jueves, 24 de abril de 2014

 

Documentos

07 / 08 / 2006
- 05:38:16
INFORME DEL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL (C.E.N.) AL COMITÉ DIRECTIVO NACIONAL (C.D.N.) 07 DE AGOSTO DE 2006
/ CF

Compañeros Cedenistas:
 
De conformidad con disposiciones de nuestros Estatutos y en cumplimiento de la decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de fecha Miércoles 26 de Julio de 2006, ocurrimos ante la superior autoridad de este Comité Directivo Nacional (CDN) con la finalidad de presentar para su consideración y aprobación el INFORME de la Dirección Nacional y las proposiciones con las que concluye, relacionados con la grave situación política por la cual viene atravesando el país en vísperas del proceso electoral presidencial anunciado para celebrarse el 03 de diciembre del año en curso. Luego de ser ampliamente discutido, este INFORME fue aprobado por unanimidad en la sesión del CEN anteriormente indicada. Pero también estimamos que mucho más importante que tratar esta materia en el ámbito interno del Partido, cumplimos ante Venezuela con nuestra obligación de explicar y razonar nuestra posición política en esta hora decisiva que vive nuestra Patria y aspiramos que su contenido llegue a todos nuestros conciudadanos que son sus auténticos destinatarios.


ACCION DEMOCRATICA: OPOSICION RESPONSABLE
 

Desde los mismos inicios del gobierno del Presidente Hugo Chávez, Acción Democrática (AD) ha venido fijando posiciones sobre el desempeño del régimen en todas las áreas de su gestión. El CDN y el CEN, por sí y a través de su Unidad de Análisis de Políticas Públicas (UAPP), han emitido numerosos documentos analíticos sobre la gestión gubernamental y sobre temas de actualidad que requirieron fijar posición ante la opinión pública. En esos documentos no nos limitamos a expresar las criticas que a nuestro entender resultaban procedentes, sino que aún conociendo el desprecio del gobierno por la más leve sugerencia proveniente del sector no-gubernamental por atinada que sea, formulamos también las recomendaciones y propuestas que pudieran solucionar la problemática analizada. Para citar algunos de esos documentos, mencionaremos los titulados: Venezuela en Crisis I y II, fechados el 17 de Mayo y 18 de Junio de 2002, respectivamente, la Declaración del CDN del 14 de Marzo de 2003 y la Propuesta de Reforma General de la Constitución de fecha 14 de Abril de 2003.
 
Demás está decir que ni las posiciones fijadas públicamente por el Partido a través de  los documentos citados ni las numerosas y reiteradas sugerencias que durante algo más de cinco años efectuamos sistemáticamente a través de nuestra Fracción Parlamentaria en la Asamblea Nacional, merecieron del régimen la menor atención, prefiriendo perseverar en sus dramáticos errores antes que admitirlos o mucho menos aceptar las propuestas que proviniesen de sus adversarios. Tal es el carácter de un régimen que a pesar de haber tenido legitimidad de origen por haber sido democráticamente elegido, hoy, a casi ocho años de su advenimiento, adolece de ilegitimidad de desempeño por las características hacia las que ha ido derivando y de las que insólita y desparpajadamente se jacta y enorgullece.
 

CARACTERISTICAS DEL GOBIERNO


El gobierno de Hugo Chávez es fascista, militarista, populista, corrupto  y promueve sistemáticamente el aislacionismo, la pugnacidad y la agresión contra sus adversarios ciertos o supuestos. Aunque con su verbosidad condena el neoliberalismno y el capitalismo salvaje, su gobierno es el que con mayor brutalidad ha aplicado las mismas políticas indolentes y antipopulares de esos sistemas que denuncia.  El régimen cataloga como enemigo a todo el que discrepe de la gestión gubernamental o critique sus actos. Es incapaz de  dialogar o de establecer cualquier forma de interlocución con quienes no le sean incondicionales. En la categoría pavorosa y discriminante de “enemigos de la revolución”, con todas las consecuencias que tal catalogación comporta,  se incluyen iglesias, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, mujeres y hombres, jóvenes,  gremios y sindicatos, universidades, colegios profesionales, partidos políticos, obreros y campesinos, estudiantes, industriales, comerciantes, agricultores.
 

LA LIBERTAD DE EXPRESION.


Aunque el régimen pregona la existencia de  la  libertad de expresión porque la  opinión y la crítica se expresan a través de los medios, ello se produce en medio de enormes riesgos porque el gobierno combate furiosamente toda disidencia democrática pretendiendo acallarla, hostiga a los medios de comunicación y a los comunicadores sometiéndolos a diversas formas de persecución, sea con la aprobación de  textos legales propicios para criminalizar la opinión, sea con procedimientos judiciales contra periodistas y medios como los que hicieron famosos a nazis y soviéticos, sea con la actuación de organismos administrativos como el SENIAT o CONATEL, sea a través de  la acción de gobernaciones y alcaldías chavistas, sea mediante el ahogo económico y, finalmente, con la acción intimidante y la presencia física de pelotones de activistas gubernamentales agresivos sitiando a veces durante días las emisoras de radio y televisión y los diarios no oficialistas. Además de que el gobierno, sus voceros y sus partidos pueden expresarse a voluntad a través de los medios privados, porque están abiertos a sus puntos de vista y les dan amplia cobertura o ya porque deben acatar el mecanismo compulsivo de las cadenas oficialistas que tienen que transmitir obligatoriamente, éste régimen  ha convertido al Estado en el mayor propietario de medios de comunicación impresos y radioeléctricos del país, los cuales, además de ser elementos constantes de su propaganda y de ataques despiadados a la oposición, no permiten ni la más insignificante cobertura a los sectores no oficialistas. Muchos medios de comunicación practican diversas formas y grados de autocensura como mecanismo de supervivencia. Nunca antes hubo tantas acciones promovidas por medios y periodistas ante organismos internacionales en procura de medidas cautelares para proteger la libertad de expresión y defenderse de diversos mecanismos de punición desatados contra ellos por el gobierno, y nunca antes se produjeron tantas medidas acordadas por dichos organismos como irrespetadas por el régimen. El gobierno concibe como ideal una libertad de expresión en la que nadie manifieste nada ingrato para el régimen y a la vez le permita, como en efecto, infamar, humillar, acosar y denostar alevosamente de sus adversarios, con la ventaja que le proporciona el ejercicio grosero del poder público de manera desmedida e impune. Las cadenas indiscriminadas y obligatorias del Presidente de la República a través de la radio y la televisión y el tiempo utilizado  en ellas, conforman un abuso de poder y un ventajismo insoportables en cualquier país verdaderamente democrático. El tiempo ocupado por el Presidente en medios radioeléctricos supera 20.000 a 1 al ocupado por la totalidad de la oposición.


PUGNACIDAD, CLIENTELISMO, DECADENCIA Y REGRESION:
LA VENEZUELA PELIGROSA


Un elemento fundamental de la política gubernamental consiste en estimular enfrentamientos entre conciudadanos, y por ello escarba en los resentimientos, instiga tenazmente el odio social y promueve la confrontación entre clases. Si pese a todas estas provocaciones malvadas en Venezuela no ha estallado un conflicto con características de guerra civil como en otros países victimas de semejante crimen, es por la naturaleza pacífica del pueblo venezolano. El gobierno se  aprovecha demagógicamente de la miseria haciéndola instrumento de su perfidia, paliándola con migas de los abundantes recursos petroleros de que dispone y financiando la solución efímera de un asistencialismo discriminatorio, pero no con ánimo de aliviar verdaderamente a las personas en situación de pobreza, sino como instrumento de captación clientelar y consiguiente subyugación. Nunca antes hubo una situación como la que atraviesa nuestro país, en la que coinciden un volumen inimaginable de ingresos petroleros y no petroleros como jamás tuvo a disposición gobierno alguno, suficiente para generar progreso y bienestar en un país de población reducida en proporción a esos descomunales recursos, con las cifras más pavorosas en desempleo, economía informal y pobreza critica; inseguridad en todos los campos; colapso de los servicios públicos de seguridad, educación y salud; severos déficit en agua y electricidad; politización y severo desmejoramiento de la industria petrolera en todas sus fases; tragedia en materia de vivienda; disminución pavorosa en la producción agropecuaria e industrial; control de cambios y alcabalas gubernamentales con distintos propósitos para las inversiones nacionales y extranjeras; cierre de miles de empresas grandes, pequeñas y medianas; mudanza de numerosas empresas al exterior en búsqueda de las seguridades que aquí se les niegan; fuga nerviosa de capitales e inversiones huidos al extranjero;  disminución de la inversión nacional; reducción de nuestras exportaciones no tradicionales y aumento de las importaciones en desmedro de la producción nacional; abandono de la infraestructura nacional (autopistas y carreteras, vías de penetración rurales, hospitales, escuelas, instalaciones petroleras, represas, empresas básicas,  obras de saneamiento ambiental como cloacas y acueductos, reaparición de endemias, epidemias, pestes y plagas que habían sido erradicadas desde hace décadas); invasiones sistémicas a la propiedad privada, más para castigar a los propietarios “culpables” de ser tales que para favorecer a los desposeídos, y ocupación de fincas estimulada por el propio gobierno para convertir tierras productivas en verdaderos eriales. No se conoce, empero, que ninguno de los neo-latifundistas revolucionarios, civiles o militares, ni que los nuevos ricos de la revolución y sus famosos testaferros, hubiesen sido víctimas de ninguna invasión, saqueo o despojo. En síntesis, ruina de la enorme infraestructura económica, industrial y social de la que antes nos enorgullecíamos ante Latinoamérica y el mundo.
 
Frente a esta situación de decadencia y regresión, con un país que si se lo juzga ya por la situación de sus crecientes zonas  marginales plagadas de males que empeoran cada día,  como por la mera apariencia física de todas sus ciudades buhonerizadas, marginalizadas, anarquizadas, mugrientas, repletas de niños  abandonados, mendigos e indigentes de toda clase, y donde pululan los atracos, secuestros, homicidios, el comercio sexual, la drogadicción y todo género de delitos, se concluye en un cuadro de horror y desesperanza. La fama de la Venezuela peligrosa e insegura corre a través del mundo. Nuestro país pierde todas sus ventajas comparativas ante la nefasta reputación que nos ha generado este desgobierno. Nuestra calificación como país riesgoso empeora cada día, con las consecuencias que ello comporta en el ámbito internacional. Para colmo, este país, que siempre había sido refugio y hogar para recibir a los ciudadanos de otras naciones que buscaban una vida y un destino mejor, el mismo que consiguieron millares de extranjeros inmigrantes en la Venezuela de otros tiempos, ahora se ha convertido en un país de emigrantes del que los jóvenes se marchan por millares en búsqueda de las oportunidades y el futuro que les niega su propio país. Nunca tantos venezolanos se habían marchado al exterior contra su deseo. Nunca se había  desarraigado tal cantidad de recurso humano y desmembrado tal número de familias venezolanas. Pero al mismo tiempo en que se produce esta calamidad, también se produce otra en sentido inverso, se consuma una invasión indeseable mediante la inmigración a veces abierta de elementos exportados por sus países de origen como agentes de espionaje, de seguridad, de penetración y adoctrinamiento, de agentes de guerra y subversión, de agitadores, disfrazados de médicos, entrenadores deportivos, activistas sociales y agentes humanitarios asimilados oficialmente como funcionarios públicos,  y otras veces ingresados silenciosamente por ser prófugos de la justicia, terroristas y asesinos, reos de delitos de lesa humanidad que han sido prontamente documentados, nacionalizados y convertidos en electores.
 
Este cuadro patético se produce no obstante que en los casi ocho  años de su ejercicio el gobierno ha dispuesto discrecionalmente de 216.186 millones de dólares de ingreso petrolero, sin contar el torrente incalculable de bolívares de la renta interna provenientes de los impuestos que el fisco exprime a los venezolanos. Como si este diluvio no fuese suficiente, el gobierno de Chávez ha exorbitado la deuda pública interna  al llevarla de 2.212 millardos de bolívares a fines de 1998, hasta 30.100 millardos a marzo de 2006, es decir, un aumento del 1.260,75%; y una deuda pública externa de 23.289 millones de dólares en 1998,  hasta 30.200 millones de dólares para Junio de 2006, es decir, un aumento del 30%.
 

LA POLITICA INTERNACIONAL DEL GOBIERNO


En el ámbito internacional el desempeño del gobierno, empecinado en exportar e importar conflictos, no puede ser peor. Una política pleitista, de provocación, confrontación y abierta intromisión en los asuntos internos de otros países con los que habíamos mantenido históricamente relaciones óptimas, han sufrido grave deterioro y en algunos casos se encuentran al borde de la ruptura. Todos los países de Latinoamérica se han quejado de las intromisiones y excesos de Chávez, incluyendo sus aliados del momento como  Brasil y Argentina, beneficiarios de la chequera petrolera venezolana. Además de esta política deliberadamente pleitista y aislacionista, fruto de la manía de procurarse aliados inconvenientes y enemigos innecesarios y un empeño en conformar  bloques para una absurda conflagración internacional, ha llegado a provocar unilateralmente disputas contra Estados Unidos, Reino Unido de Gran Bretaña, Colombia, Perú, México y Nicaragua. Al mismo tiempo, el gobierno se enreda con aliados tan  extraños a nuestra realidad, ubicación geográfica, intereses, idiosincrasia e historia como Irán, Zimbabwe, Mali,  Corea del Norte, Vietnam y Bielorrusia. En la cabeza aturdida del Presidente bullen delirios mesiánicos, ansias enfermizas de  liderazgo universal, pugnas artificiosas, mitos y deformaciones históricas y étnicas, desenfrenadas carreras armamentistas y, finalmente, preparación para guerras que nadie entiende ni siente. Estas psicopatías se financian con el despilfarro de los recursos de nuestro país, transferidos gratuitamente al exterior y desviados de sus finalidades naturales, mientras  no hallamos cundidos de problemas que se agravan día a día.


