miércoles, 23 de abril de 2014

 

Analistas

01 / 03 / 2013
- 01:13:36
A veces tienen razón
A veces tienen razón
Danilo Arbilla / Globovisión
Parece que las visitas reales y las fotos de la reina rodeada de niñitos indígenas no dan resultado. El gobierno boliviano de Evo Morales nuevamente arremetió – por tercera vez en menos de un año- contra empresas españolas que operan en el país del altiplano. Esta vez fue contra las que manejaban los aeropuertos.

Es que será que esa gente no respeta nada. Que no tiene memoria y desconoce lo que es ser agradecido. Recordar como muestras a Cristina Kirchner y lo que le paso a la petrolera Repsol o las presiones continuas de Chávez a los gobiernos españoles - hasta el Rey tuvo que disculparse ante el comandante bolivariano por aquel "por que no te callas"- poniendo en jaque los intereses empresarios de la Madre Patria.

Es innegable que esa gente respeta poco: particularmente las libertades de sus propios conciudadanos, cosa que, dicho sea al paso, el reino y los diferentes gobiernos de España, muchas veces parecen no haber percibido.

Sin embargo, no en todo puede estar equivocada.

Según Morales las empresas afectadas no invertían y lo único que hacían es "cosechar plata y plata". Hasta los propios sindicatos lo aplaudieron, al tiempo de reclamar a las empresas deudas atrasadas con los trabajadores por 10 millones de dólares y denunciar los altos sueldos de los ejecutivos españoles: el gerente principal ganaba un sueldo 8 veces superior al del presidente Morales. Y eso impacta.

Argumentos parecidos esgrimió la presidente Kirchner respecto a la conducta de Repsol en Argentina. Se insistió mucho en que la empresa española y sus ejecutivos, aliados con algunos argentinos, durante años se "llevaban toda la plata" sin dejar un peso en el país.

Es un hecho que los balances de las grandes empresas españolas – telefonía, banca, comunicación, educación, periodismo, servicios de "asesorías" de todo tipo- hablan de que los negocios en Latinoamérica son los que las "sacan de los pelos" en estos años difíciles.

Pero que tengan tan buenas ganancias no es un delito ni da la razón a los expropiadores. Ahora, son elementos que hacen al tema discutible máxime cuando se mira cual ha sido la conducta de España frente a los diferentes gobiernos de esta región, en la que ha antepuesto ”el negocio” al respeto de cualquier otro principio.

Y sobre "esa conducta" sí que hay poco para discutir. Los ejemplos y testimonios sobran. Basta con tomar el caso de Cuba, país que está muy quietito en relación a las "inversiones" y "las empresas" españolas en la Isla. Lo que están padeciendo hoy en España los "cubanos" cuya liberación y salida del país logro el gobierno español, en una operación con un efecto muy positivo para la imagen de Cuba y para aliviar la presión internacional sobre el régimen castrista, es elocuente y pone dudas sobre sus verdaderos propósitos.

Pero quizás más cruda y elocuente sobre el tema específico fue la escritora Zoe Valdez, cuando en carta abierta al entonces canciller socialista Moratinos los acuso "a Ustedes" ( el gobierno de España) de haberse "aprovechado de que los movimientos sindicales cubanos no puedan emitir su descontento mediante huelgas, y que hayan vuelto, con los empresarios españoles a la cabeza, a las antiguas condiciones de esclavitud que se vivía en la isla cuando Cuba era una colonia de España".

Y mientras el punto se discute, se pueden extraer algunas moralejas o enseñanzas; por ejemplo que no se puede abusar todo el tiempo porque la gente se da cuenta y que, así como respetar los principios a la corta o a la larga siempre paga, las malas juntas, en cambio, nunca pagan.