miércoles, 16 de abril de 2014

 

Internacionales

18 / 02 / 2013
- 09:11:48
Enferma terminal vuelve a pedir la legalización de la eutanasia
Enferma terminal vuelve a pedir la legalización de la eutanasia
/ Globovisión/EFE
El Tribunal Supremo irlandés empieza a estudiar mañana el recurso de apelación presentado por una mujer que se encuentra en estado terminal con esclerosis múltiple, a la que se denegó el derecho a recibir de su marido un suicidio asistido.

Marie Fleming, de 59 años y exprofesora universitaria, presentó el pasado diciembre ante el Alto Tribunal irlandés un caso sin precedentes en este país, donde la "Ley de Derecho Criminal (Suicidio)" de 1993 prohíbe el suicidio asistido.

La legislación vigente también castiga con un máximo de 14 años de cárcel a quien "ayude, instigue, aconseje o procure" un suicidio asistido.

Durante aquel juicio, el primero de este tipo en Irlanda, la enferma, madre de dos hijos, aseguró que la citada ley viola sus derechos personales y a la vida, de acuerdo con los principios recogidos en la Constitución irlandesa y en la Convención Europea de Derechos Humanos.

El Alto Tribunal de Dublín, compuesto por tres jueces, desestimó el pasado 10 de enero los argumentos presentados por los abogados de Fleming al asegurar que la legislación no "infringe de manera desproporcionada" los derechos constitucionales de la demandante.

Los magistrados también consideraron que la normativa actual está "justificada desde el punto de vista del interés público", pues contribuye a proteger a los más "vulnerables".

Dada la importancia de este caso, el Tribunal Supremo irlandés estará formado por siete jueces, que durante dos o tres días analizarán el recurso de apelación, aunque se espera que la petición de Fleming tampoco prospere en esta ocasión.

La enferma, que lleva más de 25 años en una silla de ruedas, había solicitado al Alto Tribunal que la librara de una "muerte dolorosa" y permitiera que su marido la ayudara a acabar con su vida "digna, legalmente" y acompañada por su familia.

En su dictamen, el magistrado jefe, Nicholas Kearns, afirmó entonces que este tribunal decidió rechazar por unanimidad la solicitud de Fleming, que en caso de prosperar hubiese obligado al Estado a modificar la legislación y la Constitución sobre el suicidio asistido.

El juez recordó que existe un "riesgo real" de que, incluso con "estrictas salvaguardas", la legalización impida proteger adecuadamente a los más vulnerables, como "los ancianos o las personas sin recursos", quienes "podrían no ver otras opciones cuando se consideran una carga para sus familias o la sociedad".

No obstante, el juez explicó que, en casos extremos como el de Fleming, la Fiscalía tiene cierta autonomía para decidir si emprende o no acciones legales contra alguien que se haya prestado a ayudar en un suicidio.

"Su coraje ante la adversidad es admirable e inspirador. Por muchas razones, (Fleming) ha sido el testigo más notable que cualquier miembro de esta sala ha tenido el privilegio de conocer", destacó el pasado enero Kearns.