miércoles, 23 de abril de 2014

 

Analistas

17 / 08 / 2012
- 03:42:24
Difícil de explicar
Difícil de explicar
Danilo Arbilla / Globovisión
Ernest Hemingway comienza uno de sus mejores cuentos – Las nieves del Kilimanjaro- con una leyenda masai sobre esta montaña africana de casi 6 mil metros de altura, que dice “que cerca de la cima…( del Kilimanjaro) se encuentra el cadáver de un leopardo reseco y congelado. Nadie ha conseguido explicar qué buscaba el leopardo en aquella altura”.

Me asaltó este recuerdo ordenando la información sobre el juicio con 36 acusados “vip“ que tiene lugar en estos días en Brasil sobre el caso conocido como el “ mensalao” ( la gran mesada, o “sueldazo”), “destapado” durante la primera presidencia de Lula, que involucró y costó los cargos a primerísimas figuras de su gobierno y de su partido – el PT-, a ministros, a diputados propios y aliados y a empresarios , publicistas y banqueros.

Según el, acusador, el fiscal general brasileño Roberto Gurgel se trata del “ más atrevido y escandaloso caso de corrupción y de desvío público” de la historia de Brasil, que se consumó, según sus palabras, “ entre cuatro paredes, pero no paredes comunes, sino las cuatro paredes de un palacio presidencial”. Lo que nadie ha conseguido explicar, ni cuando se conocieron los hechos en el 2005 ni ahora siete años después cuando se juzgan a los presuntos culpables, es cómo el expresidentes Lula ha logrado “zafar”

Los involucrados habrían conformado una asociación que se ocupó entre el 2002 y el 2005 de “ financiar“, aparentemente en forma clandestina y con dineros públicos ( se calculan un monto total de unos 60 millones de dólares) la campaña electoral del PT que llevo a Lula a la presidencia y luego a “ asegurarle el apoyo parlamentario“ a su gobierno, repartiendo dinero entre legisladores “ dispuestos“ que recibían mensualidades que llegaban hasta los 10 mil dólares. Según la acusación a la cabeza de “ esta cuadrilla“, estaba José Dirceu, exguerrillero, Jefe del Gabinete ministerial, uno de los principales del PT y mano derecha y amigo personal de Lula, quien a raíz del escándalo tuvo que renunciar y además perdió su banca como diputado, pero cuya presunta deuda con la justicia seguiría pendiente.

Y lo extraño de todo esto es que Lula, que era el ocupante titular de las mentadas “ cuatro paredes“, no estaba enterado de nada. Es mas , lloró, dijo que había sido engañado, e “ hizo una limpieza” en su gobierno y su partido. No faltó quien irónicamente, teniendo en cuenta que “ Lula es tan bobo que no se entera de nada de lo pasa en su entorno”, advirtiera y preguntara sobre “cuántas otras cosas ocurrieron durante su gobierno de las que él no se enteró”.

Tiempo después Lula cambio y negó la existencia del “ mensalao“, lo que no sorprende en él pues también afirma que Chávez es el mayor demócrata del continente.

A su vez Dirceu -y su abogado- ahora dice que es inocente. Cuando el caso se develó, efectivamente se decía que él no era el principal responsable, sino que fue el ”chivo expiatorio”; quien se sacrifico por su jefe y amigo. Esto es , por su parte, lo que sostiene ahora el abogado del exdiputado Roberto Jefferson, que señala a Lula y dice que éste “ no solo sabía“ sino que fue “quien dio la orden“ para los “ acuerdos“ y que sus ministros eran “ apenas ejecutivos de él“. Jefferson, uno de los acusados, es presidente del Partido Laborista Brasileño, aliado del Gobierno de Dilma Rousseff y fue, nada menos, quien admitió sus culpas y reveló hace siete años la existencia de una red de corrupción, con sus respectivos “ maletines“ y todo.

De todas maneras la expectativa esta centrada en la decisión de los magistrados: si condenan o no a los presuntos culpables. Se asegura que habrá condena; sería “ un papelón“ que no la hubiera y nadie lo creería y además tendría efectos muy negativos para el actual gobierno.

Mientras tanto lo de Lula seguirá como una caso aparte, a la espera, por lo menos de una explicación.