LA CONCENTRACION TOTAL DEL PODER PUBLICO


Este gobierno es inexcusable porque lo ha tenido todo, sin contrapesos ni impedimentos de ninguna clase. Ha dispuesto como instrumentos desde una Constitución hecha para consumar la autocracia presidencial,  hasta el control total de todos los poderes: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Moral y Electoral. La Asamblea Nacional, la Fiscalía General de la República, la Contraloría General de la República, la Defensorìa del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral, la Fuerza Armada Nacional, la Reserva de un millón de hombres (componente militar creado inconstitucionalmente que depende  unipersonalmente del Presidente),  el Banco Central de Venezuela, la  inmensa mayoría de las gobernaciones y alcaldías, todos los institutos autónomos y empresas del Estado, incluida PDVSA  (hoy partidizada, que en el pasado fuera orgullo nacional y ejemplo universal  de empresa estatal pulcramente administrada, productiva, competitiva, generadora y exportadora de tecnología y de recursos humanos) están bajo el dominio total del Presidente de la República, sin control ni vigilancia. Son apéndices del gobierno, una aglomeración de servidores domesticados, prosternados, agachadizos, abúlicos, incapaces siquiera de una opinión o de la menor discrepancia.  Asquea la sumisión de los funcionarios de todo nivel pero sobre todo la de los regentes de las diversas ramas del Poder Público. La Constitución, plataforma en la que se fundamenta la autocracia de Chávez y en proyecto de ser reformada para ponerla más al servicio de la megalomanía presidencial,  fue votada sólo por tres de cada diez electores. Siete de cada diez  electores venezolanos o no votaron por esa Constitución o votaron contra su vigencia. Es la Constitución de la minoría que sostiene al oficialismo. Denunciamos que inmediatamente después que se consume su reelección presidencial el próximo 3 de diciembre, Hugo Chávez anunciará ante el país una Reforma General de la Constitución, que se haría bien a través de la Asamblea Nacional como instrumento favorito para consumar sus desafueros y darles ropaje legal, pero preferiblemente a través de la Convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente todavía más a la medida que la de 1999, como recomiendan los íntimos del “chavismo puro”, para arrasar a propósito de la euforia de la reelección presidencial a los aliados incómodos de la AN y no depender de ellos en materias que consideran “no transables”.Venezuela no sospecha lo que se le viene encima con esa Reforma contra la que tendremos que movilizarnos con mucha firmeza para evitar la consumación definitiva de este régimen totalitario. Lo primero que harán es volver a cambiar el nombre de nuestra Patria que pasará a llamarse: “República Socialista Bolivariana de Venezuela”. No será un simple cambio semántico. En INFORME aparte que presentaremos en los próximos sesenta días, anunciaremos ante el país los cambios más importantes que contendrá esa reforma en materia de  régimen político y poder del Estado, derechos individuales, regimentación social, educativa, económica, patrimonial, militar, electoral y religiosa. Allí tenemos que comenzar la lucha por la salvación de la Patria y por el retorno de la Democracia.
 
Ningún Presidente de este país, ni siquiera en la guerra de Independencia ni en la más cruel de las dictaduras militares padecidas por nuestra Patria, acumuló la cantidad de riqueza y de poder sin control como los que ha dispuesto este Presidente, y ninguno nos había expuesto a tantos problemas internos y externos como Hugo Chávez Frías.


EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI


Entre las últimas ocurrencias del Presidente está la de decir que su gobierno es socialista, pero de un tipo tan novedoso como desconocido para la ciencia política. Los postulados de este neo-socialismo siglo XXI, como él lo denomina, son lo suficientemente  originales y maleables como para que su creador vaya enunciándolos improvisadamente en el atropellamiento de las interminables peroratas presidenciales a través de los medios de comunicación. Si las realizaciones y ejecuciones de este gobierno son la consecuencia material de esa inopinada doctrina, mayormente encapsulada en la psiquis del Presidente Chávez y de la que apenas conocemos revelaciones muy parciales, no puede ser nada digna de imitación y acaso sólo deba ser atendida como ejemplo de lo que no se debe creer o hacer. En realidad, el régimen de Chávez responde a la caracterología del fascismo militar-populista latinoamericano.
 

LA CORRUPCION


Además de charlatana y escandalosa, esta revolución, como todas las de su tipo, es descomunalmente corrupta. En la revolución  chavista  (bautizada “robolución” acertadamente por la sorna popular), ha proliferado una enorme camada de ladrones obscenos, rapaces, rudimentarios, enriquecidos al amparo del abuso del poder. Es la ya famosa e internacionalmente biografiada burguesía bolivariana” o “boliburguesía”, como se la denomina para mayor comodidad, estirpe de nuevos millonarios que sin trabajo ni herencia ha amasado súbitas y enormes fortunas, que ostenta el producto de su delito continuado segura de su impunidad porque se trata de una práctica en la que hay muchos y muy importantes personajes y familiares involucrados y exhibe una impar opulencia que delata y comprueba la industria del saqueo del dinero público. Aunque una que otra vez aparezcan bandidos del gobierno denunciando a sus congéneres, incluso parientes delatando parientes, se trata del consabido ajuste de cuentas entre delincuentes por problemas de botín y por el dominio de áreas de poder, es decir, de sectores gubernamentales y espacios territoriales para robar y practicar diversas formas de depredación, similares a los que se disputaban en guerras y matanzas los gànsters raqueteros del antiguo Chicago. Esas delaciones no significan que al cabo de casi ocho años de pillaje se hubiese iniciado una labor profiláctica para sanear la incurable gangrena del régimen chavista o para detener la extensión de la metástasis. No. El sacrificio de una que otra victima expiatoria, casi siempre individualidades prescindibles de tercera o cuarta importancia, más bien corrobora lo que se procura ocultar. Se trata de denunciar, con ánimo de distracción, casos menores para ocultar casos mayores, el exterminio de los pequeños roedores que se vuelven incómodos cuando quieren crecer, para que los grandes depredadores permanezcan sin estorbo en la impunidad más segura. Para apreciar el tamaño y extensión de la podredumbre que campea en el gobierno, no hay más que observar al elemento más encumbrado del poder contra el que nadie se atreve, cómo se comporta en el manejo del dinero público cual si se tratara de su propio tesoro, su despilfarro, su malversación, su exhibicionismo, el nepotismo, los privilegios de los allegados y los del alto gobierno, los de las parentelas voraces e insaciables, el modo estrafalario de vivir,  el vestir extravagante, el gusto por recamarse de las joyas y abalorios más costosos,  los aviones, vehículos, viajes, los fastos, las fiestas y celebraciones, los pagos en efectivo, los lujos insospechados, las frivolidades sin fin, las exigencias caprichosas casi como desquite por los complejos y resentimientos personales y las privaciones de otros tiempos. La conducta desenfadada ha hecho fama mundial y convertido en realidad el sueño de los vendedores de los bienes más caros y estrambóticos que explotan el filón pero delatan a los pícaros, la comidilla entre los aprovechadores del nuevorriquismo gubernamental, la delicia de los cronistas sociales que los ridiculizan, los relatos más escandalosos en medios nacionales e internacionales sobre la podredumbre del régimen boliburgués, sin duda la gesta más eficaz hasta ahora del gobierno revolucionario de Venezuela.  Hasta los cirujanos esteticistas han visto multiplicar su clientela y reventarse de honorarios por la faena de reparar el físico de figuras eminentes de la revolución. Adalid de una cruzada contra la corrupción adversaria que no pasó de la campaña electoral, olvidó completamente el tema embriagado por el disfrute grosero del gobierno y dejó pálidas las corruptelas de cualquier época pasada. La palabra corrupción jamás resulta pronunciada por el verboso Presidente.  Para desgracia de la República, el mal ejemplo ha  cundido como plaga de arriba a abajo, desde lo más alto del poder a lo más raso, tanto en el ámbito civil como en el militar. La fórmula depravada de estimular y permitir que todos roben su parte para que todos sean culpables y nadie acuse, los ha enviciado, silenciado y subordinado. Todo esto se consuma sueltamente, sin ninguna contención, sin ninguna vigilancia ni control. Los órganos constitucional y legalmente competentes para luchar contra la corrupción no cumplen con sus obligaciones porque al mismo tiempo son sumisos y están involucrados en lo que deben perseguir y castigar. Nadie se atreve a comenzar por donde se debe, desde la misma cúspide del poder y de ahí hacia abajo porque  nadie puede tirar la primera piedra.
 

LA OPOSICION: PUGNAS Y CONTRADICCIONES


En este estado de cosas, la oposición ha venido actuando con altibajos a través de múltiples incidencias, desde la convocatoria misma a la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, preparada, servida y despachada a gusto del Presidente de la República, gracias al servilismo de instituciones y funcionarios que creyeron salvarse del arrase y prolongar sus disfrutes plegándose a la sevicia del déspota en medio de la actitud prácticamente inerme, estupefacta de la mayoría de los venezolanos, pasando por los sucesos del 11, 12 y 13 de Abril de 2002, el Paro Nacional de Diciembre 2002-Enero 2003, la Mesa de Negociación y Acuerdos, el largo y accidentado proceso del Referéndum Revocatorio Presidencial, las elecciones de Gobernadores, Alcaldes, Concejales y Juntas Parroquiales, el retiro de la oposición de las elecciones parlamentarias de Diciembre de 2005 y el actual proceso cuya culminación sería la elección del Presidente de la República el 3 de diciembre  de este año. En documento aparte que posteriormente presentará el CEN con asesoría de nuestra UAPP, examinaremos los sucesos del 11, 12 y 13 de Abril de 2002 y el Paro Nacional de Diciembre 2002-Enero de 2003 y expondremos nuestras opiniones sobre ellos.
 
Imposible detallar en este Informe las numerosas incidencias relacionadas con todos esos acontecimientos y sus conocidas consecuencias, los aciertos y errores, los acuerdos y disidencias. Solo mencionaremos que en el proceso que culminó con el Referéndum Revocatorio Presidencial (RRP), AD formó parte de la Coordinadora Democrática (CD) y, entonces como ahora, a diferencia de las organizaciones e individuos que  aparecen sólo a la hora de los reconocimientos, nuestro Partido suscribió y suscribe íntegramente todo cuanto desde la dirección de ese organismo se hizo en representación de millones de venezolanos de buena fe que lucharon democráticamente para revocar constitucionalmente el mandato a un Presidente indigno. Nuestra presencia en la CD fue muy difícil. Concurrimos a ella con el mayor desprendimiento y la mejor buena fe, con espíritu de servicio y entrega, colocando por encima de todo el comportamiento unitario que nos exigía la sociedad venezolana, dejando de lado o al menos postergando diferencias históricas con otros sectores en aras del objetivo común, conteniendo nuestros desagrados hacia algunos adversarios y pasando por alto el de ellos hacia nosotros. Podemos  afirmar que ningún partido hizo más ni mejor de lo que nosotros hicimos para lograr esos paradigmas y que ninguno fue más activo ni tuvo más presencia que AD. A lo largo de la existencia de la CD, en la que nos mantuvimos en medio de la permanente consulta y consiguiente autorización de todos los Comités Ejecutivos Seccionales, e incluso antes y después de ella, sorteamos las pequeñas conspiraciones y maniobras de partidos, organismos e individuos que malgastaban y malgastan más tiempo y esfuerzos en tratar de aislarnos y disminuirnos, de los que empleaban y emplean para combatir al gobierno. Debemos decir que gracias a la sensatez de factores muy importantes de la CD, tales pretensiones resultaron fallidas, porque estimaron acertadamente que la presencia de AD como primer partido de la oposición, resultaba en toda circunstancia imprescindible para el logro de los objetivos que la mayoría del país se había trazado. El Partido todo, su dirigencia, su base, su maquinaria a todo lo largo y ancho del país, aún en los sitios donde sólo AD existe como organización política, estuvo al servicio pleno de la CD. Nuestra conciencia y nuestra conducta se mantuvieron siempre responsables y serenas en todo ese proceso, como lo estuvo en la madrugada del 16 de Agosto de 2004 cuando asumimos el deber de dar la cara y anunciar al país la estafa de la que había sido objeto Venezuela por parte del  Gobierno y de su Consejo Nacional Electoral en el RRP.  
 
En el futuro inmediato, no puede proseguirse con ese tipo de unidad forzosa, artificiosa e insincera, imposible de sobrellevar, y no puede mantenerse porque resultaría más dañina que las experiencias anteriores. Lamentablemente, la unidad ha sido propuesta y sigue proponiéndose hipócritamente, como un fetiche por parte de quienes menos creen en ella y como un chantaje para neutralizar a sectores y fuerzas que por razones ideológicas y políticas, en vez de presentar y mantener sus opciones para que el país escoja y decida, se ven obligados a luchar por propósitos que íntimamente rechazan. Esto no obsta para que haya coincidencias, incluso electorales, si fuere el caso, pero no a costa de sacrificar las visiones necesariamente distintas que la democracia supone.
 

LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS DE DICIEMBRE DE 2005


Punto de análisis obligatorio para considerar la situación actual, lo constituye el proceso que culminó con el retiro de la oposición de las elecciones parlamentarias del 04 de Diciembre de 2005. Venezuela presenció los enormes esfuerzos que hizo  AD para participar en esos comicios: recorrimos el país para vencer las resistencias y desganos internos y externos; en vez de eludir la defensa de la participación o pasar inadvertidos para que otros asumieran la tarea,  concurrimos permanentemente a foros, conferencias, debates, asambleas de ciudadanos, programas de radio, televisión y entrevistas de prensa en defensa de la concurrencia, incluso desafiando una opinión pública cada vez más hostil particularmente contra AD , no obstante que todos los partidos políticos nos preparábamos para asistir al evento electoral. Luego de un complejo y tortuoso proceso de negociaciones con las demás organizaciones políticas, en las que cedimos y convinimos más que ningún otro partido, acordamos y conformamos la presentación de candidaturas conjuntas en las circunscripciones y circuitos electorales de toda Venezuela para satisfacer las exigencias de la opinión pública que nos conminaba a presentarnos unidos; organizamos el Padrón Electoral para ponerlo al servicio de las candidaturas unitarias, al punto que el 78% del total de testigos electorales de la oposición eran militantes de AD;  ejercimos presión constante sobre el CNE para lograr las condiciones electorales establecidas en la Constitución y leyes de la República; llegamos hasta  intentar el 12 de Agosto de 2005 una Acción de Amparo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia para que fuesen suprimidas las denominadas “morochas”, denunciadas como un perverso mecanismo de defraudación del principio constitucional de representación proporcional que al gobierno le interesaba liquidar para poder controlar las dos terceras partes de la Asamblea Nacional a ser electa y desde allí emprender una Reforma General de la Constitución,  acción de amparo que durante dos meses concentró la atención de la opinión pública nacional y cuyo fracaso también deseaba cierto sector de la oposición por envidia y el sólo temor a que  capitalizáramos un eventual triunfo que no era nuestro sino del país y de la institución del voto. El país fue testigo de estas memorables actuaciones en las que derrotamos con argumentos políticos y razones jurídicas la gavilla gubernamental integrada por la Sala Constitucional, la Fiscalía, la Defensoría, el CNE, el MVR y sus partidos satélites. Tanto en la audiencia constitucional celebrada el día 27 de Octubre de 2005 como en la declaración que formulamos ante los medios de comunicación inmediatamente después de la sentencia dictada ese mismo día para liquidar nuestra acción,  expresamos algo más que una frase cuando dijimos que “Venezuela necesita razones para poder votar, porque cada vez existen mayores razones para no votar.” Después se demostraría que no se trataba de una mera frase política efectista. Frente a las presiones de diversa proveniencia que con disímiles propósitos venían ejerciéndose sobre todos los partidos y candidatos participantes, conminándonos a renunciar a las postulaciones, dado el clima de desconfianza electoral reinante,  habíamos declaramos a la periodista Elvia Gómez, tres meses antes de retirarnos de las elecciones parlamentarias, lo que apareció publicado el Martes 27 de Septiembre de 2005 en el diario El Universal: que “el proceso presidencial a efectuarse en Diciembre de 2006 será la oportunidad suprema  para presionar al CNE para el logro de todas  las condiciones electorales.” Eso creíamos y eso creemos.  
 

ACCION DEMOCRATICA Y LA DEFENSA DEL VOTO


Ninguna organización en nuestro país cuenta con una trayectoria en defensa del voto y de las elecciones democráticas como la de AD desde hace 65 años. No éramos entonces, ni somos ahora, partidarios de la abstención electoral. Al contrario. Para nosotros la abstención es una calamidad a la que el gobierno por su conveniencia ha empujado al país y que, lamentablemente, no puede superarse  precisamente jugando con el gobierno el juego fatal que quiere que le juguemos, secundado en este sentido por algunos factores incrustados en la oposición que  no se sabe realmente lo que son. No es verdad que lo único que puede hacerse es concurrir a las elecciones tramposas que el gobierno quiere. Precisamente, debemos hacer lo contrario a lo que el régimen quiere que hagamos. En este caso, lo antidemocrático es votar en la elección presidencial fraudulenta y lo democrático es no votar en señal de rechazo al fraude presidencial y en defensa del voto libre. Nadie, ni el gobierno ni los factores de oposición que concurren incondicionalmente a las elecciones, van a convencer a los venezolanos que el país se acaba el 3 de diciembre de 2006, que si no votamos no hay nada que hacer al día siguiente porque de todas maneras el gobierno va a ser electo, que lo único que  queda es jugar el juego gubernamental para seguir políticamente vivos. Les  decimos que votando o no votando de todas maneras el gobierno se reelige, pero puede hacerlo con la anuencia de quienes decidan convalidarlo, o con en con el rechazo de la inmensa mayoría del país. Esta es una gran diferencia. A los tremendistas les decimos que la Venezuela democrática que es la inmensa mayoría, perdura después de las elecciones presidenciales, que no es asustadiza, que a los demócratas nos aguardan grandes luchas y que el ánimo no va a desfallecer porque algunos se decidan al sacrificio inútil del matadero electoral.  
 

LA PRUEBA DEL FRAUDE
 

El día miércoles 23 de Noviembre de 2005 se produjo un acontecimiento que impactó enormemente la opinión pública nacional e internacional e influyó determinantemente en los acontecimientos políticos de los días subsiguientes. Después de numerosas peticiones fallidas ante el CNE para examinar las máquinas de votación, éstas fueron expuestas por una primera y única vez a los técnicos del Grupo La Colina en representación de la oposición, para efectuar un simulacro de votación secreta con máquinas y captahuellas incorporadas. Una vez efectuada la prueba, los técnicos  de La Colina determinaron exactamente cómo había votado cada uno de los participantes en el simulacro de votación secreta. Es decir, que se comprobaba de manera incuestionable en presencia de los funcionarios acreditados de la Misión de Observadores Electorales de la Organización de Estados Americanos (MOE-OEA), de la Misión de Observadores Electorales de la Comunidad Europea (MOE-CE), de los proveedores de las máquinas de votación, de los representantes de los partidos políticos y de los funcionarios del CNE, la penetrabilidad y consiguiente vulneración del secreto del voto y el conocimiento de éste a través de la secuencia de los respectivos electores. Por cierto, ignoramos las razones por las cuales a ese análisis técnico y pese a haber sido invitados,  no asistieron los representantes de Súmate, quienes precisamente habían venido cuestionando firmemente el sistema automatizado y el REP.  


OTROS INFORMES TECNICOS SOBRE FRAUDE ELECTORAL


Para el 23-11-05 también se conocían informes muy graves sobre los programas de las máquinas de votación, las investigaciones y los subsecuentes procesos judiciales en curso que las vinculan a fraudes electorales en los EEUU. Aun cuando fue después del 23-11-05 cuando se conocieron los informes definitivos emanados de especialistas universitarios de altísimo crédito, como el del equipo que dirigió el Dr. Freddy Malpica, ex-Rector de la Universidad Simón Bolívar, y el suscrito por los Ingenieros Gustavo Delfino (UCV) y Guillermo salas (USB) sobre  las transmisiones del RRP, antes de las elecciones parlamentarias se dispuso de  suficiente información sobre lo que contendrían los informes definitivos. En  este caso los equipos investigadores lograron examinar documentos confidenciales de la CANTV sobre las transmisiones bidireccionales de los resultados electorales del RRP. En esos informes, levantados en base a los comprobantes y gráficos confidenciales de las transmisiones de la CANTV, se afirma que los resultados de ese proceso fueron adulterados mediante la “transmisión bidireccional”, que es la retransmisión inmediata desde los servidores hasta las máquinas de votación de resultados electorales diferentes a los transmitidos inmediatamente antes por las máquinas de votación a los servidores de esas mismas máquinas. Lo que en un principio eran sospechas u opiniones por pura intuición o especulación, después fueron hallazgos concretos y estricta comprobación técnica que pusieron, por fin, a disposición de la opinión pública, la prueba del fraude que la oposición buscaba afanosamente desde la misma madrugada del 16 de Agosto de 2004, cuando el CNE anunció los insólitos resultados sobre el RRP plenamente contrarios a lo que durante todo el día presenciaron a lo largo y ancho de toda Venezuela los millones de ciudadanos movilizados en ese evento y millones del mundo entero a través de los medios de comunicación audiovisuales. Por todo lo expresado, quienes conociendo la gravedad de la situación  opinaron livianamente que con solo suprimir las máquinas captahuellas quedaba resuelto todo el problema de desconfianza del sistema electoral hacia el futuro, se equivocaron plenamente. Si en algún sentido la dimensión de estos hallazgos causó un cataclismo, fue precisamente sobre el resultado de los procesos ya efectuados, es decir, el RRP y las elecciones de gobernadores, alcaldes, concejales y juntas  parroquiales. Algunos empeñosos podían opinar que para el futuro cualquier posibilidad de fraude pudiera  precaverse  suprimiendo las máquinas captahuellas y estableciendo mecanismos de seguridad en la programación de las máquinas de votación, para suprimir la posibilidad de conocer  el orden de los votantes y, en consecuencia, al concatenar el registro de las captahuellas con la memoria de la máquina de votación, conocer también la preferencia del elector consumando la violación del secreto del sufragio. Pero eso no solventaba en absoluto el daño ya producido ni resuelve el que sigue produciéndose, eso fue lo que a un tiempo provocó indignación, exacerbó la desconfianza en el sistema electoral y en el árbitro y potenció la abstención en las elecciones parlamentarias en las cuales el 91% de los electores o no concurrió a votar o concurrió y votó nulo. Desde entonces sigue agravándose  peligrosamente la desconfianza en el árbitro electoral, en el REP, en las máquinas de votación, en las captahuellas, en el sistema de cedulación y en la totalidad del sistema electoral. El CNE no hace nada para resolverle problema de desconfianza, entre otras cosas, porque no le hace falta cuando presencia a una parte de la oposición en plan francamente anuente o al menos desentendido frente a esas graves circunstancias. De cada uno de los procesos electorales que se han producido desde el advenimiento de Chávez al poder, Venezuela ha salido más dividida, más fracturada, mas enconada y enfrentada, más desconfiada, y así lo reconocen los informes de observadores y otros organismos internacionales, ninguna de cuyas recomendaciones, por cierto, ha sido acogida por el sedicente CNE de Venezuela.
 

HECHOS PREVIOS AL RETIRO. JUEGOS ADELANTADOS Y DESCONFIANZAS RECIPROCAS.


Antes de que se produjera el retiro masivo de la oposición de las elecciones parlamentarias, unos por convicción y otros obligados contra su voluntad por hechos que los rebasaron, lo cual comenzó a partir del día Martes 29 de Noviembre de  2005, cuando AD anunció públicamente las razones por las cuales se retiraba del proceso y ese mismo día en horas de la tarde lo hicieran los partidos COPEI y Proyecto Venezuela,  luego el día Miércoles 30, cuando después de muchos avatares el partido Primero Justicia oficializó su retiro en decisión dividida de su dirigencia nacional, hasta el Jueves 01 de Diciembre cuando finalmente y después de posiciones contradictorias se anunció el retiro de la denominada Plancha de la Zulianidad, se produjeron algunos eventos que es necesario que la opinión pública conozca, dado que su trascendencia y gravedad no pueden permanecer en el secreto. La actividad política debe ser necesariamente pública, tanto por su naturaleza como por la importancia de lo que a través de ella se dilucida. Este es, por cierto, su auténtico y único mecanismo de defensa contra distorsiones, malas interpretaciones, hipocresías, duplicidades, mentiras, medias verdades, olvidos e influencias cambiantes de todo tipo.
 
El día sábado 26 de Noviembre de 2005 se efectuó una reunión de los partidos políticos de la alianza opositora para precisar detalles sobre la estrategia electoral y analizar el impacto y posibles consecuencias del hallazgo de los técnicos de la oposición del día miércoles 23 de Noviembre de 2005. En esa reunión de los partidos políticos de oposición, el Dr. Julio Borges transmitió el deseo de Jorge Rodríguez, Presidente del CNE, de participar en ella, hecho que fue enérgicamente rechazado por las organizaciones políticas presentes, muy especialmente por Felipe Mujica, Presidente del MAS. En esa misma reunión, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo plantearon por primera vez que solicitarían al CNE el retiro de las captahuellas y que si eso no se producía ellos estaban dispuestos a retirarse del proceso. Los demás partidos presentes se alarmaron por el planteamiento, no así AD que tenía conocimiento de conversaciones privadas del Dr. Julio Borges y del Gobernador Manuel Rosales con el Presidente del Consejo Nacional Electoral, en el sentido de que estos formularían la exigencia y  presionarían con el retiro, para  que luego de un breve escarceo el CNE conviniese en complacer el pedimento de retirar las captahuellas para ese proceso y solo para ese.
 

