lunes, 21 de abril de 2014

 


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10 / 10 / 2012
- 04:08:38
#301 ¿Transgénico? ¡No, gracias!
#301 ¿Transgénico? ¡No, gracias!
Sumito Estévez / Globovisión
Por décadas la industria del tabaco negó que el hábito de fumar fuese dañino. Esgrimían que no había estudio científico serio que así lo probara. Cuando finalmente se encontraron ante las evidencias, no sólo no pidieron disculpas, sino que iniciaron una feroz campaña de injerencia que hasta la misma Organización Mundial de la Salud pidió este año que se controlara, como puede verse en http://bit.ly/LfVaW2.

La industria automovilística le agregó plomo a la gasolina y para la década de los años 50 del siglo pasado ya era el estándar. En paralelo nacían las voces de alarma ante este tipo agresivo de contaminación, y lo que es peor, ya se había inventado la solución (http://bit.ly/VIf16p). La industria automotriz (principal accionista de la del plomo) pago mucho para que estudios científicos demostraran la inocuidad del veneno que producían. Hicieron tan bien su trabajo, que fue apenas en 1995 que se logró la prohibición definitiva, tal como puede leerse en http://1.usa.gov/TB64OX.

Durante más de una década la compañía farmacéutica Grünenthal vendió la medicina Talidomina para evitar las nauseas en el embarazo. Obviamente hicieron pruebas científicas que probaron que no había problemas a largo plazo. Las consecuencias fueron un espanto. En 40 países, 20.000 niños nacieron sin brazos y piernas. Aunque usted no lo crea, jamás hubo presos y la única reacción concreta fue una disculpa pública este año (http://bbc.in/S69BUO)… ¡Casi 60 años después!

Pertenezco a la generación que tuvo que oír a un montón de burócratas decir que el calentamiento global es mentira, y que aún no firman el protocolo de Kyoto (http://bit.ly/yxZvU), para poder seguir ellos en su locura consumista; y ahora, que ante las evidencias, ya no les queda otra a los científicos tarifados que avalaron esta vagabundería, mas que aceptarlo, solo hablan de correcciones en cálculos.

La nueva panacea es la modificación genética de semillas. Perdónenme si a estas alturas no me trago el argumento de los departamentos de relaciones públicas de las Monsantos de la tierra (http://www.monsanto.com) que hablan de “no existir pruebas de que éstas sean dañinas”. Ya he oído bastante de argumentos como ese como para no ser escéptico.

Recientemente recomendé en mi cuenta de tuiter (@sumitoestevez) la lectura de un artículo que publiqué en esta misma columna, titulado “El Horror que se Avecina” (http://bit.ly/9aeOaU). Mi sorpresa fue la cantidad de personas que defendieron las modificaciones genéticas de semillas con el argumento de "No hay pruebas de que los transgénicos hagan daño". En medio de una evolución que ha tomado millones, pensar que una modificación de genes no hace daño porque 20 años de pruebas no lo muestran, no solo es de una arrogancia enorme, sino que, desde mi punto de vista, prueba nuestra estupidez colectiva al aceptar los argumentos de gente de probada avaricia. Pero está bien, aceptemos que no hay pruebas. En ese caso mi reticencia a aceptar semillas modificadas es 100% moral.

Estas semillas incentivan el monocultivo, que está probado que agota y contamina la tierra por falta de rotación y uso de pesticidas y herbicidas químicos. Pan para hoy, hambre para mañana. Ha sido el culpable directo del apartheid genético más feroz que recuerde la historia de la tierra, al dejar solo las semillas más productivas. Así hemos perdido papas, manzanas feas. De paso lo hacen de la forma más agresiva que hay: subsidiando el precio de la semilla y así el campesinado (el hambre y la necesidad no piensan en ecología) va eliminando sembradíos ancestrales.

Son tan cínicos que dicen que han hecho bancos de germoplasma para uso público. Eso es como acabar con los animales de la tierra y decirle a la gente que en un zoológico le regalan embriones de cualquier raza, obtenidos de los únicos dos supervivientes. Al dejar la producción en manos de los pocos con la tecnología, el monocultivo es de las formas de producción que mas pobreza ha traído y más gente ha desplazado del campo a la ciudad (ver el documento de la FAO http://bit.ly/So9zp9 sobre el peso de la agricultura familiar en nuestras economías). Lo más inmoral de todo es que se hace con el argumento de que es un mal necesario, porque en un mundo de población creciente, esta es la única forma de poder alimentarnos.

Está probado que ya producimos mas comida de la que necesitamos, que la estamos usando para hacer gasolina y alimentar animales; y que el argumento es falso en un mundo con 1200.000.000 de personas en pobreza extrema, tal como escribí en http://bit.ly/pD1ePM

Si se descubre que las semillas modificadas no hacen daño a la salud, créanme que sería el único daño que no hacen… Eso si, ellos se disculparán.