Tiempos de cambio: Un "Boquerón" llamado PDVSA

GV

El chavismo disidente y el chavismo oficial ( ¿chavomadurismo?) están templándose de los cabellos por la situación actual de Petróleos de Venezuela, y por las decisiones que en materia petrolera viene adoptando el gobierno de Nicolás Maduro, sobre todo por los convenios firmados por la actual administración con China y con Rusia.

En medio de la grave caída de la producción petrolera venezolana, acusaciones van y vienen. Rafael Ramírez, ex ministro de Petróleo y ex presidente de la industria, ha escrito numerosos artículos señalando que el gobierno de Maduro ha traicionado la política petrolera de Hugo Chávez y ha abierto la puerta para que la nación vuelva a la llamada apertura petrolera, y a permitirle a transnacionales quedarse con la mejor parte del negocio. Solo que en esta ocasión se trata de " los camaradas chinos y rusos". Pero del lado oficialista le replican que fue el propio Ramírez quien facilitó la aprobación de esquemas de asociación lesivos a los intereses del país.

Lo cierto es que Petróleos de Venezuela tiene años siendo una caja negra, un coto cerrado a cualquier investigación. Todo producto de la falta de controles realizados por entes autónomos e independientes, y no por instituciones que obedecen a los intereses políticos de quienes gobiernan, ayer encabezados por Hugo Chávez y hoy por Nicolás Maduro . En tiempos de mayoría parlamentaria pesuvista la bancada oficialista negó cualquier investigación e interpelación al hoy disidente Rafael Ramírez, solicitada por las fuerzas opositoras. Y cuando la oposición ganó la mayor cantidad de curules en 2015, entonces el gobierno se las arregló para desactivar la Asamblea Nacional bajo el argumento de un supuesto desacato. Fue la jugada maestra para castrar las competencias del Parlamento . Ahí todo el chavismo, sin excepciones, apoyó semejante despropósito.

Hoy, gracias a la aberrante decisión de dejar sin competencias constitucionales a la Asamblea Nacional, no hay manera de que alguna institución pueda meterle el ojo a los convenios firmados, a las razones por las cuales Petróleos de Venezuela no es hoy sino una raquítica sombra de lo que fue hasta hace unos años, una empresa sólida, rentable, en la cual el país podía apoyarse para salir adelante . En este país se hizo un hábito común que el poder no rinda cuentas. Y se investiga si el implicado en una supuesta irregularidad se atrevió a expresar una idea disonante, critica o medianamente autónoma. Y la luchas contra la corrupción no parece ser precisamente la razón principal de algunas detenciones. La impunidad es directamente proporcional a la incondicionalidad.

¿ Quién controla hoy que no se estén produciendo violaciones a la constitución ¿aún vigente ? en materia petrolera, con respecto a las actividades que deben permanecer bajo el control del Estado? ¿ Lo que se criticó en el pasado y sirvió de base argumental de " la nueva PDVSA" en tiempos del paro petrolero se está legitimando nuevamente? ¿ Cómo verificar, si no hay un parlamento en funciones con capacidad para hacerlo, que la actual política petrolera no solo se ajuste a Carta Magna sino que efectivamente responda a los intereses nacionales y no a los de otros países o intereses ? ¿ Quién le mete el diente al uso en el pasado reciente y presente de los recursos de empresa petrolera como fuente de financiamiento para campañas del partido de gobierno ?

¿ Cómo investigar de forma profesional, ética, justa y sobre todo independiente todos los acontecimientos que llevaron a Petróleos de Venezuela al actual estado de postración en el cual se encuentra? Esto sólo es posible en un país con instituciones que actúen en pleno ejercicio de sus facultades constitucionales, en un ambiente de real autonomía de poderes. Hoy eso no existe en Venezuela y por lo tanto lo que predomina es la " verdad oficial".

La llamada Asamblea Nacional Constituyente, de mayoría oficialista, ni lava ni presta la batea. No permite ni hace nada porque se permita al parlamento de mayoría opositora cumplir con sus obligaciones constitucionales, es decir, meterle el diente a ese " Boquerón " sin luz que viene siendo PDVSA desde hace años. Y mucho menos se atreve a tomar medidas para que la directiva actual de la empresa petrolera le explique al país con lujo de detalles de qué se trata su política en esta infausta coyuntura nacional.

No se trata de un monólogo en una cadena nacional y a punta de láminas y gráficos, sino de someterse al escrutinio,a las preguntas e incluso al debate con quienes fueron electos por el pueblo en 2015. Eso, por ahora es imposible. Pero algún día habrá de ocurrir que florezca toda la verdad con respecto a por qué y cómo se vino a menos la empresa que administra el negocio del cual ha vivido la economía venezolana durante décadas y décadas.


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