Vence la indiferencia

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Familia - Corbis

“Vence la indiferencia y conquista la paz”. Francisco promueve una cultura de paz. Dirigió un mensaje con ese título. El pasado 1º de enero fue la Jornada Mundial de la Paz. Era el día de la Maternidad divina de María. Ella nos ha dado a Jesucristo, “Príncipe de la paz”, fuente de todos los bienes y felicidad.

Los acontecimientos externos tienden a robar la esperanza de superar el mal que nos rodea. No debemos sentirnos paralizados por la carencia de tantas cosas básicas ni por los discursos demagógicos ni por las promesas ideologizadas. El peligro está en que olvidemos lo fundamental: fomento de la solidaridad, amor al trabajo, capacitarnos para poder servir a la familia y a la sociedad. Hay que huir de la globalización del pesimismo.

La primera indiferencia y más nefasta es la que podemos tener ante Dios (3.1). Esta es la raíz de la triste pasividad ante el prójimo necesitado y ante el medio ambiente. La vocación del hombre supera nuestras posibilidades naturales. El hombre no tiene sólo derechos sino inmensas posibilidades de servicio y donación. Puede desarrollar la sensibilidad de superar sus gustos y placeres para que otros tengan algo más que yo tengo. Es el hombre abierto a Dios y a los demás, con capacidad de misericordia y servicio.

El camino de este año está marcado por la misericordia. Ella se debe vivir en primer lugar en la familia, en su diaria misión educativa insustituible. Libertad, respeto, trabajo y solidaridad con los más necesitados, se aprenden en el hogar. Esto debería provocar un examen de conciencia en los esposos y padres. En el hogar se vence la indiferencia para fomentar la paz que nace del corazón.

Francisco recuerda que “misericordia es el corazón de Dios” (5,7). Debe ser por tanto también el corazón de los que nos reconocemos de la familia de Dios. Como expresiones concretas están el perdón y el don de sí. El don que es compasión, misericordia y solidaridad. Es camino para la conquista de la paz.

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