Validamos por la democracia

Prensa Alfonso Marquina

El acto de validación de los partidos se convirtió en una nueva oportunidad para demostrarle a Maduro y a su Gobierno que son una pírrica minoría y que el país exige cambios urgentes. En mi caso, lo hice por Acción Democrática.

En la Alianza del Lápiz -un joven y popular movimiento que hemos venido fundando hasta en los rincones más apartados y de mayor exclusión de Libertador- decidimos, como un solo equipo trabajar y movilizarnos plenamente para lograr la validación del partido fundador de la democracia. Lo hicimos con mucha entrega y con alta conciencia de este difícil reto. Más 600 dirigentes populares de Caracas se sumaron a la maquinaria adeca caraqueña, logrando el número más alto de validaciones en este escabroso proceso.

¿Por qué lo hicimos? Porque creemos en las instituciones civiles, en el rescate del sistema democrático que Betancourt y los héroes civiles del Siglo XX lograron fundar. Validamos por el espíritu de unidad que se logró consolidar luego de la caída de Marcos Pérez Jiménez, validamos al Pacto de Punto Fijo, el acuerdo de gobernabilidad democrática que logró la construcción real de la República.

Lo hicimos también para validar aquel encuentro lleno de grandeza que se produjo en la casa de Marcos Falcón Briceño entre Arturo Uslar Pietri y Rómulo Betancourt que logró superar viejas rencillas y formaron una sólida alianza que logró comprometer el voto del Senador independiente en respaldo al primer gobierno de la democracia.

Validamos por “La Ancha Base” de Leoni y Uslar, que permitió desarrollar una de las más eficientes gestiones de gobierno de toda nuestra historia republicana, sus autopistas, distribuidores, Caricuao, sistemas de acueductos, El Guri y los más eficientes programas sociales. Yo validé por Luis Beltrán Prieto y su magnífica obra educativa que permitió la movilidad social más impactante de la historia latinoamericana.

También validé por Carlos Andrés Pérez, para reivindicar su amplio espíritu democrático y de respeto a las instituciones, por las becas Gran Mariscal de Ayacucho que le permitieron al hijo del obrero y del campesino tener acceso a las universidades de mayor prestigio en el mundo. La Alianza del Lápiz validó a la democracia, a la historia sin tergiversar y a sus grandes conquistas.

Como no podemos quedarnos anclados en el retrovisor de la historia, la validación sirvió para darle un fuerte respaldo a la dirigencia popular adeca caraqueña que nos acompaña de manera permanente en nuestros continuos recorridos por las zonas de mayor exclusión de Caracas y con quien compartimos el sueño de rescatar la capital venezolana y transformarla en la ciudad educadora de América, para ustedes mi mayor cariño y mi más profunda admiración.

Para concluir, les confieso que validamos el inmenso y titánico esfuerzo de Henry Ramos Allup de rescatar las instituciones republicanas y democráticas, de su empeño desde la Asamblea Nacional de poner en su sitio a los legatarios de la barbarie y del atraso. Estoy convencido, ahora más que nunca de que, llegado el momento electoral, será el próximo Presidente de Venezuela.

Por estas razones, nos sentimos más que orgullosos de haber puesto un pequeño aporte en lograr en regreso de las instituciones por encima de los caudillos. Por el regreso de la democracia civil, validamos.