miércoles, 23 de abril de 2014

 

Salud

24 / 04 / 2013
- 11:50:09
El caso de Yendri Sánchez: ¿Desafío, travesura, patología o delito?

Espontaneidad: ¿Desafío, travesura, patología o... por Globovision
AA / Globovisión
El pasado 19 de abril, durante el acto de juramentación del presidente, Nicolás Maduro, ingresó al recinto un joven llamado Yendri Sánchez, conocido como “el espontáneo”, quien le quitó el micrófono a Maduro y causó revuelo ya que posteriormente el Ministerio Público lo privó de libertad por realizar este acto.

Tras este hecho, se han despertado diversas opiniones. El abogado penalista, Juan Carlos Gutiérrez, explicó que en el caso de Sánchez, el acto fue realizado de forma pacífica, y no amenazó la integridad física del funcionario. “Si se irrumpe en los derechos del individuo entra la materia penal, acoso violencia o amenaza que está apelado por la ley”, comentó Gutiérrez.

“Yo no veo que se hubiere cometido algún delito”, la ley contempla como delito solo si hubo violencia ejercida para interrumpir un acto público, pero eso no ocurrió en la arremetida de Sánchez, comentó Gutiérrez. “Solo hubo  una intención de juego, de difundir una actividad. No se trató de amedrentar ni dañar una imagen”, dijo.

Por otra parte, el director de educación de la Asociación Mundial de Psiquiatría, Edgard Belfort, explicó en el programa Soluciones la diferencia entre fanatismo y espontaneidad. Comentó que en el primero, se lleva a una pasión desmesurada que no acepta comentarios ni discusiones, es decir, que no reconoce la actitud crítica de los demás. Mientras que cuando se es espontáneo, se encuentran alteraciones que provienen de una previa admiración, más no tiene por qué tener un desenlace negativo.

“En el fanatismo la razón está por debajo de la noción”. El fanatismo terrible puede llevar incluso a cometer crímenes pasionales, dijo Belfort.

“El fanatismo no es una patología definida pero puede ser un síntoma de muchas otras patologías”, explicó.

Afirmó que tener admiración por alguien o algo es inclusive algo positivo, como valorar la belleza, la religión, las maravillas del mundo, la naturaleza, entre otras cosas, lo importante es tener control de eso, ya que admirar demasiado algo puede llevar a una obsesión y al fanatismo.

“Lo importante es tener control de nuestras acciones”, finalizó Belfort.