REUNION DE LOS PARTIDOS CON LA MOE-OEA


El día domingo 27 de Noviembre de 2005 en un salón del Hotel Tamanaco de esta capital, se produjo una reunión de partidos de la oposición con el señor Rubén Perina, Jefe de la MOE-OEA, acreditada para las elecciones parlamentarias del 4 de Diciembre de 2005. Asistieron AD, COPEI, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, MAS y Un Nuevo Tiempo. En esta reunión, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo condicionaron su participación en las elecciones del 4-D a la sola supresión de las máquinas captahuellas y a ello limitaron sus exigencias, repitiendo así su planteamiento del día anterior. Las demás organizaciones políticas, principalmente AD, plantearon otros temas más graves y trascendentes que la nimiedad de las máquinas captahuellas, cuya sola supresión no resolvía nada entonces como tampoco ahora. Concretamente, nos referimos a temas como la situación del REP, el software de la máquinas de votación, el problema de la transmisión bidireccional, la contabilidad de los comprobantes de votación y su carácter vinculante, la constitución de los organismos electorales hasta llegar a las mesas de votación designados todos en contravención a las disposiciones de las leyes electorales vigentes,  los excesos del Plan República, y, obviamente, las captahuellas. Era tal la gravedad de lo que planteamos, que secundados por otras organizaciones, excepto Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, propusimos la posibilidad de diferir por algunas pocas semanas esas elecciones a fin de solventar algunos de los graves problemas existentes. En esta reunión con el Jefe de la MOE-OEA se convino en que él llevaría los diversos planteamientos al Consejo Nacional Electoral esa misma tarde, específicamente a su Presidente Jorge Rodríguez, y que al día siguiente, Lunes 28 de Noviembre de 2005 a las  10am. y en el mismo lugar, nos reuniríamos nuevamente para conocer la respuesta del CNE. El mismo día Domingo 27 de Noviembre de 2005 en horas de la noche, se efectuó otra reunión, pero ésta entre funcionarios de  la Misión de Observadores Electorales de la Comunidad Europea (MOE-CE), a la cual asistió sólo el partido Primero Justicia representado por el Dr. Juan Carlos Caldera. Ignorábamos hasta hace poco la celebración de esa reunión, su convocante y objeto, hasta que el día 14 de Marzo de 2006, cuando atendimos la invitación de la MOE-CE, en la que se nos entregó el Informe Definitivo levantado por ellos sobre las elecciones parlamentarias, reclamamos al eurodiputado José Albino Silva Peneda, Jefe de la Misión, el que se afirmara en ese  texto los siguientes graves hechos: 1) Que los principales partidos de oposición participamos en el golpe de Abril del 2002, afirmación absolutamente falsa en lo relacionado con AD, puesto que unos 15 días antes del hecho denunciamos a través de los medios que estaba en desarrollo un golpe de Estado conformado por sectores plutocráticos y militares gorilas, advertencia que la prepotencia oficial se negó a admitir. Por lo demás, ningún miembro de AD apareció comprometido en el golpe, ni respaldando el suceso,  ni designado como funcionario del régimen de  facto ni siquiera entre los nombres que aparecieron en las listas abandonadas en Miraflores a la huida del efímero gobierno, y rechazamos públicamente los decretos presidenciales que disolvían los poderes públicos, proscribían el Estado de Derecho  y anunciaban otro militarismo de iguales o peores características al del régimen que acababa de disolverse. 2) Que todos los partidos de oposición se habían comprometido a participar en las elecciones del 4-D a cambio de la supresión de las captahuellas, y que después  se retiraron incumpliendo su compromiso, no obstante que el CNE  había satisfecho el planteamiento. Emplazado por nosotros el Jefe de la MOE-CE y en presencia de los partidos allí reunidos (AD, COPEI, MAS, PV y PJ) quedó claro que con la sola excepción de Primero Justicia, ningún partido había  asistido a la reunión nocturna del Domingo 27 de Noviembre de 2005 ni adquirido ese compromiso, y que la MOE-CE, no se sabe por cuáles razones, asumió que la sola presencia y la sola manifestación de Primero Justicia equivalía al compromiso de toda la oposición. En fecha 29 de Marzo de 2006,  AD  exigió por escrito a la  MOE-CE la corrección de estas falsedades, y ello todavía no se ha producido.


EL CEN AMPLIADO  DE AD DECIDE EL RETIRO


El día Lunes 28 de Noviembre de 2005 cuando nos dirigíamos a la reunión para conocer del señor Rubén Perina la respuesta del CNE a los planteamientos hechos  por la oposición el día anterior, el ex-Gobernador Enrique Mendoza nos informó que la reunión había sido suspendida por el partido Primero Justicia por razones que él desconocía, y que esa misma organización nos convocaba a todos a otra reunión que debía celebrarse a las 11am. en su sede nacional ubicada en el Centro Comercial Chacaito. Después de expresar nuestra molestia por la suspensión unilateral de la reunión que habíamos convenido el día anterior (Domingo 27 de Noviembre de 2005) y expresar nuestra negativa a asistir a una nueva reunión sin conocer su objeto, atendimos una tercera convocatoria hecha por el ex-Gobernador Enrique Mendoza para que asistiéramos a sus oficinas en la Torre Mene Grande y de esa manera superar la contrariedad sobrevenida por el cambio intempestivo e inconsulto ya mencionado. Al mismo tiempo,  habíamos convocado  el CEN de nuestro Partido, con la asistencia de los Secretarios Generales de las 25 Seccionales, a celebrarse a partir de las 11am. de ese mismo día lunes,  con el objeto de informarles como se hallaban los acontecimientos hasta ese momento. Instalada la reunión e informados los compañeros al respecto, el debate fue encaminándose, sin que nadie expresamente lo hubiese propuesto, hacia el cúmulo de irregularidades que comprometían gravemente la pulcritud de las elecciones parlamentarias y hacia  un eventual retiro de los candidatos del Partido para ese proceso electoral. Cuando habían hecho uso de la palabra 24 compañeros del CEN ampliado, 23 de los cuales estaban por retirar al Partido del inminente proceso electoral, el Secretario General propuso continuar las deliberaciones sin tomar una decisión definitiva, mientras él asistía a la reunión con los Secretarios Generales de los demás partidos en las oficinas de Enrique Mendoza. En este estado y lugar, el Secretario General de AD informó a sus pares de los demás partidos el curso que estaban tomando las deliberaciones en el CEN ampliado. Allí se designó una comisión integrada por Leopoldo Puchi (MAS), Alberto Pérez y Enrique Márquez (UNT) y Juan Carlos Caldera (PJ) para que se dirigieran al CNE en procura de la respuesta a las exigencias electorales, la cual no habíamos podido obtener por haberse suspendido  la reunión con el Jefe de la MOE-OEA. Cuando la comisión designada se aprestaba a cumplir su cometido, Julio Borges, Coordinador Nacional de Primero Justicia, se presentó en las oficinas de Enrique Mendoza y, diciendo transmitir una solicitud expresa de Jorge Rodríguez, entonces Presidente del CNE, manifestó la necesidad de reorganizar la comisión para que fuese presidida por Gerardo Blyde, Secretario General de PJ, que, según Borges, era el nombre exigido por Jorge Rodríguez. A pesar de las suspicacias que ya existían y que estos hechos vinieron a reforzar, no hicimos ninguna objeción sino dos precisiones: 1) Que no iríamos en esa comisión al CNE y que aguardaríamos la respuesta en las oficinas de Enrique Mendoza, y 2) Solicitamos enfáticamente a los comisionados que a su salida del CNE no hicieran declaración alguna que pudiera comprometernos y que deberíamos reunirnos inmediatamente después para deliberar y decidir con base a la respuesta del CNE. En las oficinas de Enrique Mendoza permanecieron el propio anfitrión, Enrique Mendoza, Felipe Mujica (Presidente del MAS), César Pérez Vivas (Secretario General de Copei) y Henry Ramos Allup (Secretario General de AD). Una hora y media después, aproximadamente, hallándose  aún en las oficinas de Enrique Mendoza los dirigentes citados,  se produjo a través de la televisión una declaración del Secretario General de PJ, Gerardo Blyde, flanqueado por los representantes de UNT, manifestando que acababan de obtener de Jorge Rodríguez la  promesa de  eliminación de las máquinas captahuellas para ese proceso electoral, y,  expresando satisfacción por lo que calificaron como un enorme logro, anunciaron la participación de la oposición en las elecciones, desatendiendo así la solicitud que habíamos hecho de que no  se produjesen  declaraciones que nos comprometiesen a todos, hasta no deliberar y resolver en conjunto en base a la respuesta que nos diera el CNE. Vista esa declaración y el hecho cumplido que era su consecuencia,  el Secretario General de AD  expresó su protesta por el quebrantamiento del compromiso y anunció su retiro de esa reunión, advirtiendo que  AD se consideraba liberado de todo compromiso con las demás organizaciones y que  en las próximas horas  fijaríamos públicamente nuestra posición con relación al proceso electoral.
 
Siendo aproximadamente las 4pm. de ese mismo día Lunes 28 de Noviembre de 2005 y prosiguiéndose la reunión  del Comité Ejecutivo Nacional ampliado ya con mayores elementos de juicio, recibimos un mensaje del Dr. Julio Borges, quien solicitaba ser recibido por  nosotros para expresar sus razones contra el retiro de las elecciones, pues ya a través de los medios y a pesar de que no habíamos hecho ninguna declaración al respecto, corría en todo el país la información de que en las próximas horas AD anunciaría públicamente su retiro del proceso electoral. El CEN ampliado atendió la solicitud de visita del Dr. Julio Borges y de su asistente el Dr. Juan Carlos Caldera, quienes intercambiaron razones y opiniones sobre el tema con nuestro organismo de dirección. A la conclusión de la misma, el Dr. Julio Borges expresó que comprendía perfectamente la posición de AD porque exactamente lo mismo estaba ocurriendo en el seno de su partido. Siendo las 8 pm., luego de las intervenciones de los integrantes del CEN, de los Secretarios Generales asistentes,  de la consulta hecha con los no asistentes por vía telefónica, incluyendo prácticamente la totalidad de los miembros de los ocho burós sectoriales, se decidió por unanimidad que el Partido se retirara del proceso electoral, que se procediera a la  renuncia de todos los compañeros de Partido postulados al Parlamento Latinoamericano, Parlamento Andino y candidatos a la Asamblea Nacional tanto en listas como en circuitos, igualmente que se procediera al retiro de los accióndemocratistas que conformaban el 78% de los testigos y funcionarios electorales de la oposición,  y que al día siguiente martes 29 de Noviembre de 2005 en horas del mediodía se procediera en rueda de prensa hacer el anuncio ante el país.
 

LA POSICION DEL GOBERNADOR MANUEL ROSALES


El día martes 29 de Noviembre de 2005, antes de que anunciáramos nuestro retiro del proceso electoral, el compañero Secretario General Nacional, Henry Ramos Allup, sostuvo dos conversaciones telefónicas con el Gobernador Manuel Rosales sobre las razones de nuestro Partido para tomar la decisión de retirarse del proceso. A Rosales le parecieron serias y fundadas nuestras razones y la posición que se tomaría en el país, pero expresó textualmente que “en el Zulia era diferente”. Le respondimos diciéndole que este no era un problema de regionalismo, ni de unos diputados de más o de menos en esta o aquella región y que el resultado en el Zulia no se vislumbraba tan optimista como él lo intuía para justificar su participación, que apenas obtendríamos tres o cuatro de quince diputados, pues si en alguna región el gobierno había montado un fraude descomunal con las inclusiones y exclusiones de electores en contravención a la ley, como lo denunciamos y comprobamos en el RRP, era en esa importantísima región del país; le dijimos también que el Zulia no era una isla, que esa actitud contraria a lo que haría toda Venezuela iba a caer muy mal entre los propios zulianos que  estaban plenamente en sintonía con el país y que una orden suya de participar lo iba a dejar desautorizado;  que él era un activo de la oposición y que así tenía que mantenerse; que le resultaría muy difícil explicarle a los propios zulianos su insistencia a participar en un proceso en esas condiciones cuando todos querían retirarse; que sus votos estaban en la oposición y no en el gobierno. En ese momento lo apreciamos dispuesto a participar a todo trance, aunque las circunstancias lo hicieron dar en dos días sucesivos dos ruedas de prensa de contenido ambiguo e impreciso, criticando tanto al gobierno como a la oposición, pero la primera expresando la concurrencia electoral de la denominada Plancha de la Zulianidad y la segunda retirándose del proceso electoral, declaraciones que fueron respondidas de manera insultante primero por el Vicepresidente de la República y luego por el mismo Presidente Chávez, quien llegó a acusarlo de cobarde por haber roto el compromiso que, según Chávez, Rosales había contraído con el gobierno para participar a cambio del sólo retiro de las máquinas captahuellas. Algunos candidatos postulados por la oposición en el Zulia, que a las primeras de cambio formularon declaraciones virulentas y agresivas contra quienes habíamos decidido retirarnos, horas después retirarían también sus candidaturas. Creemos que  lo que determinó la decisión final del Gobernador Rosales de retirarse del proceso parlamentario, fueron: 1) los contactos infructuosos que hizo con los once (11) alcaldes accióndemocratistas del Zulia, encabezados por nuestro Secretario General Seccional, Carlos Barboza, Alcalde del Municipio Miranda, quien le expresó a que el CES del Zulia dirigido por él, compartían y acataban la decisión del CEN de AD de retirarse del proceso. Igual respuesta recibió el Gobernador cuando auscultó directamente a otros alcaldes accióndemocratistas del Zulia y a los respectivos Comités Municipales. 2) El resultado de una encuesta flash ordenada por el propio Gobernador, cuyos resultados a favor del retiro fueron abrumadores. Fue entonces cuando tomó la determinación de  retirarse del proceso electoral.


