Venezuela: ¿llegando al llegadero?

Referencial

Venezuela está en una hora crítica. La más crítica de su historia reciente, con una población pasando trabajo parejo gracia a un gobierno que, con todo el poder acumulado, anda buscando dentro y fuera del país culpables de sus desacertadas decisiones, del desbarajuste económico, social e institucional en el cual nos ha metido.

Aunque parezca una paradoja, la política de controles extremos nos ha llevado a la completa anarquía. En lo político, se trata de un gobierno que no ha disimulado en su afán de convertir a su partido en amo y señor del patio, con el abuso de poder como política central. En lo económico, ha establecido récord planetario en la demolición de miles de empresas, en el empobrecimiento desenfrenado de la población, especialmente de los más pobres y de la otrora pujante clase media. Y en lo social, repotenció la indigencia, cuya imagen más degradante es la cantidad de personas que cada día deben hurgar en la basura para medio sobrevivir.

Entre sus " logros" está haber provocado la más pavorosa hiperinflación que se recuerde por estas tierras latinoamericanas y cuidado si del planeta, haber acabado con el signo monetario y con la posibilidad de que los asalariados puedan vivir dignamente con el producto de su trabajo. Ni los profesionales han escapado del terrible tsunami que han provocado decisiones económicas basadas en inservibles dogmas y en suicidas recomendaciones que ya nos colocan a la cola de los países más arruinados del orbe. Un país petrolero pasando aceite... Increíble pero cierto.

Hasta los jubilados y pensionados, ya muchos de ellos en la última curva de sus vidas, han debido salir a la calle a protestar por tanta irresponsabilidad, tanta improvisación y tanto engaño.

Millones de venezolanos se han ido a probar suerte a otras latitudes, y el gobierno, en lugar de tomar las medidas necesarias para que se creen las condiciones que favorezcan la reducción del éxodo y el retorno de esa inmensa masa de profesionales y de mano de obra calificada, se empeña en montar el teatro de lo absurdo con un pequeño grupo de ciudadanos presuntamente repatriados del Perú.

Claro que fuera del país se pasa trabajo, sobre todo para quienes se han ido sin un plan y sin ofertas concretas de empleo. Pero así será de desesperada la situación de quienes sumen dejarlo todo para ir en busca de un presente y un futuro que se les niega en su tierra natal. Quienes desde el gobierno se han empeñado en calificar de campaña de desinformación el éxodo de cientos y cientos de miles de venezolanos o viven en otro mundo o ya perdieron el último gramo de vergüenza.

Venezuela está sometida a los desmanes de quienes ejercen y abusan del poder sin límites de ninguna naturaleza. Quieren que los trabajadores renuncien a sus derechos laborales y sindicales, acaban con la contratación colectiva, provocan el cierre de empresas con decisiones que no emergen de la consulta sino de la imposición y de la represión, y quieren hacerle creer a los incautos que vamos por buen camino.

Ensayan con un implacable paquete económico que si llegara a aplicarse tal y como está previsto, terminará por demoler lo que queda en pie. El aumento del salario mínimo, supuestamente respaldado por el fantasmagórico petro, ya està cediendo, sin haber sido publicado en gaceta y mucho menos cobrado, a la presión del incremento de la ya gigantesca inflación que crece como un incontrolable incendio.

Por si fuera poco, insisten en más controles, en imponer a troche y moche su in digerible carnet "de la patria", y también en la imparable tendencia a colocarle obstáculos tanto al venezolano que se queda como al que va del país, como por ejemplo, las trabas para las operaciones con las cuentas que tienen en bancos del país muchos ciudadanos que se han ido a buscar lo que en su propia tierra se les ha vuelto quimérico.

Este terrible tiempo habrá de pasar. No tengo la menor duda. Quienes gobiernan deberían pasearse por nuestra propia historia y percatarse de que tarde o temprano se abren las compuertas de los cambios, cuando la sociedad no da para más, y cuando es inevitable la llegada de una nueva situación. ¿ Qué les impide poner los pies sobre la tierra?

En el caso de Suràfrica, Nelson Mandela y su temple fueron factor determinante en la apertura de un nuevo ciclo histórico que dejara atrás el odioso y despiadado apartheid. Pero si Frederick De Klerk, último presidente de la minoría blanca opresora, no hubiese asumido el reto y el riesgo de apostar por lo que tarde o temprano sería inevitable, tal vez hubiese corrido mucha sangre antes de que acabara el régimen de segregación racial.

A lo mejor no hay ambiente para lo que voy a escribir, pero Venezuela requiere de una solución democrática nacida de un racionalidad que hoy nos escasea. La forma como hoy se gobierna al país es insostenible. Y una acción armada, violenta, para entronizar un autoritarismo igual o peor que el que tenemos, tampoco es lo deseable. No quiero una Venezuela ocupada por tropas, ni propias ni extrañas. La quiero ocupada pero en un presente de trabajo y de construcción de nuevos caminos para que sea el país digno y próspero que podemos ser, si así lo decidimos.

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