Trump tensa la cuerda

Presidente de los EEUU
Presidente de los EEUU - EFE

El decreto de Trump y el veto a recibir personas del algunos países Musulmanes desata gran preocupación y trauma en USA y en el mundo entero; indica una gran improvisación y se percibe como algo desacertado, peligroso, confuso y, sobre todo, muy apresurado.

Hay que tomar en cuenta en estos casos las diferentes circunstancias: por ejemplo: no es igual un “Persa” que salió de Irán, tiene su Green Card desde hace 20 años, a un “refugiado” del que no se le conoce su pasado, ni siquiera tiene cómo poder demostrar su nombre, nacionalidad o edad; tampoco un judío que nació en Siria y que fue expulsado de ese país, que jamás tuvo acceso a la nacionalidad y hoy en día es ciudadano israelí, venezolano o español, con raíces en USA y con una visa de turista por más de 50 años, en comparación de pronto a una persona inmersa en el conflicto de la “Primavera Árabe” y así los miles de supuestos.

Los decretos tienen que venir acompañados de un fundamento lógico, una base jurídica y con un reglamento, para que las autoridades encargadas de aplicarlos estén claras de cómo proceder y, consecuentemente, algo así, tan importante, cuente por lo menos con la aprobación del Congreso.

Cada país tiene derecho a garantizar su seguridad y apoyo esa doctrina a costa de lo que sea, siempre y cuando se haga con inteligencia.

Trump se está estrenando con un aire autoritario, arriesgando principios constitucionales y descuidando los contrapesos institucionales, lo cual hace avizorar una legislatura complicada; la falta de prudencia le puede causar ingobernabilidad.

La foto en Washington en este momento es mitad asombro y mitad tensión. Ante este tren de alta velocidad, esperemos que tenga rumbo o, por lo menos buenos frenos.

Si se trata de combatir el terrorismo, Trump está “haciendo rayas en el mar”, pues hay tanto por hacer antes. Además, en esa lista faltan los países que -todos sabemos-, están detrás de la maldad, los “Friendenemies”; lo que pasa que allí hay “intereses” y buen dinerito.

Los americanos tienen en casa al enemigo; por allí deben de empezar y también exigir, a los que reciben la reciprocidad con sus países de origen, la posibilidad de poder por lo menos practicar una fe distinta a la de ellos, o poder acceder como turistas a donde haya igualdad. No se puede recibir a gentes que quieran imponer sus culturas, porque a la larga ya sabemos lo que pasa.

Trump está muy mal asesorado y de arrancada, tensa la cuerda democrática de manera peligrosa y causa la réplica de sus actuaciones en el mundo entero. Ya no sabemos si USA seguirá siendo el equilibrio en esta tierra, en todo caso yo anhelo porque sí lo sea.

Estados Unidos no puede ser gobernado al vacío y sin claras estrategias. La democracia de ese país no es un mero capricho, es desde mi punto de vista, la garantía de un mundo mejor y quienes no apuesten a eso miran de manera “miope y desenfocada” y juegan a su aire de corto plazo. Hay que combatir el terrorismo con prisa y sin pausa, pero con ideas claras. ¡Suerte con eso, Mr.Trump!