EL IMPACTO DEL RETIRO DE AD


No vamos a rememorar el impacto que generó el anuncio de nuestro retiro en las declaraciones que formulamos ante el país en rueda de prensa del día martes 29 de Noviembre de 2005. La noticia se esparció nacional e internacionalmente y generó una enorme conmoción que a su vez desató una cadena de retiros de todas las organizaciones políticas de la oposición, incluso la de aquellas que por días estuvieron expuestas ante el país resistiéndose a lo inevitable, vacilando al socaire de cálculos fantasiosos e intereses más personales que otra cosa, cuando la dramática situación nacional exigía un testimonio trascendente de grandeza y desprendimiento. Sin duda, los que se resistían era porque habían contraído con el CNE el compromiso de participar a cambio de la eliminación de las máquinas captahuellas y porque su cálculo iba mucho más allá de las elecciones parlamentarias.  En efecto, estimaron que este retiro afectaría inevitablemente su decisión de participación incondicional en las elecciones presidenciales del 03 de diciembre de 2006. Lo estamos viendo. Se supo que por ese mismo cálculo, tres dirigentes políticos (Julio Borges, Juan Carlos Caldera y Carlos Ocariz), se entrevistaron después de las elecciones parlamentarias  con el señor Rubén Perina, Jefe de la MOE-OEA, responsabilizaron de su retiro a presiones políticas y mediáticas a las que le pusieron nombre propio, y le comunicaron la necesidad de  mitigar el contenido severo y sumamente critico del informe realizado por la Misión sobre el proceso electoral parlamentario y sobre el CNE, planteamiento idéntico al que por su parte, por sus propias razones y en representación del gobierno formuló ante la misma instancia el Vicepresidente José Vicente Rangel. La versión final del informe  de la MOE-OEA es menos grave y menos crítica que la versión original.
 

CONSECUENCIAS DEL RETIRO MASIVO EN LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS


Tres circunstancias memorables se produjeron luego del retiro casi total de los candidatos de oposición: 1) La pretensión gubernamental por minimizar y banalizar el retiro, que llevó al Vicepresidente José Vicente Rangel a decir que eso no afectaría en nada el proceso y que al fin y al cabo sería como un plebiscito a favor del gobierno. Por esa mezcla de  ligereza y adulación que caracteriza a los voceros del régimen y obviamente por sobreestimar las potencialidades de su jefe, convirtieron a Chávez en el gran convocante de las elecciones y, en consecuencia, como el gran derrotado porque la inmensa mayoría de los venezolanos no atendió  su llamado al sufragio formulado incluso durante todo el día electoral prorrogado más allá de la hora de cierre del proceso con la esperanza de captar  algunos votos que permitieran inflar la participación. La abstención masiva y el número de votos nulos, situaron en apenas un 9% el número de electores que sufragó efectivamente para elegir los 167 diputados de la actual Asamblea Nacional, los 12 diputados al Parlamento Latinoamericano y los 5 diputados al Parlamento Andino. 2) El hecho, sin antecedentes en Venezuela, de que la totalidad del parlamento nacional esté formado exclusivamente por diputados del gobierno, caso equiparable a la Asamblea Nacional de Cuba y la Asamblea Popular de Corea del Norte. El sistema electoral venezolano que no contempla exigencias mínimas de concurrencia electoral para que una elección sea válida  y establece la simple mayoría como único requisito, considera legal la elección de  la Asamblea Nacional pero en modo alguno  puede catalogarse como legítima. A tal punto ese cuerpo legislativo nació muerto, que ya en los propios terrenos del gobierno se habla abiertamente de la necesidad de legitimar la Asamblea Nacional porque no es un cuerpo plural y su composición no refleja la verdadera correlación política que existe en Venezuela.  3) Los candidatos de la oposición que insistieron en concurrir obtuvieron votaciones insignificantes, entre otras cosas porque el retiro de los otros partidos también afectó profundamente a sus propias organizaciones y a su propia militancia que no quería votar y por ello desobedeció la imposición de sus autoridades. Se recuerda particularmente el caso de Andrés Velásquez de LCR, dos veces gobernador electo del Estado Bolívar, tres veces diputado por esa entidad, quien además logró una altísima votación como candidato presidencial en la elección presidenciales de 1994,  y en las parlamentarias del 04 de Diciembre de 2005 obtuvo menos de 800 votos en su circuito; y David De Lima, ex-Diputado, ex-miembro de la Asamblea Nacional Constituyente y ex-Gobernador del Estado Anzoátegui que obtuvo una cifra similar.
 

SIGUE VIGENTE LA LECCION DEL 4-D


La lección que el pueblo dio masivamente el 4 de Diciembre de 2005 fue clarísima y contundente, como  lo es la lectura que en estos momentos todos deberíamos darle. Por ello, resulta inaceptable, aunque no incomprensible, que si lejos de mejorar las condiciones electorales que motivaron  nuestro retiro el 4 de diciembre de 2005, han empeorado enormemente, haya ahora poderes fácticos que con argumentos artificiosos y totalmente inconvincentes que deberían  ruborizarlos, anden promoviendo ahora la participación electoral incondicional, cuando ellos fueron factores determinantes para formar la opinión y la invencible presión que se ejerció sobre partidos y candidatos para que nos retirásemos de aquellas elecciones. Nos referimos a factores mediáticos importantes, sectores económicos, comerciales, industriales y financieros, uno que otro partido político, individualidades de la sociedad civil y organizaciones como Súmate. ¿Por qué el cambio? ¿Cuál es su justificación? No se ha producido ninguna mejoría en la situación electoral, todo lo contrario, ha empeorado. Si en condiciones menos graves nos retiramos todos ¿por qué ahora en peores circunstancias debemos concurrir? Lo menos que debemos observar cara a la ciudadanía las organizaciones partidistas y los diversos factores que actuamos conjuntamente en las elecciones parlamentarias, es un mínimo de consecuencia con nuestra propia posición ante iguales o peores circunstancias. La lección del 04 de Diciembre de 2005 permanece intacta. El pueblo no va a cambiar de actitud ni de opinión porque ciertos intereses que se mueven en el campo de la oposición pero que coinciden totalmente con el planteamiento que al respecto tiene el gobierno de Hugo Chávez, hagan esfuerzos agónicos por levantar el interés  en las elecciones presidenciales diciendo que son la solución,  cuando el mismo pueblo está convencido de que el sistema electoral venezolano actual es un enorme fraude cuya existencia ayudaron a descubrir, comprobar y revelar nada más y nada menos que quienes ahora dan una vuelta en redondo a su discurso y llaman a votar al mismo electorado a quien hace menos de un año llamaron a abstenerse masivamente. Simplemente, no tienen como  explicar esta pirueta. No se trata de una elección de autoridades locales ni regionales en las que siempre priva el interés de participar por encima de consideraciones políticas, ni está en juego la vigencia o revocación de la matrícula y legalidad de los partidos que harían comprensible y justificarían una participación forzosa, sino nada menos que la elección política por excelencia.
 
La concurrencia a votar en las elecciones presidenciales del 4 de diciembre de 2006 no depende ni de primarias, ni de encuestas por encargo,  ni de mecanismos de cooptación ni de acuerdos de sectores o élites ni siquiera de candidaturas efectistas: El problema es otro y esos factores que saben perfectamente lo que está ocurriendo, adrede voltean hacia otro lado. Si la gente no recupera la confianza en el sistema electoral, no concurrirá a votar y los niveles de abstención volverán a ser alarmantes, aunque nadie capitalice el resultado, ni el gobierno ni la oposición.
 

LAS OPOSICIONES


Desde el retiro mismo de las elecciones parlamentarias del 04 de Diciembre de 2005, los factores de oposición, en razón de su visión de la coyuntura y del subsiguiente proceso, comenzaron a decantarse y agruparse así: 1) Un sector que rechaza plenamente la vía electoral porque no cree en ella, decidido a no participar ni siquiera existiendo condiciones para hacerlo, partidario de salidas no-electorales; 2) Otro sector decidido a participar a todo trance aún sin existir las condiciones constitucionales y legales para hacerlo, y 3) Un sector que estimamos inmensamente mayoritario, perfectamente consciente de la lección del 04-12-05, dispuesto a participar sólo si existen condiciones constitucionales y legales para hacerlo. Al mismo tiempo, las organizaciones de oposición fueron agrupándose en dos sectores, uno denominado Punto de Encuentro, que reunió a los partidos y ONG’s de mayor importancia, ninguno de los cuales había formalizado la presentación de precandidatos presidenciales porque se planteaban como prioridad existencial la lucha por las exigencias electorales, comenzando por la propia designación de un nuevo CNE,  y otro denominado Juntos por Venezuela, en el cual el tema prioritario era el de los precandidatos presidenciales y no el de las exigencias electorales. De este sector forma parte un pequeño grupo que llegó al extremo de proponer como candidatos al CNE a las mismas notorias fichas que el gobierno propuso, entre ellas a la actual Presidenta del ente electoral, cuya identificación con el oficialismo y sumisión al gobierno es total. Antes de que estas conformaciones se produjeran, todos los partidos y ONG’s de las distintas oposiciones, dado el amplísimo conjunto de exigencias electorales que cada organización planteaba desde su propia perspectiva, solicitamos a Súmate y al Grupo la Colina elaborar el cuerpo de exigencias mínimas constitucionales y legales, y por eso mismo no negociables, para plantearlas al gobierno nacional, a su Asamblea Nacional y al nuevo CNE que reclamábamos se eligiera con rigurosa observación a lo establecido en el ordenamiento jurídico venezolano. De Súmate y el Grupo La Colina, repetimos, surgieron las célebres 10 exigencias mínimas que un grupo de partidos e individualidades salimos a defender públicamente y presentamos ante el propio CNE y a la Asamblea Nacional como imprescindibles para poder participar en el proceso electoral presidencial del 04-12-06. Desconocemos las razones por las cuales Súmate se ha referido después sistemáticamente a “cinco exigencias”, olvidando otras cinco planteadas por ellos mismos,  entre las cuales la más importante de todas era y es la designación del Consejo Nacional Electoral, de donde derivaban y derivan todos los atropellos, violaciones y ventajismos que la oposición viene denunciando tenaz e infructuosamente. Los partidos, ONG’s e  individualidades agrupados en Juntos por Venezuela, también solicitantes de las 10 exigencias, no solo no salieron a defender ninguna de ellas, sino que prácticamente las han considerado como un cepo, como un estorbo que pone en peligro las aspiraciones de los candidatos, porque si esas exigencias se plantean y no resultan satisfechas, los candidatos tendrían que decir expresamente si participan o si se retiran del proceso electoral. De hecho, se trata de las organizaciones e individualidades dispuestas a participar en el proceso electoral incondicionalmente. Llegaron a echar mano del argumento sofístico de que precisamente eran los candidatos quienes desde la calle le comunicarían una fuerza especial a la lucha por las condiciones electorales. Lo que viene ocurriendo en la realidad desde hace meses, es que ninguno de los precandidatos está luchando por las condiciones, que las dejaron a la deriva, y eso es lo que el ciudadano común percibe como lo más importante; es por eso que todos los precandidatos permanecen estancados en niveles poco significativos de respaldo popular. Lo peor es que cada vez que se les recuerda su promesa y se les emplaza para que luchen por lo que constituye su obligación, o se hacen los desentendidos o se disgustan porque invariablemente tendrían que decir cuál sería su decisión en caso de que las  exigencias electorales no se cumplan, como en efecto ninguna se ha cumplido no obstante que desde hace tiempo se han vencido los lapsos. Por esto también los principales precandidatos reaccionaron contra Súmate de manera airada, con una determinación que en cambio no exhiben frente al CNE y al gobierno, cuando la promotora de las primarias les puso como condición suscribir un documento, que jamás suscribieron, mediante el cual cualquiera de ellos que fuese electo candidato y aún después de inscrito como tal en el CNE, se obligaba a retirarse si el CNE no cumplía con lo que quedaba de las exigencias electorales, esto es, publicación oportuna del REP con todos los datos señalados en la LOSPP incluyendo la totalidad de las direcciones, depuración del mismo y conteo manual vinculante del 100% de las papeletas de votación. Y ante este nuevo rechazo de los precandidatos repudiando la única condición de peso moral y político que les propuso Súmate para efectuar las primarias, ésta se hizo la desentendida y siguió de largo para salvar no se sabe qué. Por nuestra parte, además de luchar a través de todo el país por las exigencias electorales, presentamos oportunamente ante la Asamblea Nacional el 11 de Mayo del presente año, un Proyecto de Reforma Parcial de la LOSPP, planteando la modificación de cinco artículos para establecer el sistema de votación y escrutinio manuales para las elecciones presidenciales del 03-12-06. Obviamente, el gobierno la engavetó sin prestarle la menor atención.  
 

