¡Victoria del pueblo!

afp

El domingo 16 de julio de 2017 quedará registrado en nuestra historia como un trascendental acontecimiento. Con una avalancha de votos en la consulta popular, millones de venezolanos rechazamos la fraudulenta e inconstitucional Asamblea Constituyente propuesta por Nicolás Maduro. Se demostró que la mayoría quiere cambios profundos con renovación de los poderes mediante elecciones generales, paz, democracia y progreso, y que a este pueblo nadie lo va a doblegar.

En esa memorable fecha les mostramos al mundo de qué madera estamos hechos. Emergieron a la superficie nuestras raíces, y con ellas nuestros orígenes. Quedó expuesta a la vista de todos, nuestra indeclinable decisión a vivir en libertad. Se reconfirmó nuestra condición de pueblo bravío, capaz de librar los más difíciles combates cuando se trata de defender nuestros principios y valores. La gigantesca movilización en todo el mundo demostró nuestro talante democrático, nuestro inquebrantable e inconfundible espíritu pacifista y la determinación de impedir que se imponga la tiranía, que descaradamente pretenden instalar para siempre, los tutores que manipulan a esta élite corrupta desde La Habana.

La heroica jornada dominical la llevamos a cabo evocando las glorias y audacias de Gual y España. En vez de fusiles empuñamos el tricolor nacional, ese pendón que nos pintara con sus sueños emancipadores el Precursor Francisco de Miranda. Nos congregamos para reconfirmar que Venezuela nació en el corazón de la ciudadanía, en las calles, y que la hizo patria desde aquel trascendental 19 de abril de 1810 que dio inicio a que posteriormente se proclamara nuestra Independencia el 5 de julio de 1811.

En cada Centro Soberano emulamos a la Sociedad Patriótica, y fueron batallas con alma y corazón, además del coraje conque sabe luchar este pueblo indoblegable. Recordamos ese histórico domingo a los muchachos de la Generación del 28, con sus boinas azules, a los que marcharon hasta Miraflores en 1936 reclamando libertad. Nos inspiramos en los mártires que dieron sus vidas encarando la feroz dictadura de Pérez Jiménez. Fue un homenaje a los estudiantes que el 21 de noviembre de 1957 crearon las condiciones para que se decretara días después la gran huelga general, ese año, que como nos los recordara, horas antes de morir, el maestro Pompeyo Márquez, citando a Simón Alberto Consalvi, fue “el año en que Venezuela perdió el miedo”.

Y ese es el sentimiento que priva hoy en todo el país. Mujeres y hombres que hemos llorado por los jóvenes asesinados, esos muchachos que no conocieron la democracia, porque los pocos años que vivieron fue bajo este oprobioso régimen del que querían salir, para conocerla y disfrutarla. Pues bien por todos ellos fue la jornada popular del domingo. Por todos aquellos muchachos que quedaron dibujados por la sangre derramada en el mapa sentimental de Venezuela. Estamos liberando a nuestro país de esta desgracia, y demostramos que sí es posible hacer un gobierno de Unidad Nacional para reconstruir las instituciones desvencijadas, recomponer los resortes morales, relanzar la economía y poner a valer a nuestro país como uno de los portentos más significativos de América Latina. Viviremos en paz, con oportunidades, se abrirán los cielos para que retornen los que votaron fuera de nuestras fronteras, porque llevan a Venezuela en su piel. Veremos esperanzados el renacer de la democracia.