimos nosotros”.

Al alejarse del elemental sentido de la verdad, el poder cubre con una sombra a los ciudadanos, opacando el sentido común, abriendo espacios a las tinieblas, al miedo, a creencias atrasadas. Esa oscuridad no ocurre sin dejar consecuencias en la psiquis de los ciudadanos.

Así las cosas, un hombre de 40 años mató y descuartizó a su madre de 80, como parte de un ritual para salvar al presidente de la república; en agosto pasado, unos 100 babalaos y santeros vestidos de blanco, sin pasaporte y con acento cubano, entraron a las 3 de la madrugada a Maiquetía, bajándose de un avión no anunciado y sin pasar por inmigración; una comunidad de Ocumare del Tuy linchó a un policía para evitar que detuviera a un ladrón, y un cunaguaro del zoológico El Pinar, fue mutilado. Todo esto, sin olvidar al monstruo de Casalta III, y que la defensora del pueblo dijo que la inseguridad es una “sensación”, producto de la acción de los medios.

Como si fuera poco, estalla un conflicto en la cárcel de Uribana, con 58 muertes, que se suman a las más de 150.000 muertes violentas de los últimos 14 años, cuestionando así la muy difícil misión de las cárceles en el país, que mantienen tantos presos sin el debido proceso, problema que no ha hecho sino agravarse desde hace ya demasiados años. Y ahora la solución que propone la ministra es hacer un intenso operativo para liberar presos, dado el hacinamiento de las cárceles.

La delincuencia se suma a la irracionalidad y al miedo. Vienen, como anillo al dedo, las reflexiones de Foucault: “La delincuencia, con los agentes ocultos que procura, pero también con el rastrillado generalizado que autoriza, constituye un medio de vigilancia perpetua sobre la población: un aparato que permite controlar, a través de los propios delincuentes, todo el campo social.” “Cuanto más delincuentes existan, más crímenes existirán; cuanto más crímenes haya, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial.”

La imposición del poder, que genera irracionalidad, termina haciendo que el ciudadano atrapado e inadvertido, pida más control. Es ver en la dirección contraria de las ideas, voltear la cara hacia el fondo de la caverna.