Transiciones hacia la democracia y el Mercosur

Referencial

Venezuela vivirá su transición para encontrarse de nuevo con la plena democracia. El socialismo del Siglo XXI, está llegando a su fin en todo el continente, así lo demostró la reciente Cumbre del Movimiento No Alineados, donde la presencia presidencial, no pasó de los aliados de la minimizada Alba; las grandes democracias no estuvieron presentes.

La reciente votación en la Organización de Estados Americanos (OEA) para invocar la Carta Democrática, significó la primera derrota de Venezuela en el organismo regional, con 20 votos en contra y solo 12 adhesiones a la política de Caracas. En el Mercosur, los 4 países fundadores decidieron dejar sin efecto la decisión unilateral de Venezuela, de proclamar su presidencia alfabética y amenazaron con la exclusión, si para el 1 de diciembre no se cumplen con las disposiciones estatutarias y los objetivos de los protocolos, especialmente el de Ushuaia II, en materia de derechos humanos y democracia, en dicho organismo comercial Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, han hecho un frente común.

Brasil y Argentina, están viviendo su propio proceso de transición de ese socialismo nebuloso, hacia un Estado de Derecho y social. Colombia a su manera también busca transitar el estado de guerra permanente, hacia una convivencia pacífica con la incorporación de la guerrilla a la vida política.

En todos estos sistemas, está presente el tema de la justicia transicional y su perspectiva con el nuevo derecho penal internacional basado en la referencia de la Corte Penal de la Haya.

Los actores políticos venezolanos, después de la derrota electoral del gobierno el pasado diciembre, en las elecciones parlamentarias, están conscientes de una victoria electoral para el cambio de gobierno, siempre dentro de la Constitución y de las leyes, es el caso del Referéndum Revocatorio, las elecciones de gobernadores y los futuros comicios presidenciales. Por eso es importante el estudio de los diferentes procesos de transición hacia la democracia, que en las últimas décadas hemos vivido en el sistema internacional.

Todos se han orientado hacia un nuevo constitucionalismo internacional, con los imperativos de las libertades y la justicia, dejando atrás los viejos modelos de los regímenes autoritarios de derecha o de izquierda.

Es interesante rescatar casos puntuales que nos ayuden a entender la dinámica de las transiciones políticas internacionales. Podemos tomar el caso de Sudáfrica, que pese a haberse instituido como República en 1961, no fue hasta la liberación de Nelson Mandela en 1990, que la transición política se fue consolidando hasta que en 1994, se celebraron las primeras elecciones democráticas parlamentarias.

En el caso de España, el proceso de transición se inició el 20 de noviembre de 1975 con la muerte de Francisco Franco y la institucionalización del nuevo modelo político, económico y social, además de la Constitución de 1978. En el caso chileno este se perfeccionó con el plebiscito de 1988 y la derrota del dictador, a pesar del control sobre el sistema electoral para un triunfo seguro. La alternativa de la oposición fue la Concertación Nacional, una especie de Mesa de la Unidad con la concertación de todas las fuerzas políticas.

Muy importante el caso de la transición política polaca, porque fue del comunismo hacia una sociedad pluralista y cristiana, con el cambio del socialismo real a la democracia y la participación de las fuerzas sociales encabezadas por Lech Walesa, líder del Sindicato Solidaridad; todo comenzó el 4 de junio de 1989 por un acuerdo entre los comunistas del gobierno y Solidaridad de la oposición, acuerdo que fue la base hacia las primeras elecciones parlamentarias libres desde la II Guerra Mundial.

Por otra parte, el caso de Túnez, es un ejemplo único de transición política en la sociedad musulmana, se está llevando un proceso de cambio democrático y transición constitucional que es modelo en esta región. Dicha transición tiene sus orígenes en la Primavera Árabe.

En relación al Mercosur, se debería aclarar que cualquier sanción que este mecanismo de integración imponga a Venezuela, lo está haciendo en base al Tratado de Asunción y a sus Protocolos, aunado a las normativas comunitarias aceptadas por todos los Estados, incluyendo el compromiso de Venezuela cuando en el 2012 se integró a este mecanismo, con la obligación de que para el 4 de agosto de 2016 (4 años) se pondría al día, con todos los requisitos. Definitivamente si hay una sanción a Venezuela, no podrá estar en el ParlaSur como ocurrió con Paraguay entre el 2012 y el 2013; pero los venezolanos, como los paraguayos en esa oportunidad, gozarán de toda la protección en cualquier país del Mercosur donde residan y no se les negaría el ingreso porque hay convenios como la Convención Interamericana de Derechos Humanos que obligan a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

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