LAS ADVERTENCIAS HECHAS POR ACCION DEMOCRATICA


AD, desde hace por lo menos seis meses, comenzó a anunciar lo que iba a ocurrir y efectivamente está ocurriendo. Advertimos responsablemente ante el país lo que se veía venir, apenas se produjo la designación de la célebre Comisión de Postulaciones de la Asamblea Nacional para designar el nuevo CNE, totalmente controlada por el gobierno. El resultado era previsible, no obstante que desde la oposición, en perfecta coincidencia con los voceros del oficialismo, algunos insistían en descalificar nuestras denuncias. Los cinco miembros del nuevo CNE votan por unanimidad todo lo que le conviene al gobierno. Este CNE se percibe como peor que el anterior, más identificado políticamente con el régimen, más a su servicio, sus rectores hacen más gala de su militancia oficialista que los anteriores, dan declaraciones más radicales, son más intransigentes y han mantenido y reforzado las estructuras burocráticas montadas por el anterior Presidente del CNE. Por estas razones, entre muchas otras, el nuevo CNE se ha desacreditado mucho más rápidamente que su predecesor. Cerca del 65% de los venezolanos que se atreven a opinar en las encuestas desconfían del CNE. Hubo partidos, ONG’s e individualidades supuestamente de oposición, que gestionaron y lograron  una oferta privada del oficialismo y llegaron a postular oficialmente nombres que les prometieron serían incluidos como cuotas suyas y/o de sus candidatos presidenciales, y hasta alardeaban de esta presunta conquista. El concierto entre  el gobierno y esa oposición tenía como única motivación la antigua e insuperable  fijación tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha de aislar a AD que se había convertido en un estorbo para estos planes. Para bien de la auténtica oposición, este  gobierno es tan poco fiable, tanto en público como en privado, que llega hasta el incumpliendo de esta clase de tratativas secretas. Conocida la designación del nuevo CNE  completamente oficialista, los defraudados se limitaron a balbucear críticas imperceptibles por haber sido nuevamente embarcados. No solo se trata de que se hubiese incumplido la primera y más importante de todas las exigencias, cual es la de un CNE imparcial, honesto y confiable, sino que de esa violación en adelante se han producido todos los atropellos y transgresiones que son su necesaria consecuencia. La designación de los organismos electorales clave, como la Junta Electoral Nacional y la Comisión de Registro Civil y Electoral, están  bajo control total del gobierno a través de las rectoras Tibisay Lucena y Sandra Oblitas. Son fichas militantes del gobierno once de los doce miembros entre principales y suplentes de ambas juntas.
 

SE NIEGA LA AUDITORIA DEL REP


Fue noticia durante semanas la auditoría del REP, ese instrumento fundamental del fraude electoral gubernamental continuado que el CNE mantiene escondido para tratar fallidamente de ocultar su podredumbre.  La razón es obvia: Si se pone el REP a disposición de los actores polìticos como siempre lo estuvo, se descubrirían los entre 4 y 4.5 millones de votos virtuales. Pero con todo y escondite, se han descubierto muchas cosas.  La auditoría integral propuesta por las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y  Católica Andrés Bello, a la que se agregaron después las universidades de Los Andes, del Zulia, de Carabobo, de Oriente y Metropolitana, fue sistemáticamente obstaculizada y finalmente rechazada por el CNE  que resolvió arbitrariamente hacerla bajo su total control, como en efecto está haciéndola, es decir, una autoauditoría, evacuada por universidades de baja o ninguna entidad académica, científica o tecnológica, algunas solo conocidas por los chistes que sobre ellas corren sueltamente como es el caso de la universidad bolivariana, y otras prácticamente clandestinas de cuya existencia el país ha venido a enterarse ahora a propósito de esta tramoya, como la experimental de Yaracuy, una fulana universidad de los militares y una tal universidad marítima, entre otras. Aferrados a la sentencia número 1050 de fecha 23 de Agosto de 2000, emanada de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el anterior CNE  y el presente que es su continuación radicalizada, se han  opuesto y oponen sistemáticamente a cumplir con los artículos 93 y 95 de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política que obliga a poner a disposición de partidos y candidatos el Registro Electoral Permanente con todos los datos que debe contener, incluido uno indispensable que son las direcciones. Siempre, desde que el REP existe,  había estado a disposición de partidos y candidatos para su permanente revisión, actualización y depuración. Ahora, so pretexto de proteger la privacidad de las personas, el REP se mantiene escondido, no obstante que el gobierno y los partidos que le sirven tienen a su disposición todos los datos no sólo del REP  sino  también de todos los organismos oficiales, incluyendo el Seniat, Cadivi, ministerios, gobernaciones, alcaldías, ONIDEX, misiones gubernamentales y los contenidos en las abominables instrumentos de extorsión que son las listas Maisanta y Tascón. Con este pretexto de mantener oculto el REP para salvaguardar la garantía constitucional de privacidad de las personas y en este orden de ideas, el libreto telefónico vendría a ser plenamente inconstitucional, porque contiene datos sobre las personas tan precisos como los que contiene el REP. No obstante el ardid de la sentencia para mantener el REP escondido, el CNE ha ofrecido a los precandidatos que van a participar incondicionalmente en el proceso electoral, la golosina de unas 150.000 direcciones para que las constaten en el simulacro de auditoría que ellos se están prestando para convalidar, es decir el 0.7% del total.  Cuando la sentencia del TSJ dispuso que publicar el REP con las direcciones viola la garantía constitucional de privacidad de las personas, no hizo excepciones cuantitativas, por lo cual, según dicha sentencia,  publicar la dirección de uno solo de los electores inscritos resulta tan violatorio de la Constitución como publicar la dirección de los 17 millones de personas que aparecen en él.    
 

INFORMES DE TECNICOS DE LA UCV Y DE COPEI


Gracias a la investigación de la Comisión de Técnicos de la UCV que dirige el compañero Genaro Mosquera, miembro del Buró Nacional de Educación, sobre el estudio hecho al REP y al último Censo Poblacional, y al examen adelantado por el equipo de técnicos del Partido Socialcristiano COPEI  dirigido por Enrique Naime, se han hecho descubrimientos y hallazgos espeluznantes que comprueban irrefutablemente el fraude concordado del REP y del proceso de cedulación de la ONIDEX, es decir el CNE y el MRI.  No vamos a insistir en el tema  ya suficientemente conocido por Venezuela y el mundo: un registro de 17 millones de electores apropiado para un país de 48-50 millones de habitantes cuando Venezuela tiene unos 25 millones; 4 millones de electores virtuales cuya dirección se desconoce; electores cuyos nombres y/o apellidos no aparecen o aparecen registrados con conjuntos de letras totalmente ilegibles;  32.000  electores mayores de 100 años en una población de 25 millones, cuando esa cantidad correspondería a un país con 250 millones de personas; 175 municipios de un total de 330 que tiene el país, con más electores que habitantes; un millón ochocientos mil electores de once diferentes estados del país, con una misma residencia en una urbanización de Caracas; 19.700 personas nacidas en un mismo día en la ciudad de Maracaibo; incremento desproporcionado de la población electoral en los últimos tres años; personas que al mismo tiempo tienen cédulas de extranjeros y cédulas de naturalizados sin serlo o siéndolo en fraude a la ley; personas con varias cédulas de identidad; septuagenarios, octogenarios y nonagenarios con seriales de cédulas que corresponden a personas de entre 18 y 25 años de edad. Por circunstancias fraudulentas como estas, el CNE  ha mantenido y mantendrá oculto el REP. El REP es el instrumento fundamental del fraude continuado del gobierno, fraude que viene desde anteriores procesos y se mantiene para los venideros. Esto lo sabemos todos los venezolanos y se empeñan en ignorarlo o minimizarlo, y aún peor, convalidarlo, algunos aspirantes a la candidatura presidencial de la oposición.
 

LAS EXIGENCIAS ELECTORALES OLVIDADAS


Entre los asuntos de mayor preocupación de la oposición están dos. El primero es el de las exigencias electorales a las que hemos venido refiriéndonos, y el segundo es el relacionado con el candidato único de la oposición y el método para seleccionarlo. El de las exigencias electorales, es el que une a la mayoría de la oposición, aunque no a toda,  porque algunos precandidatos más bien consideran este planteamiento como un estorbo, ya se ha dicho,  y  han llegado a  expresar que no debe hablarse más de ellas. Uno de los precandidatos tuvo la desvergüenza de recomendar a la gente a concurrir al matadero argumentando la sandez anestesiante de que como el CNE no cumpliría ninguna exigencia sería el pueblo en la calle el mismo día de las elecciones el que  las haría cumplir y por eso proponía no perder tiempo reclamando,  no hacer papel de llorones, que no se siguiera colocando al CNE en un paredón electoral. Últimamente ha dicho, en el colmo de su entrega, que se halla totalmente satisfecho de todo lo hecho por el CNE.  Curioso que a medida que el gobierno fue negando una tras otra las 10 exigencias electorales, los precandidatos más importantes, Súmate y el Grupo La Colina dejaban de lado el gravísimo escamoteo y centraban las supuestas luchas en las exigencias que iban quedando. Ya no queda ninguna.  


EL CANDIDATO DE LA OPOSICION Y EL METODO DE SELECCIÓN


El segundo asunto, todavía más conflictivo y perturbador, es el de las precandidaturas y el método de selección. Por percibirlo así propusimos públicamente que nos dedicásemos a luchar por lo que al menos teóricamente podía unirnos, las exigencias  electorales, y supeditásemos a este primer logro lo que nos dividía, que eran las candidaturas. Los hechos han comprobado que el tema de las candidaturas, o sea poner lo último de primero,  además de dividir  abiertamente a la oposición y quitarle fuerza a la lucha por las exigencias electorales, hace que el gobierno persevere en sus abusos, convencido con razón de que no hace falta cumplir con la Constitución y las leyes en materia electoral porque de todas maneras en la oposición hay precandidatos que por asunto personal están  dispuestos a participar desnudos en este tómelo-o-déjelo electoral que el  régimen les ha puesto por delante. Como si el tema de las precandidatos no fuese lo bastante conflictivo y disgregador, y lo dice el hecho de que se hubiesen inscrito hasta veinte aspirantes, ha venido a agregarse otro elemento de división como es la maroma de las elecciones primarias. Esta no constituye en modo alguno una propuesta ingenua. Sobre ella podemos opinar porque no tenemos intereses en el asunto candidatural y por ende tampoco en el método de selección. Al contrario, nuestra angustia nos ha impulsado desde hace meses a llamar a la  conciencia de los involucrados. Pero es menester recordar que los magníficos logros alcanzados por Súmate en eventos como el firmazo, los reparos y el RRP no fue exclusivamente, ni siquiera principalmente el producto de su propios elementos, que ni les bastaban ni les bastan, sino de la exitosa coordinación que hizo para que todos los partidos en todas las regiones del país, las ONGs’ y la verdadera sociedad civil, la espontánea y anónima,  les  suministraron a sus propias expensas el personal, datos, equipos, locales, transportes y actas que hicieron posible cumplir exitosamente sus labores, asunto que nunca recordamos hubiese sido reconocido. Los principales precandidatos le han reclamado a Súmate su arrogancia por haber anunciado públicamente un método comprometedor que no les fue consultado, y ahora le cobran para que quede demostrado que solos no pueden organizar nada. Las primarias están muertas pero la vanidad de los dolientes se niega a admitirlo.
 
Nada costaba a nuestro Partido echar a rodar el nombre de un precandidato, otro más, que tuviese entre 0 y 3 puntos en las encuestas, que alrededor de eso que se llama el margen de error andan todos. Nada nos costaba tampoco participar en primarias, y con mucha ventaja sobre los demás, porque nosotros no somos una ficción, ni un conjunto de siglas de existencia solo mediática ni una ONG  de existencia espasmódica, sino una realidad tangible con casi 65 años de presencia en todos los estados, municipios y parroquias del país, en la mayoría de las cuales sólo existen el gobierno y AD como única organización de la oposición; no existen otros partidos ni mucho menos organizaciones de los precandidatos. Es más, no atrevemos a decir que la propuesta de las primarias se afirmó cuando los promotores tuvieron certeza de que AD, el único verdadero rival para todos los demás aspirantes, no iba a participar en el evento, porque de haberlo hecho seguramente se les hubiese ocurrido a los poderes fácticos y a los que les preparan sus eventos, algún otro método de selección del candidato único que para ellos y sus intereses no podía ser de AD. Dicho sea, fuimos tan responsables e interpretamos tan cabalmente la coyuntura histórica por la que atravesaba el país, que llegamos a expresar públicamente que este no era el momento de candidaturas partidistas, que el candidato de un partido cualquiera no sumaba sino que restaba, que de contar con garantías electorales todos debíamos apuntar hacia un candidato extrapartido capaz de unir y no de disgregar.

