Tiempos de cambio: Hillo Ostfeld, un apasionado por Venezuela

Durante los primeros días de mayo de 2009, en un viaje a

Israel, junto a un grupo de periodistas , conocí a un hombre con el

cual construiría una muy buena amistad. Ese hombre, de gran corazón,

extraordinaria inteligencia, respeto por la diversidad y pasión por

Venezuela, acaba de morir el pasado jueves .

Hillo Ostfeld, rumano de nacimiento, fue un testimonio de fe

permanente en la vida. Junto a su esposa Klara logró sobrevivir al

holocausto, al infierno del nazi fascismo que arrasó con la vida de

millones de seres humanos. Salió de las terribles alambradas de un

campo de concentración,desafió a la muerte, venció el miedo, el

hambre, la desesperanza y, junto a su eterna compañera de vida, llegó

a tierras venezolanas. Hizo suya esta patria y forjó aquí sus empresas

y su familia, que hoy debe estar orgullosa de despedir a un ser humano

extraordinario, lleno de vitalidad, creyente en la amistad, deportista

hasta el último aliento y siempre atento a cumplir con sus deberes

como empresario comprometido con sus trabajadores y con el desarrollo

nacional, y como integrante de la comunidad hebrea en nuestro país,

uno de sus más importantes representantes.

Mi viaje a Israel, hace ya casi diez años, y principalmente el

haber tenido la fortuna de conocer a Hillo, me acercaron más a mi

origen hebreo . Mi madre era judía. " Tú eres judío, mi querido

Vladimir", porque eres hijo de un vientre judío", me decía. De cuando

en cuando conversábamos sobre temas políticos y especialmente sobre

Venezuela, país al cual se integró como también lo hicieron todos los

inmigrantes que llegaron en busca de una oportunidad de reiniciar sus

vidas, entre ellos mis abuelos, mi vieja Maja y su hermana Yanka.

Hillo aceptó concederme una entrevista en mi programa Vladimir a

la una. Conmovió a la audiencia como casi ningún otro invitado. Contó

apenas parte de sus dolorosas experiencias durante la barbarie

hitleriana. Narró crudos episodios, entre ellos la perdida de su

familia, y la terrorífica reclusión en un campo de concentración.

Hambre, dolor, muerte, miedo, frío, indignidad. Todo junto. Pero hizo

más énfasis en su fe en la vida, en la potencialidad de Venezuela. "

Los rusos me salvaron la vida, Israel me devolvió la dignidad humana y

Venezuela me devolvió la fe en los seres humanos", era una de sus

expresión es recurrentes .

En varias de nuestras conversaciones hablaba de su compañera

Klara. Y, con los ojos encendidos, me decía: " ella es lo más

importante en mi vida". Ambos compartieron el horror de la persecución

nazi y también la aventura de cruzar los mares y llegar a esta tierra

prodigiosa en la cual echaron raíces. Por fortuna para las nuevas

generaciones, hay suficientes documentos escritos y audiovisuales

sobre la vida de Hillo. El y su esposa escribieron sus testimonios

sobre el holocausto. Sus propias vidas son el mejor desmentido a las

tesis negacionistas, empeñadas en lavarle el rostro a la barbarie

hitleriana.

Hillo Ostfeld, que era un claro crítico del comunismo, nunca

conoció a mi padre, dirigente comunista hasta su muerte. Un día, hace

ya un par de años, organizamos el bautizo de un libro con la

recopilación de poemas y escritos de mi viejo. Hillo se enteró y me

hizo un cordial reclamo por no haberlo invitado al evento.

Afortunadamente me llamó horas antes de iniciarse la actividad, y allí

se presentó, con su humildad y su entereza de hombre formado en el

respeto a la diversidad de pensamiento. A los dos días me llamó para

contarme que se había leído íntegro el libro.

A su avanzadísima edad, no abandonó su pasión por el golf. Una

mala praxis médicos aceleró su despedida de este mundo. Sobrevivió a

ese infortunado episodio unos cuantos meses, hasta el pasado jueves,

cuando se fue al descanso eterno en la ciudad de Miami, rodeado del

cariño de su esposa Klara, su hija Trudy y todos sus descendientes.

Como lo dije en mi cuenta de Twitter al enterarme de su

fallecimiento, fue un honor conocer a este inmenso ser humano. Una

verdadera enciclopedia de vivencias, de ideas. Un emprendedor, un

optimista por naturaleza. Un hombre de esta tierra. " Los venezolanos

viven en un país bendito pero aun no lo saben", dijo durante una

conferencia en la Universidad de los Andes, institución que por cierto

creó una cátedra sobre estudios del Holocausto que lleva su nombre.

Estoy seguro de que murió angustiado por la decadencia de

Venezuela, por la pobreza, por la disolución institucional. Fue tema

frecuente de nuestras conversaciones . Que en paz descanse este gran

venezolano.