“Toma de Caracas”

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El primero (1ero) de septiembre de 2016, es la fecha que ha dado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para la concentración denominada “Toma de Caracas” según el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba, será una de las movilizaciones más grande de la historia venezolana.

Las cifras económicas y sociales de Venezuela son dramáticas; la pobreza está rozando el 80% (UCAB) inflación del 720% y una caída del 10% del PIB para el 2016 y se estima para el 2017 que la inflación alcance el 2000% (FMI), cifras que unidas a la alarmante escasez de alimentos, medicinas y la mayor contracción del consumo en 30 años, dibujan un escenario ideal para que la población salga y exprese su descontento el próximo primero (1ero) de septiembre de 2016.

Adicionalmente a los factores económicos y sociales, tenemos los políticos, el rechazo a la gestión del presidente Nicolás Maduro se ubica en 93% del electorado y de un 73% del propio chavismo (Keller). Según Datanálisis el 75% de los venezolanos considera que Maduro debería ser removido este año por un referendo revocatorio, en tanto que la encuestadora Meganálisis dice que el 85,3% quiere que Maduro se vaya ya.

Cuando confluyen estos tres (3) elementos, desencadenan lo que el diario “New York Times” definió como “bomba de tiempo” vaticinando un “inminente choque en Venezuela”, ahora bien, ¿quién determina el tiempo de explosión o la explosión misma? No tengo dudas que serán los enfrentados (Gobierno/Oposición), lo que ocurrirá lo sabremos pronto, sin embargo, desde esta trinchera, apostamos porque la “bomba de tiempo” sea desactivada a tiempo y seamos capaces de encontrar una solución pacífica, democrática y constitucional a nuestros problemas.

Los fantasmas del 2002 comienzan a salir, crean dudas y miedos en la población, huérfana y desesperada, aspira no ser defraudada por sus líderes, su única aspiración es salir lo antes posible de la crisis que la asfixia, pero para ello será necesario deslastrarse de miedos y angustias, salir a “tomar Caracas” con franelas blancas de esperanza y paz y no dejarse arrastrar por las camisas negras del terror, este será el gran desafío de una población que a pesar de todos los sufrimientos y decepciones sigue apostando mayoritariamente por una sociedad Democrática y en Paz.