LIDER, MESIAS Y ANTIPOLITICA


La ocurrencia de que el país lo que necesita es un Mesías, un líder  que pelee por las condiciones electorales y venga a salvarnos de esta tragedia,  la obsesión de hallar el Chávez de la oposición, la mentira de que sólo Él podría lograr las exigencias electorales que todos los aspirantes y partidos juntos no han podido, es  resucitar otra vez la vieja tragedia de nuestra historia de país sin instituciones. La propuesta tiene una enorme e indisimulable carga ideológica y política, no es una propuesta ingenua,  tiene el cariz del sector de donde proviene. Es una idea tan perversa como la que afirma que los únicos héroes de nuestra historia son los militares, que la Patria no ha tenido jamás ni jamás podrá tener héroes civiles. Y por supuesto, esto se complementa con la idea estrafalaria de que la partera impoluta del líder-salvador serían unas primarias melancólicas hechas por una organización y solo por ella. De eso se trata: según esta enjundiosa tesis quizá comparable a la del socialismo del siglo XXI, no son los procesos sociopolíticos los que por decantación van produciendo sus conductores, sino que estos se eligen en elecciones primarias y de estas resultan los líderes legitimados. ¿Líderes de quien y de qué? ¿De los participantes? ¿De los organizadores? ¿De los que financian la comedia? ¿De los que contra su voluntad y contra una supuesta opinión pública hecha y deshecha a conveniencia de los factores de poder se ven obligados por miedo y presiones a jugar un juego en el que íntimamente no creen? Todos estos factores y promotores olvidan, además de su propia responsabilidad en todos los hechos ocurridos desde antes de  abril de 2002 hasta la fecha, incluyendo paros y huelgas, mesas de negociaciones y acuerdos, firmazos y reparaciones, referendo y elecciones, que los pocos logros que ha tenido la oposición, por encima de la histeria colectiva generada y alimentada por unos pocos, ha sido por el esfuerzo conjunto de un gentío, sin ningún líder ni caudillo, y que todos, todos los errores acumulados y los esfuerzos perdidos en estos últimos 8 años han sido el resultado de individualidades y poderes fácticos que aún  muchos no se atreven a nombrar y que siguen empecinados en hacer lo que les place y que los demás se coloquen detrás. Después de haberse servido más que nadie del sistema vigente entre 1958 y 1998, al parecer olvidaron todo lo que aconteció y se tornaron en críticos furibundos porque fabricaron chivos expiatorios para estrujar a discreción y esconder la propia responsabilidad. Promovieron el hoy desleído discurso antipolítico, obsesionados por desvirtuar el axioma democrático de que sin partidos no hay democracia. Pero inventaron a granel sus partidos políticos propiamente tales y otras veces los enmascararon detrás de ingenuas fachadas de ONG’s. Disminuyeron a las organizaciones políticas casi a punto de hacerlas desaparecer, simplemente porque no pudieron controlarlas a plenitud; de hecho, casi todas han desaparecido en el desgaste de todos estos años en los que fueron llevadas a remolque a poner sudor y carne en confrontaciones equivocas; y las que a duras penas sobreviven sin que nada se les reconozca, lo hacen empinándose dificultosamente sobre un torrente de críticas malintencionadas, perseverantes y despiadadas.  Destruyeron sin crear, pero no han sido capaces de ocupar el espacio de los partidos como aspiraban, ni de fabricar el supuesto líder a imagen y semejanza de sus intereses por cuya presencia llevan años maniobrando. Y conste que les ha sobrado de todo para lograrlo, menos razón. No se olvide que estos poderes fácticos, leales solo a sus propios intereses, también inventaron, amamantaron y engruesaron a Chávez, lo promovieron y financiaron  como nunca lo habían hecho con otro Mesías, pero se les escapó de las manos porque resultó todavía más bellaco que quienes lo inventaron. Esta son estrictas verdades que los poderes fácticos reconocen sólo en el ámbito sin consecuencia de las conversaciones privadas, porque en público no rectifican ni un ápice. Al contrario. Su actuación es cada vez más enconada y a cada reclamo repiten con una mezcla de cinismo y amenaza que reafirma sus propósitos, que lo que están haciendo es contra su voluntad porque lamentablemente los partidos políticos son incapaces de cumplir su papel.
 
No criticamos que algunas ONG’s estén haciendo cómodamente y desde hace tiempo el rol de partidos políticos cuando les conviene y retornando a su forma inicial cuando se les presentan las inevitables consecuencias,  pero presionando a discreción, cambiando de posición según el propio interés, enmascarados detrás de fachadas técnicas, so pretexto de una función que únicamente ellas podrían desempeñar exitosamente. Ya se diluyó el aura de intocabilidad y están tan en el centro de la controversia como cualquier otro de los actores políticos porque eso decidieron ser. Tienen posiciones políticas e intereses políticos porque son un partido político y deben asumir ese rol con sinceridad.  Hacerlo es respetable, como criticable resulta que lo hagan y lo nieguen con impostura, disimulo,  camuflaje,  ambivalencia,  falsa ingenuidad y  candidez de utilería.
 

LOS ARGUMENTOS PARA JUSTIFICAR LAS PRIMARIAS


Son demasiado inconsistentes los argumentos de quienes propusieron las primarias sin consultar con ningún  sector ni factor, a consecuencia de lo cual, entre otras cosas, les han llovido críticas feroces por parte de los eventuales participantes que por pura presión se han visto en trance de concurrir a regañadientes a lo que les presentaron como hecho cumplido. El áspero contrapunteo entre los precandidatos concurrentes y los que decidieron no hacerlo, el tono de las críticas de casi todos ellos contra Súmate, el rechazo a que las manejen “monopólicamente”, como expresó un precandidato, la condición de que deben hacerlo conjuntamente con otras ONG’s, algunas de las cuales tuvieron en el pasado distante alguna figuración mediática pero que hoy simplemente no existen,  la insistencia de Súmate de mantenerse a pesar del virtual veto de los precandidatos más importantes, abre un enorme campo de  conjeturas, y, dado su talante y vanidad, resulta difícil comprender por qué se aferran a contrapelo de esas circunstancias de desconfianza y recriminación, aunque se intuyen las razones subyacentes de esa terquedad. Si las primarias salen bien, el mérito es de Súmate, y si sale mal o no se hacen, la culpa es de los precandidatos. Por otra parte, Súmate, ineludiblemente comprometida por sus  justificados reparos al REP y a la totalidad del sistema electoral, y por su insistencia a que por ello nos retirásemos de las elecciones parlamentarias del 4 de Diciembre de 2005, ahora propone hacer primarias con el REP denunciado por ella misma o con el REP del 2003  complementado con los cedulados en el proceso todavía peor del 2003 hasta acá, más hipertrofiado, más contaminado, más desacreditado, más probadamente fraudulento. ¿Por qué el cambio? Es deleznable el argumento de que, según las encuestas, un alto porcentaje las desea como método de selección, porque, según las mismas encuestas, un número igual acogería cualquier otro método para seleccionar el candidato único de la oposición. Pero también, según las mismas encuestas torpemente invocadas (que en Venezuela en los últimos años han tenido más yerros que aciertos, como la célebre predicción del triunfo de Salas Romer sobre Chávez y los porcentajes de candidatos y partidos en elecciones de gobernadores y alcaldes), hay otros porcentajes  más elevados todavía que no citan los promotores de las primarias, a saber: que todos los precandidatos juntos no superan los 10 puntos en las preferencias e individualmente duplican y casi triplican a Chávez en los niveles de rechazo; que ninguno de ellos ni el conjunto de ellos es capaz de derrotar a Chávez;  que más del 80% de los electores expresa que sin condiciones no vota, por lo cual las primarias o cualquier otro método de selección vendría a ser perfectamente inútil. Por cierto, ¿por qué las encuestadoras no le preguntan a los ciudadanos si estarían dispuestos a concurrir a unas primarias organizadas por Súmate con base a un REP y a una cedulación fraudulentos? Finalmente, si las encuestas son tan infalibles como para determinar la decisión de promover las primarias en medio de tanta controversia ¿por qué no las utilizan de una vez para escoger mediante ellas el candidato único de la oposición y de esa manera ahorrarse los muchos riesgos y costos de todo tipo que las primarias conllevan?  En privado y entre muchas otras  frágiles justificaciones, los promotores de las primarias han dicho que se trata de escoger un candidato para después retirarlo cuando las exigencias no se cumplan. Ese argumento era defendible antes, cuando las exigencias estaban por cumplirse, y aunque sabíamos que no se cumplirían quedaba todavía el beneficio del tiempo.  Pero ahora no, porque el tiempo ya pasó y ninguna se cumplió como ellos lo saben; entre el CNE y varias sentencias del Tribunal Supremo de Justicia  han negado todo,  el conteo manual vinculante de las papeletas, las direcciones y demás datos del REP.  Esto nos parece lo más grave e irresponsable de la propuesta de las primarias, elegir un candidato sólo para retirarlo, sobre todo cuando no se trataría de ningún hecho sobrevenido ni sorpresivo sino de un desenlace premeditado. Generar a conciencia una nueva expectativa simplemente para generar también a conciencia una nueva frustración, con el pretexto de un supuesto logro político que no es tal, nos parece criminal. Eso es engañar a la gente. Para mitigar el tamaño de la perversidad, nos han refutado diciendo que la mayoría de los partidos de oposición, AD a la cabeza, después de inscritos nos retiramos de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005 cuatro días antes de su celebración, lo cual es cierto. Pero  nadie se inscribió para generar una expectativa y luego retirarse. Al contrario, nos inscribimos para participar y fueron los hechos sobrevenidos y la invencible fuerza que se formó presionando al retiro, lo que finalmente determinó nuestra decisión. Ahora los supuestos son completamente distintos y lo saben los promotores de las primarias. Proponerlas, equivale a renunciar a priori al derecho de abstención electoral y a  favorecer el interés del gobierno de tener elecciones con altos índices de participación.
 
Detrás de la propuesta de  las primarias hay tres intereses en un principio disimulados pero hoy perfectamente conocidos: uno, de protagonismo y revitalización, porque necesitaban tomar un segundo aire; dos, para  detener acciones judiciales en curso, y tres, por necesidades de financiamiento. El cuadro lo completa una doble presión: el gobierno presiona a ciertos intereses económicos, financieros, industriales y mediáticos exigiéndoles que a su vez  presionen a los partidos, precandidatos y ONG’s que reciben su patrocinio,  para que estos hagan cierto juego electoral que al régimen conviene. En cuanto al financiamiento al que hemos hecho referencia, es nacional, transnacional y transcontinental. Eso es lo que está ocurriendo. Así de simple.
 

LOS PRECANDIDATOS


Las consideraciones siguientes valen tanto para los precandidatos existentes como para cualquier otro que pueda aparecer. Entre los 10 u 11  precandidatos de la oposición que se mantienen, hay  tres que en medio de grandes invocaciones a la democracia y de censura a los cogollos, se reúnen y deciden por todos, porque consideran que los demás son relleno y así los tratan. De hecho, se han elegido precandidatos a sí mismos. Los que de ellos militan en partidos, jamás, al cabo de 10 o más años de existencia, han hecho ni siquiera un simulacro de elección interna. Pero por una u otra razón,  han logrado se centre en ellos la atención de medios y analistas, aunque los porcentajes de respaldo de cada uno se mantengan muy bajos. Lo único que crece es el porcentaje de abstención a medida que el CNE cierra posibilidades, se descubren nuevos y mayores escándalos sobre el REP,  sobre la cedulación y el sistema electoral en general, se diluye la confianza y aumentan las pugnas y divisiones en el seno de la oposición. Los demás precandidatos han sido colocados casi en el desprecio, para nada se les toma en cuenta.  En estos momentos, la abstención ronda el 63% de los electores encuestados. Las campañas de los aspirantes carecen de combatividad y mensaje, no tienen aliento ni respaldo, ni existe la menor esperanza en una posible victoria capaz de atraer electores. Son campañas asistemáticas, intimistas, encriptadas, circunscritas a  coloquios en salones reducidos y cerrados más propios para reuniones académicas que para campañas electorales. La esporádica presencia de los precandidatos en algún lugar, es con propósitos meramente mediáticos, aparecen opacos, plúmbeos, desangelados, desganados, pasan inadvertidos, carecen de entusiasmo, no encuentran eco alguno. Son campañas sin ciudades, sin pueblos, sin calle, sin barrios, sin cerros, como si no existieran. Los discursos son completamente inconsistentes, tímidos, anodinos, llenos de lugares comunes, sin atractivo alguno,  incapaces de asumir la inevitable confrontación que Chávez plantea, sin fervor ni coraje, inútiles para captar adhesiones y mucho menos despertar los entusiasmos indispensables en una campaña electoral. Los pocos concurrentes que han acudido a las convocatorias salen decepcionados y frustrados con solo escucharlos hablar. Los aspirantes tienen la derrota estampada en el rostro.
 
No obstante ser perfectamente respetables la decisión de los precandidatos a participar, haya o no condiciones para hacerlo, ello obedece a razones puramente individuales, no colectivas ni sociales, y en ello radica otra de la causas del poco respaldo que han logrado. Alguien llegó a decir que  propuso su precandidatura para aparecer en los medios. Y ni así.


MANUEL ROSALES


El precandidato Manuel Rosales es el único que tiene algo que perder porque es Gobernador del Estado Zulia, objetivo en el que tiene puesta la mira el Presidente Chávez. No lo presumimos. El mismo Chávez lo ha dicho en reiteradas ocasiones y con énfasis malévolo. El Gobernador está arriesgando mucho a cambio de nada y él lo sabe. Al perder las elecciones difícilmente Chávez permitiría que retornara sin castigo a la Gobernación del Zulia, como si nada hubiese pasado. Cada vez que el gobierno lo requiere, cuando tiene razón y cuando no la tiene, cuenta con el auxilio de alguno de sus poderes o de varios de ellos para cumplir el encargo. En este caso, quienes establecen las diferencias que lo favorecen son las disposiciones legales. El día 28 de Julio del año en curso, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en sentencia número 1488 y ante un recurso de interpretación promovido por el CNE,  aplicó literalmente los artículos 229 de la CRBV y 124 de la LOSPP que determinan que un gobernador en ejercicio no puede ser candidato a la Presidencia de la República a menos que antes de postularse renuncie absolutamente al ejercicio de su cargo.  Por todo esto y a pesar de las primeras interpretaciones lanzadas por el Gobierno para que mordiera el anzuelo, Manuel Rosales tendrá que escoger entre ser candidato o ser Gobernador. Clara y personalmente se lo dijimos un par de meses antes de la sentencia cuando nos expresó sus ilusiones en contrario. Un alguien le había dicho que al gobierno le interesaba un competidor fuerte. El tiempo nos dio nuevamente la razón. Cuanto más débiles e insulsos los precandidatos, mejor para el gobierno. Si  Rosales es el candidato de la oposición concurrentista, habrá elecciones para la Gobernación del Estado Zulia conjuntamente con las elecciones presidenciales y ambos resultados están escritos. Sólo un fantasioso creería seriamente poder ganar en estas circunstancias. El Gobernador ha estado permanentemente sometido  a presión del gobierno a través de sus varios instrumentos (Contraloría, Asamblea Nacional, Fiscalía, tribunales etc.) desde el día 12 de Abril de 2002 cuando firmó el acta de asunción de Pedro Carmona Estanga como Presidente de facto de  Venezuela. El acoso incluye el cascabeleo del Alcalde chavista de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, imputándole las acusaciones más inverosímiles, todas las cuales hallan eco en las diferentes instancias de la cancerbería gubernamental. Las amenazas intermitentes sobre su imputación por la Fiscal Ortega Diaz, favorita del régimen para estos menesteres persecutorios, no han cesado desde el golpe de Estado de Abril del 2002. Pero el chantaje ya no es ni siquiera un secreto a voces sino una manifestación pública del propio gobierno a  través del Fiscal General de la República que le ha ofrecido al Gobernador Manuel Rosales escoger entre la candidatura presidencial de la oposición y la cárcel. Citamos textualmente la declaración del Fiscal Isaías Rodríguez al diario El Universal de fecha viernes 30 de junio de 2006, que más desparpajada no puede ser:
 
“El Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez, informó que uno de los elementos que tomará en cuenta para presentar la solicitud de antejuicio de mérito contra el Gobernador Manuel Rosales sería su eventual participación como candidato en las elecciones presidenciales, pues quiere evitar que este enjuiciamiento se tome como una acción de persecución política. ‘El hecho de que Rosales sea un candidato por la presidencia es un elemento importante a valorar, sobre todo porque en algunas oportunidades se ha señalado a la Fiscalía como un órgano de persecución política y estamos muy distantes de eso. No se puede dejar colar la idea de que la Fiscalía es capaz de hacer nugatorios los derechos políticos’ dijo con respecto a la investigación contra  Rosales por haber firmado el decreto Carmona”. Y luego la periodista agrega: “El Fiscal General no quiso precisar si el antejuicio será postergado hasta cuando culmine el proceso electoral.”

