domingo, 20 de abril de 2014

 

Analistas

12 / 06 / 2007
- 08:24:54
Contra la pared
/ Robert Carmona-Borjas

A nadie le sorprende que la decisión adoptada por el régimen bolivariano, al cerrar arbitraria e ilegalmente RCTV, con la anunciada confiscación de sus bienes, apoyada en una cuestionable decisión judicial del Tribunal Supremo, haya sido rechazada por todos los sectores nacionales, incluidos los estudiantes, quienes esta vez tomaron la bandera de la libertad demostrando que en este país no se impondrá jamás el totalitarismo que intentan imponer los bolivarianos.

Acorralado como nunca antes, el presidente Chávez, declara, encadena, convoca a sus partidarios, demostrando nerviosismo y una profunda inestabilidad e inseguridad. Los psicólogos tienen la palabra. Sus declaraciones a la prensa, sus improperios en cadena y fuera de ella, las infames declaraciones de sus seguidores, entre otros el “ejemplar periodista” Silva, del educativo programa “ La Hojilla ”, reflejan la situación en  que se encuentran el régimen y su dirigencia.

La “marea roja” o más bien “rosada”, del sábado 2 de julio, en la avenida Bolívar, fue una vergonzosa demostración del “desapoyo” creciente y acelerado al régimen en el país. Mientras las cámaras oficialistas, del sinnúmero de emisoras de radio y televisión que conforman el aparato propagandístico de la “revolución” intentaban seguir engañando a los pocos que veían el show, enfocando un grupito de beneficiarios venidos en los casi 2 mil autobuses que llenaron el parque del este esa mañana, Globovisión, mostraba la realidad. Un terreno vacío, más autobuses y botellas que gente. Cada vez son menos aunque los “candidatos” a ser militantes del PSU ascienden a 6 millones. A quien pretende engañar. Sería interesante que el prócer Tascon, elaborador de listas y padre del “apartheid” político en el país, presentara una lista con los nombres y cédulas de tales “aspirantes”.

Las encuestas que una vez le “favorecían”, gracias al despilfarro y al miedo que imponían los círculos, ahora colectivos, anuncian la caída vertiginosa de la imagen –lo que queda- del jefe de la revolución. Diez puntos en pocos días deben tener contra la pared a los situacionales que instruyen a los seguidores y colectivistas del régimen, desde las salas de Miraflores.

Los jóvenes venezolanos, estudiantes universitarios, protestaron con ánimo y grandeza, la pérdida de la libertad de expresión y de nuestros derechos ciudadanos. La descalificación de los lideres estudiantiles, de los que protestan, de la gente joven y digna de este país, de parte del presidente y de sus seguidores, es una muestra grosera –vergonzosa, por lo demás- del estado de desespero en que están, ante el fracaso generalizado.

El acto valiente de esos jóvenes el viernes 8 de Junio, en la Asamblea Nacional , los dejó fuera de sus casillas. La respuesta fue insultos y una cadena “desestabilizadora”. La “dirigencia” universitaria traída de la nómina bolivariana se vió opacada ante la dignidad de jóvenes dispuestos a dar todo por salvar a nuestro país de las garras del totalitarismo.

Las acusaciones que han hecho de los jóvenes que con toda razón y con dignidad protestan, se les han revertido. El rechazo a las groserías del presidente y de sus portavoces es inaceptable y aleja a los pocos tarifados que aún siguen el proceso. Chávez parece no haberse dado cuenta que los jóvenes que le han dado una lección sin precedentes representan al país, representan a todo un país, a todos los venezolanos, a la inmensa mayoría que quiere vivir en libertad.

Tal como hemos dicho siempre y dijeron los jóvenes ese día en la Asamblea Nacional , ante la mirada aún perdida de su presidenta, los derechos humanos, las libertades fundamentales, no se negocian. Difícil que los arrogantes bolivarianos, hundidos en el poder y en la riqueza y el bienestar que da el poder, por transitorio que sea, puedan entenderlo. Se engañan. Los periodistas que comentan los acontecimientos desde el lado oficialista, poco pero con muchos medios, tratan de desvirtuar la verdad, la realidad, descalificando a los jóvenes venezolanos y desconociendo el significado de esta protesta. Se engañan ellos mismos, engañan al presidente y a los dirigentes del régimen, pero no más a los venezolanos, menos aún a los jóvenes de todo el país que piensan como los miles que marcharon pacíficamente hasta el Tribunal Supremo, los mismos que hablaron en la Asamblea, los mismos que con dignidad e inteligencia abandonaron ante las agresiones colectivistas, la Asamblea Nacional , una vez escenario de debate político en democracia.

El fracaso de su gestión, el despilfarro, la corrupción, la crisis general que sufren los venezolanos, que ya no pueden tapar con las misiones que una vez le dieron ciertos frutos, coloca al régimen contra la pared, adentro y afuera.

Si adentro el rechazo al cierre arbitrario de RCTV ha sido casi absoluto, afuera las reacciones y los silencios evidencian claramente lo que piensan de la revolución bolivariana. Los dirigentes del mundo, los medios de comunicación de todas partes, los partidos políticos, los Congresos, las ONGs, todos han condenado el cierre de RCTV. No se trata de una condena a una emisora, acusada vilmente de golpista, para justificar la “desmedida” política. Se trata de una muestra clara del camino que ha decidido tomar este régimen que abandonó las reglas democráticas. Mas claro no puede ser.

Ante este acorralamiento del régimen, producto de sus errores y fracasos, sus reacciones son impredecibles. El cierre de otra emisora, Globovisión en la mira; el cierre de Universidades nacionales, públicas y privadas; acusaciones a unos y a otros, persecución por planes desestabilizadores, magnicidios, atentados. Todo es posible. Los situacionales están diseñando la respuesta a la dignidad venezolana, de los jóvenes y de todos los que no vamos a dejar que el país se nos vaya de las manos. Los asesores cubanos no pueden entender nuestra realidad y ellos lo saben, lo que seguramente les enfurece.

Los venezolanos, los jóvenes, seguirán en las calles protestando pacíficamente, mientras se violen nuestros derechos, mientras el régimen bolivariano insista en imponernos una forma de vida indigna que reduce la libertad a la dádiva, mientras el “apartheid” político siga operando, mientras la intolerancia prevalezca como hasta ahora. No hay diálogo, ni posibilidad alguna de concertación, porque simplemente los “revolucionarios” no aceptan criterios, ni opiniones distintas. La arrogancia, en medio de su ineficiencia y la mediocridad que les caracteriza, no favorecven un dialogo civilizado. Eso los enloquece.

Pareciera que estamos en un callejón sin salida. El régimen bolivariano está simplemente contra la pared. Es deseable que el raciocinio prevalezca.