lunes, 21 de abril de 2014

 

Salud

02 / 07 / 2013
- 12:00:56
Conozca cómo prevenir un herpes labial
Conozca cómo prevenir un herpes labial
AA / Globovisión / hola
La primera infección puede progresar de distintas formas. La mayoría de las personas no tienen síntomas o éstos son muy leves.

Alrededor del 20% de las personas con anticuerpos del VHS sufren ataques recurrentes de herpes labial durante toda la vida

¿Qué se puede hacer para prevenir el herpes labial?
  • Evitar un contacto directo con las lesiones ya que pueden extenderse por cualquier parte del cuerpo, incluyendo los dedos y los genitales.
  • Evitar tocar las lesiones ya que éstas se pueden volver a infectar.
  • Lavarse las manos tras tocarse los labios.
  • Reforzar las defensas del cuerpo con un estilo de vida sano: lleve una dieta variada, haga ejercicio de forma regular y duerma lo suficiente.
  • Intentar evitar los factores desencadenantes (estrés, infecciones por otros virus, ayuno prolongado, privación de sueño, etc.) que hayan producido herpes con anterioridad. Los factores desencadenantes varían de unas personas a otras.
El herpes simple tiene una distribución mundial. Un 80% de la población tiene anticuerpos específicos frente al herpes simple, es decir, ha entrado en contacto en alguna ocasión con el virus.

El ser humano es el único lugar donde vive; es su huésped natural. La transmisión se realiza por contacto directo e íntimo de una mucosa o piel traumatizada. La fuente del virus puede ser una lesión aparente, (primitiva o recurrente), o un portador asintomático (persona portadora del virus pero que no presenta la enfermedad) en la saliva o en las secreciones genitales.

El período de incubación (período entre el contacto y la aparición de los síntomas) oscila entre 1 y 26 días siendo el promedio de 7 días. La mayoría de las personas entran en contacto con el virus en la infancia, generalmente entre los tres y los cinco años de edad. En un 99% de los casos el primer contacto (primoinfección) con el virus no produce ningún síntoma y el contacto sólo se puede demostrar por la aparición de anticuerpos en la sangre (defensas creadas ante la infección por parte del organismo) .

Durante la primoinfección, los virus se multiplican en las células de la epidermis (capa más superficial de la piel) en el punto de inoculación y, además, infectan las terminaciones nerviosas de la zona. Desde allí, a través de los nervios, los virus viajan hasta las raíces de éstos donde permanecen en un estado de latencia ("dormidos pero no muertos"), sin provocar la muerte de las células donde se asientan.

Posteriormente, al producirse un debilitamiento del sistema inmune (defensas del organismo), el virus se reactiva ("despierta"), comienza de nuevo a multiplicarse y viaja de vuelta por los nervios hasta la piel donde produce una recidiva, apareciendo las lesiones típicas.