Nosotros precisamos que después de la sentencia del TSJ, la oferta gubernamental a Manuel Rosales se enuncia así: Candidatura presidencial de la oposición previa renuncia a la Gobernación del Zulia o la cárcel. Así de simple.
 
Dos breves comentarios a la insólita declaración  del Fiscal General de la República: 1) Viola la Constitución y la ley cuando soslaya o difiere el ejercicio de la acción penal para perseguir un gravísimo delito de acción pública como el que se le imputa al Gobernador Manuel Rosales, subordinándolo al ejercicio de un derecho político particularismo, personalísimo y excepcionalísimo como es el de postularse a la presidencia de la República, y 2) Deja la acción en suspenso para cobrársela después, porque seguramente lo imputará una vez que deje de ser candidato presidencial y pierda las elecciones. La jugada está clarísima. En este gobierno en que no existe Estado de Derecho, el Gobernador Manuel Rosales irá preso exactamente en el momento cuando al gobierno le venga en gana y su salvación no depende en absoluto que sea o no sea candidato a la presidencia de la República. Más todavía, como candidato,  ex-candidato y ex-Gobernador puede ser imputado en cualquier momento porque no tiene el privilegio del antejuicio de mérito, que sí tiene, en cambio, como Gobernador en ejercicio.  Pero en todo caso, por respetables que sean los temores en este sentido del Gobernador Manuel Rosales para convalidar con su postulación el proceso electoral presidencial, no dejan de ser  razones absolutamente personales que no lo salvan en absoluto de la persecución judicial del régimen, como personal es el hecho de que quiera aprovechar lo de la precandidatura para convertir su movimiento político regional en partido nacional.


JULIO BORGES


El precandidato Julio Borges ha decidido desde ahora  jugar a largo plazo y ha escogido el peor momento para hacerlo, precisamente porque estas son las únicas circunstancias con las que no se puede jugar. No estamos frente a un régimen democrático y el juego no es democrático. Lamentablemente no lo es. Para este aspirante, al parecer, lo importante es competir desde ahora por el liderazgo de no se sabe qué, varias veces, cuantas fueren necesarias, reproducir el síndrome Caldera de ser candidato repetitivo hasta  que se produzca la vencida. Los parangones y paralelismos raras veces cuadran en política y las casualidades no son más que eso, casualidades. Son otros tiempos y sobre todo es otro el personaje. El precandidato ha dicho y reiterado que su edad le permite esperar el desgaste de Chávez por 15 o 20 años y por eso su participación en este juego sin condiciones. Su obsesión es aparecer desde ya con un puesto en  la cola, aguantando hasta que los demás se cansen, perseverar por años para que la gente se acostumbre y eso, según su estrategia, conllevaría a que el porfiado finalmente se llevaría su premio por conmiseración de la gente. Aún sin saberse lo que el futuro puede deparar a alguien independientemente de su edad, porque en su caso tiene varios, más aventajados y más carismáticos rivales dentro de su propia organización,  admitamos que él si puede esperar, pero Venezuela no. De eso se trata. Sus razones personales son respetables pero son solo eso, personales. Es un asunto suyo, no de Venezuela, y creemos que ni siquiera de su propio partido, a juzgar por las tensiones internas que han trascendido más allá del seno de su organización política, a propósito de su candidatura y de la participación en estas elecciones.


BENJAMIN RAUSSEO


Propuso su candidatura hace pocos días generando mayor atención que la de otros precandidatos propuestos desde hace tiempo. Su derecho a aspirar es tan respetable como el de cualquier otro precandidato y es tan criticable como la aspiración de cualquiera de ellos.  Ha expresado no participar en elecciones primarias, estar dispuesto llegar hasta el final, competir en las actuales condiciones de minusvalía electoral e incluso declinar a favor de cualquier otro precandidato que aparezca mejor que él en las encuestas. Ni los precandidatos  Rosales y Borges han manifestado declinar a favor de la candidatura de Benjamín Rausseo aun en el caso de que éste los supere en las encuestas.


LOS ARGUMENTOS DE LOS PRECANDIDATOS


Todos los precandidatos tienen el derecho a aspirar,  pero no a poner sus razones personales por encima de Venezuela. Eso es lo que desgraciadamente han hecho. Sus ambiciones no dan derecho a participar rendidos y a legitimar este gobierno a través de unas elecciones a sabiendas de que se trata de una estafa electoral que fortalece al régimen y perjudica enormemente  a la inmensa mayoría de los venezolanos. Para justificar su concurrencia, han empleado argumentos verdaderamente artificiosos: Han mentido gravemente al afirmar que no hay más nada que hacer sino votar así, no obstante las circunstancias electorales fraudulentas; vuelven a mentir cuando dicen que cualquiera de ellos puede ganarle a Chávez, y al respecto falsean las mismas encuestas que inequívocamente dicen lo contrario; ocultan que en estas circunstancias Chávez no entregaría el poder ni aún perdiendo las elecciones, y si mantiene el sistema electoral fraudulento y el control total del proceso  es porque no quiere que se repitan los sobresaltos del antes, el durante y el después del RRP, menos con un candidato único de oposición y un sistema electoral pulcro que estimule la participación electoral masiva. Los precandidatos deben admitir lo que a estas alturas no acepta discusiones: Hugo Chávez Frías no entregará pacíficamente el poder en elecciones limpias, a menos que lo obligue una invencible presión popular y el esfuerzo conjunto de los muchos factores de oposición hoy divididos fundamentalmente por la participación o no en las elecciones y por el espectáculo ya vergonzoso de las precandidaturas. En las actuales circunstancias no existe solución electoral porque no hay elecciones limpias. Y quienes tengan decidido por su conveniencia participar así en estas elecciones, que no mientan, que digan la verdad, que admitan que van  concientemente a una derrota ya decidida y que están participando en un proceso electoral fraudulento por otras razones, conocidas unas, secretas otras. Que sean los ciudadanos los que tomen la decisión pero con conocimiento de causa.
 
También han dicho, en el colmo de los sofismas, que saben que no van a ganar pero que el objetivo es sacar cerca del 30% de los votos y de allí formar una especie de capital semilla para hacer una oposición a plazo incierto que encabezaría como líder el candidato perdedor. Tamaña fantasía. Eso denota un desprecio indolente por la inteligencia del común. Como si los haberes políticos fuesen como colocaciones financieras que depositadas prudentemente en entidades confiables, al cabo de cierto tiempo crecen ganando intereses. Además de que es de por sí torpe anunciar  que van a las elecciones en pos de una derrota  sólo para sacar unos cuantos votos, porque una estrategia así no suma sino que resta, no entusiasma sino que decepciona, deberían recordar que los tales capitales políticos, cuando son el producto de la aportación y concurrencia de factores heterogéneos, se diluyen apenas se produce la derrota electoral y la consiguiente resaca. Ahí no va a quedar nada. Al día siguiente cada uno cogerá por su lado. Por muy vanidosos que sean los precandidatos, no hay entre ellos ninguno que sea capaz de conformar ni mucho menos sostener un capital político y un liderazgo a mediano plazo de toda la oposición. Al contrario. Todos son elementos disgregadores y lamentablemente  todavía no se han dado cuenta.  Recordemos y preguntemos: ¿Qué capital político le quedó al candidato Enrique Salas Romer luego de la derrota electoral en las elecciones presidenciales de 1998 en las que obtuvo el  43% de los sufragios? ¿Qué capital político-electoral  le quedó al candidato Francisco Arias Cárdenas luego de la derrota electoral en las elecciones presidenciales de relegitimación del año 2000 en las que obtuvo más del 40% de los sufragios? ¿Qué capital político le quedó al conjunto de la oposición luego del RRP? ¿Qué quedó al cabo de las elecciones de gobernadores, alcaldes, concejales y juntas parroquiales?
 

EL GOBIERNO TIENE SU CANDIDATO PARA LA OPOSICION


Nadie dude que el gobierno esté involucrado en las dificultades de la oposición, y que parte de ésta ofrezca todas las facilidades para ese despropósito. Mucho de lo acontecido forma parte del juego gubernamental para dividir e imponer sus intereses. Hasta ahora lo ha logrado. Presiona toscamente y a mansalva a los denominados poderes fácticos y estos, a cambio de ciertas concesiones,  actúan como quiere el gobierno, instan  a sus patrocinados a actuar en el sentido que el gobierno exige, lo cual pasa por promover la participación electoral incondicional, estimular la proliferación de aspirantes para desconcentrar el voto oposicionista, variar intempestivamente los apoyos de uno u otro candidato y así sucesivamente. Entre los precandidatos hay quienes se han reunido y reúnen con el gobierno para concertar aspectos de recíproco interés. Lo censurable no son las reuniones que normalmente deben producirse y se producen en los países verdaderamente democráticos entre gobierno y oposición a propósito de los temas de interés nacional, sino que  vengan a efectuarse ahora sólo por las conveniencias electorales del gobierno y de los precandidatos de oposición de espaldas al país, que sean clandestinas y que quienes asisten a ellas las nieguen.
 
El gobierno avanza hacia su propósito de imponer el candidato de la oposición que más le convenga, el que le permita seguir con su discurso de ricos contra pobres, de oligarquía contra pueblo, de capitalismo contra socialismo. El candidato ideal del gobierno será el más elitesco, el que no entusiasme ni capte votos del pueblo, el que aparezca entre los más rechazados, el de discurso más desabrido y menos estimulante, el que no pueda exhibir ningún logro político o gubernamental, el que tema  tomar la calle y hacer campaña en los sectores populares, el que renuncie a la protesta como elemento de movilización y presión y esté dispuesto a hacer la oposición timorata que el gobierno quiere, el que se entregue al juego que el gobierno impone, el que reduzca a la oposición a la crítica inocua y complaciente, el que no se atreva a confrontar a Chávez, aquel cuyo discurso sea más superficial e inofensivo, en fin, el que acate las reglas que el gobierno dicte. Piropos y elogios gubernamentales mediante, como hemos comenzado a verlo, ese será el más apropiado para recibir  el título de representante de la oposición reconocido por el oficialismo porque será el menos capaz de poner en peligro la hegemonía del gobierno y el menos apto para movilizar hacia la protesta al enorme número de venezolanos desesperados por la Venezuela en que se le ha obligado a vivir. Pero, además de que el gobierno quiere tener su propio candidato como abanderado de la oposición, también  quiere que se mantengan varios para que la votación oposicionista se divida todavía más. En eso anda.
 
Compañeros cedenistas:
 
Vista la exposición e información que antecede, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) propone al CDN la aprobación de las siguientes


RESOLUCIONES


1) Acción Democrática se declara en campaña nacional e internacional para divulgar el contenido del presente Informe y en defensa de la institución de elecciones libres y transparentes que en estos momentos no existe en Venezuela.
 
2) Acción Democrática en estas circunstancias se abstiene de inscribir o respaldar precandidatos o candidatos a la Presidencia de la República para las próximas elecciones presidenciales que se efectuarán el 03 de Diciembre de 2006.
 
3) Acción Democrática, manifiesta su respeto al derecho de los conciudadanos de ejercer el voto aún en las condiciones de minusvalía en que actualmente se halla la institución del sufragio en Venezuela, y al mismo tiempo reclama respeto al Derecho Constitucional que tienen los conciudadanos de no votar conforme a su conciencia cuando consideren que no están dadas las garantías para hacerlo. Rechazamos rotundamente las amenazas de regimentación y sanción anunciadas por el CNE para silenciar a quienes hemos denunciado y denunciaremos el fraude continuado en el proceso electoral presidencial venezolano o a quienes ejerzan su derecho de llamar a la abstención electoral.
 
4) Acción Democrática se mantiene en estado de alerta ante la delicada situación que atraviesa el país y se prepara para nuevas jornadas de movilización nacional ante un nuevo fraude electoral y ante  la Reforma General de la Constitución que el gobierno iniciará a partir de la reelección presidencial.