sábado, 19 de abril de 2014

 

Nacionales

07 / 12 / 2012
- 10:36:40
Diablos Danzantes de Yare celebran reconocimiento de la Unesco
Diablos Danzantes de Yare celebran reconocimiento de la Unesco
/ Globovisión/AVN
Los capataces, arreadores y promeseros de la Cofradía Diablos Danzantes de Corpus Christi de Yare, en el estado Miranda, realizaron este viernes un baile especial de celebración por el reconocimiento que obtuvo esa manifestación, practicada por 11 cofradías en Venezuela, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

"Es un gran orgullo. Gracias al Santísimo Sacramento", fueron las palabras de Douglas Ribas, arreador de esta hermandad durante el recibimiento del ministro para la Cultura, Pedro Calzadilla.

Ribas recordó que la solicitud elevada ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) fue elaborada en 2002, en una reunión sostenida entre los presidentes de las 11 cofradías existentes en el país.

"Hoy se hace realidad ese sueño. Éramos conocidos en el mundo y sólo nos faltaba ese certificado", dijo.

En Yare, se realizó una misa en honor a los Diablos de Corpus Christi. En Vargas, también se realizó una actividad en honor a los diablos danzantes que se rinde ante el Santísimo.

El reconocimiento logrado este jueves 6 de diciembre es el primero que se le hace al patrimonio inmaterial de Venezuela.

Los Diablos Danzantes de Corpus Christi es una tradición transmitida por generaciones desde hace 400 años en Venezuela que se lleva a cabo en Naiguatá (Vargas); Yare (Miranda); Puerto Cabello y Patanemo (Carabobo); Turiamo, Cata, Cuyagua, Ocumare de la Costa, Chuao (Aragua), Tinaquillo (Cojedes) y San Rafael de Orituco (Guárico).
Sus votos de fe al Santísimo Sacramento y la promesa de bondad a cambio de la resolución de algún problema, casi siempre de salud, dan vida a una tradición que nació en 1747, después de una sequía que afectó al valle de Yare, en el estado Miranda.
En aquel entonces, los fieles hicieron una promesa al Santísimo Sacramento para que llegara la lluvia al lugar y de allí en adelante han danzado ininterrumpidamente, convirtiendo esta expresión en una tradición imperecedera cuyos alcances trascienden lo festivo y dan muestra de altos grados de organización comunitaria y solidaridad colectiva.

La hermandad comenzó esta celebración con una oración en el cementerio municipal para homenajear a sus muertos. De aquí irán hacía la iglesia, donde se realizará una misa en agradecimiento al Santísimo Sacramento.

Tradicionalmente se quedan fuera del templo hasta que el toque se detiene repentinamente anunciando el momento de "rendir culto y pagar sus promesas". Allí dejan de bailar y se arodillan con la cabeza baja en señal de respeto ante el Santísimo y sale el sacerdote a bendecirlos.

En la elevación, los danzantes se ponen de pie en actitud alerta, como si fueran a bailar, y se dejan caer al suelo de nuevo, esto simboliza la rendición del "maligno" ante la imagen sagrada. Acto seguido, los nuevos promeseros danzan uno por uno hacia el sacerdote, quien les va preguntando las razones y tiempo de duración de su promesa, hacen un juramento ante el cura y se marchan a visitar las casas de personas enfermas para bendecirlas y propagar el bien por el pueblo.